sábado, marzo 06, 2010

*ROSAS Y LAS ISLAS MALVINAS*

ABRAZO AMERICANO SAN MARTÍN-OHIGGINS. MAIPÚ 1818

“Decididamente soy de parecer que esta inútil posesión se devuelva desde luego al Gobierno de Buenos Aires, y que justamente la reclama”.
Sir William Molesworth en la Cámara de los Comunes, sesión del 25 de julio de 1848, transcripta en una nota de Don Manuel Moreno a Felipe Arana, en Londres el 1º de septiembre 1848.

Y aquí debo referirme a un hecho de la política internacional de ROSAS, que se presenta “aviesamente” cargado de negras tintas para pretender demostrar la “falacia” de su nacionalismo: me refiero al problema de las Islas MALVINAS.

Conviene, en primer lugar, dejar aclarado que el Archipiélago fue usurpado por Inglaterra a comienzos de 1833, durante el gobierno del general JUAN RAMÓN BALCARCE. (Véase, al respecto, el magnífico estudio que hace ROBERTO DE LAFERRERE, El Nacionalismo de Rosas, edit. Haz, Buenos Aires, 1953; también, en otra cara de lo mismo, el notable debate sobre los jesuitas en la Legislatura de Buenos Aires, los días 14 y 15 de marzo de 1848, en La Gaceta Mercantil, números 7322 y 7323, del sábado 1º de abril y lunes 3 de abril de 1848. Véase, además, el decreto expulsión de los jesuitas de Córdoba, firmado por el gobernador MANUEL LÓPEZ “QUEBRACHO” el 1º de marzo de 1848, en La Gaceta Mercantil, nº 7315, del jueves 25 de marzo de 1848, pág. 1).

Culminaba así un hecho lamentable ocurrido durante el primer gobierno de ROSAS, pero no con los ingleses sino con los norteamericanos. El 28 de diciembre de 1831, el comandante SILAS DUNCAN de la Armada de los Estados Unidos, al mando de la corbeta de guerra Lexington, como represalia por el apresamiento de algunos barcos pesqueros de su país, que hacían caso omiso de las disposiciones que al respecto había ordenado LUIS VERNET, gobernador de las Islas, destruye prácticamente el establecimiento de Puerto Soledad y se lleva como prisioneros a algunos de sus habitantes.

El gobierno de ROSAS protestó enérgicamente por el vandálico atropello, y las relaciones con los Estados Unidos quedaron tirantes. Es entonces cuando intervienen los ingleses, acordándose de “supuestos” derechos de descubrimiento y ocupación y el 3 de enero de 1833 el comandante S. F. ONSLOW, de la corbeta de guerra Clío de S.M.B., toma “abruptamente” posesión del puerto Luis de Soledad.

(PAUL GROUSSAC, Las Islas Malvinas, Buenos Aires, 1936 y RICARDO R. CAILLET-BOIS, Las Islas Malvinas, edit. Peuser, Buenos Aires, 1948, p. 244/328).

*LA INVESTIGACIÓN DE DON PEDRO DE ÁNGELIS*

Que cuando el gobierno chileno ocupó el Estrecho de Magallanes – como consecuencia de la prédica de DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO – y funda el Fuertes Bulnes, ROSAS ordenó a DON PEDRO DE ÁNGELIS, profundo conocedor de nuestra pasado hispánico – poseedor, por otra parte, de una extraordinaria colección de obras y documentos relativos a la historia antigua y moderna de las Provincias del Río de la Plata, en poder del Brasil después de Caseros. Se la vendió el mismo DE ÁNGELIS al Brasil. En 1836 y 1837 había comenzado a reimprimirlos y alcanzó a editar seis volúmenes. Véase RÓMULO D. CARBIA, Historia Crítica de la Historiografía Argentina. (Desde sus orígenes en el siglo XVI), Biblioteca Humanidades, tomo XXII, págs. 93/98, edit. por la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de La Plata, 1939, hacer una investigación exhaustiva de todos los antecedentes de nuestra legítima soberanía.

Los ingleses, que habían ocupado el archipiélago de las Malvinas – hecho también aplaudido por el mismo SARMIENTO “…la Inglaterra se estaciona en las Malvinas, para ventilar después el derecho que para ello tenga… Y seamos francos, no obstante que la invasión de la Europa sobre nosotros nos sea perjudicial y ruinosa, es útil a la humanidad, a la civilización y al comercio”.

Sarmiento, en el diario El Progreso, de Santiago de Chile, del 28 de noviembre de 1842. - , tenían puesta su mira, además, en la Tierra del Fuego, Estrecho de Magallanes, y costa patagónica. Véase Frontera Argentino-Chilena en la Cordillera de los Andes. Memoria del Gobierno Argentino para el arbitraje, Londres, 1902, t. I, págs. 106/114, y DIEGO LUIS MOLINARI, “La primera Unión del Sur”. Orígenes de las frontera austral argentino-chilena. Patagonia, islas Malvinas y Antártida, edit. Destino, Buenos Aires, 1961.

El viaje de la corbeta Beagle de S.M.B., que llevaba a bordo al sabio CHARLES DARWIN, tenía otros “objetivos” además de las científicas de carácter hidrográfico, y la expedición al desierto, de ROSAS – que coincide precisamente con aquel viaje -, otros “objetivos” se deduce, además, de la lucha con el indio: afirmar nuestra soberanía sobre la parte austral del Continente, aunque las tropas alcanzaron a llegar solamente un poco más allá de los ríos Negro y Neuquén. Pero en la Proclama del arroyo Napostá, DON JUAN MANUEL, cuando licencia el 25 de marzo de 1834 a los expedicionarios, sin embargo expreso: “Las bellas regiones, que se extienden hasta las cordilleras de los Andes y las costas que se devuelven hasta el afamado Magallanes, quedan abiertas para nuestros hijos. Habéis excedido las esperanzas de la Patria”.

Por otra parte, el encargo hecho por ROSAS al culto humanista napolitano PEDRO DE ÁNGELIS dio como resultado una Memoria –hoy raro ejemplar bibliográfico- , impresa en Buenos Aires en 1852, que contenía cuarenta y cinco piezas documentales, algunas de extraordinario valor jurídico, no solamente sobre el Estrecho de Magallanes, sino también sobre las islas Malvinas y toda nuestra parte austral del Continente hasta el Cabo de Hornos, y que fue traducida al francés. El título del erudito estudio “in extenso” era el siguiente: "Memoria Histórica sobre los Derechos de Soberanía y Dominio de la Confederación Argentina a la parte austral del continente americano, comprendida entre las costas del Océano Atlántico y la Gran Cordillera de los Andes. Desde la boca del Río de la Plata hasta el Cabo de Hornos. Inclusa la isla de los Estados de la Tierra del Fuego y el Estrecho de Magallanes en toda su extensión”. (Citado ARANA, FELIPE, Rosas en la Evolución Política Argentina, Págs. 363/377).

Con respecto a la Beagle, era una corbeta de guerra, poderosamente artillada, al mando del almirante ROBERTO FITZ ROY. Su nombre dice mucho, pues significa SABUESO, TIBURÓN PEQUEÑO, ALGUACIL. En la obra Frontera Argentino-chilena ya citada, figura al lado de la corbeta Adventure, capitán PARKER KING, cumpliendo, en 1826-1830, otra misión de reconocimiento o de espionaje.

*LAS ISLAS MALVINAS y EL EMPRÉSTITO BARING Br*.

Con respecto al problema del archipiélago de las Malvinas, la ocupación inglesa no puede aislarse, sin embargo – para explicarse la actitud que asumiera al respecto el Restaurador -, de otro modo hecho gravísimo: la contratación por los unitarios (en condiciones leoninas) el 1º de julio de 1824, del empréstito del millón de libras (como le explica, Raúl Scalabrini Ortiz, La política británica en el Río de la Plata, edit. Reconquista, Buenos Aires, 1940, págs. 71/98), que sirvió para comprometer – en vísperas de la batalla Ayacucho (Alto Perú) 9 de diciembre de 1824 – los frutos de la Independencia conseguida con tantos sacrificios. RIVADAVIA, en su “aventura presidencial” (la frase es de LÓPEZ), había hasta hipotecado (Prado y Rojas, Leyes y decretos…t. III, pág. 131. Ley de la Consolidación de la Deuda Interna del Estado, del 15 de febrero de 1826), como garantía de aquel empréstito – que recién se termino de pagar en 1901, según la afirmación de Raúl Scalabrini Ortiz, pág. 97 - , todo el territorio nacional.

ROSAS insistió siempre en reclamar a Inglaterra las islas Malvinas, cosa que se puede comprobar leyendo sus Mensajes a la Legislatura.

Pero en cierto momento de su gobierno (pese a que El Restaurador hiciera algunos parciales), parece que los acreedores ingleses, Baring Brothers, “insinúan” – así lo da a entender SALDÍAS en su Historia de la Confederación (SALDÍAS, Historia cit., t. I, cap. XXIX, pág. 131. Véase, además, el Informe de fecha 18 de abril de 1834 de Alexis de Saint Priest, ministro Plenipotenciario de Francia en Río de Janeiro, al conde de Brigny; en CAILLET-Bois, o. cit. pág. 354) – la posibilidad de “saldar la deuda” con la cesión del Archipiélago. Lo cierto es que DON JUAN MANUEL contesta, por intermedio del doctor D. MANUEL MORENO, muestro representante en Londres: “Reconozca el gobierno inglés nuestros “legítimos derechos” y responderemos a la deuda con esa parte de nuestro territorio”.

Plantado así el problema por ROSAS, era de realización imposible: significaba por parte de Inglaterra echar por el suelo su “discutida” pretensión de derechos históricos y reconocer como verdadero acto de “piratería” el despojo cometido.

Creo oportuno establecer que la actuación de nuestro gobierno es lisa y llanamente la ratificación de la tesis sostenida por el gobierno de la Confederación cuyas relaciones exteriores ejercía en plenitud de poderes DON JUAN MANUEL DE ROSAS. Pero esto, naturalmente, se lo ha silenciado, como si fuera el Ministro MORENO hubiese actuado por su propia cuenta. En el Mensaje a la Legislatura de 1835, luego de recordar que las provincias confederadas lo habían autorizado a entender en las relaciones exteriores, dice: La ocupación norteamericana se produjo el 31 ce diciembre de 1831 y la de los ingleses el 3 de enero de 1833.

El gobierno de ROSAS continuó haciendo los correspondientes reclamos sin olvidar en sus mensajes el pleito malvinense. Felizmente la documentación permanece en los archivos “cubiertos con el manto del olvido”, pero exhumados por la prolija investigación revisionista con los presenta a la consideración pública. (“ROSAS y el rescate de las Malvinas” de J. C. MENDILAHARZU).

Debemos también ubicarnos en el tiempo. La cesión de las Islas, por cualquier gobierno, sería considerada en la actualidad como un verdadero de “traición a la patria”. El Archipiélago “irredento” está hoy muy metido en el corazón de los argentinos: es todo un “símbolo” de la nacionalidad; otra cosa era en el siglo pasado. Su cesión – como lo planteara ROSAS – hubiera significado quitarse de encima un cáncer (el empréstito) que, conjuntamente con la política extranjerizante posterior a Caseros, posibilitó que el país cayera bajo las garras de los imperialismos de turno, usufructuarios, por espacio de más un siglo, de gran parte de la riqueza nacional.

La política es el arte de lo posible, y la actitud de DON JUAN MANUEL con respecto a las Islas Malvinas era correcta y coherente con todos sus actos empíricos de gobierno.

*LA INTROMISIÓN BRITANICA EN LOS MARES AUSTRALES*
El sector austral de nuestro continente adquirió una importancia excepcional con el transcurso de los siglos. Los ingleses, al establecer en el siglo XVII, la SOUTH SEA CO., le fijaron una jurisdicción para sus operaciones extensiva a 300 leguas desde las costas orientales y occidentales de América del Sur.

Proclamaron, siguiendo sus métodos mercantiles – que aún perduran a mediados del siglo XIX, con su Navigation Act – su derecho a navegar y comerciar, aún en lo no descubierto del Mar del Sur.

España, aunque consideraba tales regiones bajo su soberanía, pudo confirmar las actividades declaradas de la SOUTH SEA CO., no las ilícitas – mediante las concesiones pactadas en el Tratado de UTRECH, cuando se firmó la paz general de 1713.

El artículo 8º del Tratado entre España e Inglaterra, cubrió a los dominios españoles tal como eran en tiempo de CARLOS II “EL HECHIZADO” y estableció el destino, así, de las islas pertinentes. Para España no cabía dudas que las MALVINAS y JUAN FERNÁNDEZ estaban comprendidas en tal jurisdicción.

La verdadera compensación que obtuvo la SOUTH SEA CO., fue el privilegio del asiento negrero, y el del navío abastecedor, en los puertos fijados para la trata de los negros.

La navegación de los mares del sur sería tema de discusiones permanentes.

Los rusos aparecieron, desde el norte, en sus aguas, e Inglaterra se cruzó frente al intruso, recordándole, en 1740, que ellas caían bajo la jurisdicción de España, según la paz general de 1713.

Los historiadores superficiales siguen repitiendo que LORD ANSON, a raíz de su desastrosa empresa, sugirió al gobierno británico la necesidad de un establecimiento en las Malvinas o las Juan Fernández.

La verdad histórica más sustancial se refuerza, inesperadamente, con las palabras pronunciadas en la Cámara de los Comunes en la sesión del 13 de febrero de 1717, por WELBORE ELLIS, al debatirse el asunto de las Malvinas, cuando afirmaba:

“…y mientras discutimos acerca del honor de la Nación fue comprometida, más bien, al tomar posesión de dichas islas (Las Malvinas). Cuando digo esto, no deseo que por ello se entienda que hago un cargo al espíritu general de descubrimientos; por el contrario, considero tal espíritu como muy honorable para esta gran nación marítima. Existe, empero, una diferencia material entre estos dos descubrimientos y háyase dicho lo que se quisiese, por el autor del viaje de ANSON, yo, que tuve el honor de sentarme junto al noble lord en el mismo organismo, conozco que no estuvo en sus miras un establecimiento en la ISLA FALLKAND”.

Así. Isla, EN SINGULAR; Y NO ISLAS, EN PLURAL.

Inglaterra cedió ante la protesta española, y desistió de la expedición que tenía preparada, como lo certifica la verdad histórica.

A pesar de todo esto, la pretensión británica quedó firme, tal como lo demuestra el mapa de 1753.
La paz oscura de 1763 re-abrieron en Inglaterra y Francia la aspiración a su expansión marítima.
El resultado de un copioso espionaje, de ambas partes, abarrota los archivos de los dos países.
El conocimiento cierto de que los franceses preparaban “algo”, aceleró la decisión británica.
LORD EGMONT, extraño personaje, propugnó las empresas; y así fue como se puso la iniciativa en la de BYRON, (abuelo del famoso). Las instrucciones del jefe de la expedición inglesa BYRON, son del 17 de junio de 1764, zarpando la expedición el 21 de junio de 1764. La misma se mimetizó, como es sabido, como si su destino fuese el de Las Indias Orientales, y los tripulantes se enteraron del verdadero objetivo después de salir de Río de Janeiro, el 22 de octubre de 1764.

Las verdaderas instrucciones del capitán BYRON eran: tenía que dirigirse hacia las islas pertenecientes a S. M. B., denominadas FALKLAND y PEPYS, cercanas al Estrecho de MAGALLANES, tal como figuran en el mapa de 1753, publicado con autorización del Parlamento inglés, para investigarlas de un modo más completo de lo que hasta entonces, se había hecho, y determinar los lugares o lugar más apropiados para un nuevo establecimiento o establecimientos.
El punto de partida de la interferencia inglesa en los mares australes amenazando la seguridad de los dominios españoles, con la ocupación del Puerto EDMONT, con la tentativa de situarse en las JUAN FERNÁNDEZ, con los viajes posteriores de WALLIS CARTERET.
De no ser ese el accionar británico, entonces sólo se entiende que pretenda la creación de una Federación Sudamericana para la protección de las islas; lo que de por sí indica una grave ignorancia y subestimación del accionar latinoamericano. En este caso, las únicas dos opciones que tendrá abierta GRAN BRETAÑA serán las negociar, o el de intentar crear la desestabilización de la región para debilitar su voluntad.

La última parte de este trabajo ROSAS Y LAS ISLAS MALVINAS, como LA INTROMISIÓN BRITÁNICA EN LOS MARES AUSTRALES por E. de la Sierra, fue publicado en el diario católico "Los Principios" el 1º de junio de 1981, un año antes del 2 de abril.
Editó: gabrielsppautasso@yahoo.com.ar Diario Pampero Cordubensis, nº 219. Instituto Emerita Urbanus. Córdoba de la Nueva Andalucía, 5 de febrero del Año del Señor de 2010: 28º Aniversario de la Gesta de Malvinas. Sopla el Pampero. ¡VIVA LA PATRIA! ¡LAUS DEO TRINITARIO! ¡VIVA HISPANOAMÉRICA! gspp.