lunes, julio 11, 2011

*PEÑA DE FRANCIA - LA CONFESIÓN DE KARL MARX*

La mitad de la población mundial vive bajo sistemas políticos que se dicen inspirados por KARL MARX y sin embargo, la vida de MARX es aún mal conocida y sus ideas han sido tergiversadas hasta  reducirlas, en ocasiones, a engañosas caricaturas.

Editó: Lic. Gabriel Pautasso

*LA CONFESIÓN DE KARL MARX* D. RIAZÁNOV

*PEÑA DE FRANCIA Doc.*

*KARL MARX SU VIDA Y SUS IDEAS*
POR DAVID MCLELLAN

Desde la clásica obra de MEHRING (1918) NO HA APARECIDO NINGUNA BIOGRAFÍA SOLVENTE DE MARX. El libro de DAVID MCLELLAN, tan alejado de la hagiografía como de la denigración cubre -sin duda- ese vacío, y nos presenta la fascinante historia de la vida privada y pública de KARL MARX: SUS RELACIONES FAMILIARES, SU FRATERNAL AMISTAD CON ENGELS, SUS ACTIVIDADES POLÍTICAS Y EL PAULATINO DESARROLLO DE SU PENSAMIENTO REVOLUCIONARIO.
*LOS BIÓGRAFOS DE MARX *

“Cuando antes afirmamos, dado el estruendo propagandístico, motivará el asombro de muchos lectores. Nos permitiremos aconsejarles para curarles de tales asombros, que acudan a las mismas obras de MARX; luego a las de sus exégetas, los KAUTSKY, BERNSTEIN, RIÁZANOV, ADORATSKY, DEVORIN, TROTSKY, LUCKAS (todos judíos), BUJARIN y para no citar más, J. LEFEBVRE; SE HA SALVADO DE LA “EXCOMUNIÓN” EL MÁS INSIGNE DE TODOS: JEAN-IVES CALVEZ S. J., con su “Pensamiento de Karl  Marx” que honra para la Compañía de Jesús, cuya obre hará palidecer de envidia en los infiernos al quemado VANINI”. (JULIEN D´ARLEVILLE, MARX, ESE DESCONOCIDO. Ed. ACERVO, Barcelona, cap. V)

*LOS MAESTROS DE MARX*

“Muy tempranamente, KARL MARX ingreso en el liceo local. En aquel centro docente, la mayoría de los PROFESORES eran de izquierda. Había introducido allí el “LIBERALISMO”, años antes, el arzobispo CLEMENTE VECELAS (1768-1808) y su coadyutor el Canónigo DALBERG, pues ambos profesaban las ideas del  kantiano HONTHEIM (“FROBENIUS”).
¡NADA NUEVO BAJO EL SOL! EL MODERNISMO ES VIEJÍSMO.” (JULIEN D´ARLEVILLE, MARX, ESE DESCONOCIDO. Ed. ACERVO, cap. IV.)

*CONFESIÓN*


VIRTUD QUE TIENE EN MÁS APRECIO:

En general………………………………….la sencillez
En el hombre……………………………….la fuerza
En la mujer…………………………………la debilidad
Su rasgo característico……………………..la unidad del fin
Su idea de la felicidad……………………...La lucha
Su idea de la desdicha……………………...La sumisión
Defecto que se siente más inclinado a perdonar…La credulidad (con respecto a los hombres).
Defecto que le produce más repugnancia...El servilismo
Su antipatía………………………………..MARTÍN TUPPER
Su ocupación favorita…………………….Revolver libros
Sus poetas predilectos…………………….SHAKESPEARE, ESQUILO y GOETHE
Su prosista favorito……………………….DIDEROT
Su héroe favorito………………………….Espartaco, KEPLER
Su heroína…………………………………GRETCHEN
Su flor favorita……………………………Laurel
Su color preferido:………………………. El rojo
Su nombre predilecto…………………… Laura, Jenny (hijas)
Su plato predilecto……………………….El pescado
Su sentencia favorita…………………….NIHIL HUMANI A ME ALIENUM PUTO
Su lema favorito………………………….DE OMNIBUS DUBITANDUM

*KARL MARX  *
Naturalmente, no se puede tomar al pie de la letra todo el contenido de esta “Confesión”. No hay que olvidar que se trata de confesiones en un momento de broma. Pero fueron hechas a los seres más allegados y, como no tardaremos en ver, en esa broma había mucho de verdad.
Ante todo, unas palabras sobre la época a que se refiere la “confesión”. LAURA no pudo proporcionarme a este respecto ninguna indicación precisa, como lo dice D. RIAZÁNOV. Pero la respuesta que da a MARX a la pregunta sobre la cuál es el nombre que más le gusta, muestra que la confesión se refiere a los años que medían entre 1860 y 1865, cuando su tercera hija, ELEONORA, era todavía una niña y no podía tomar parte en el interrogarlo a que sometieron a su padre las hermanas mayores de aquélla, JENNY (éste era también el nombre de la mujer de MARX) y LAURA.
Así, por ejemplo, a la pregunta sobre el plato favorito – en inglés disch – MARX contesta fish, esto es, pescado. LAFARGUE – doctor en medicina y entendido en el arte culinario – considera necesario hacer notar que MARX comía mal, que sufría de falta de apetito. En ello ve LAFARGUE la consecuencia de una actividad cerebral excesiva que quitaba a MARX todo apetito y que le obligaba, por ello, a acudir a platos picantes, entre ellos conservas de pescado y legumbres en vinagre. Naturalmente un materialista acérrimo – Der Mensh ist was er isst (Esta frase, que en castellano significa “el hombre es lo que come”, pertenece al filósofo alemán FEUERBACH) – podría sacar consecuencias más serias de la pasión de MARX por el pescado y un psicólogo cualquiera podría ver en ello tanto una particularidad racial (El pescado es un plato que goza de gran predicamento entre los judíos) como la aptitud colosal de MARX por la abstracción.
Se podría asimismo explicar “psicológicamente” la preferencia de MARX por el LAUREL (en inglés DAPHNE, es decir, LAURA) si ahí transpirara asimismo la chanza. Es claro asimismo que a un hombre tan “rojo” como MARX – el “doctor rojo”, como le llamaban los ingleses – no podía gustarle otro color que el rojo. Asoma también la chanza en la respuesta a la tercera pregunta, respuesta que puede chocar a todo partidario de la igualdad de derechos de la mujer. MARX oponía la fuerza masculina a la debilidad femenina. Sería injusto acusar a la mujer e hijas de MARX de debilidad. En la lucha que MARX tuvo que sostener durante toda su vida, su mujer y sus hijas fueron sus compañeros más fieles. Los rudos golpes del destino, la muerte de cuatro hijos, víctimas de la terrible miseria en que vivió la familia de MARX hacia 1850, fueron resistidos por la mujer de éste con una firmeza verdaderamente “masculina”. LIEBKNECHT – y ese “soldado de la revolución” es difícil acusarle de debilidad – dice que si durante el destierro londinense no “se fue a pique” fue únicamente gracias al ejemplo dado a todos por la mujer de MARX. Pero ésta tenía también, naturalmente, sus momentos de “debilidad”. Hallamos alusiones en las cartas de MARX, el cual evitaba siempre de sus penas y dolores. En esos casos pedía que no se olvidara era mujer y madre. Y la situación era a veces tan extraordinariamente grave que precisaban la fuerza y la firmeza de MARX para no expansionarse en lamentaciones, como lo hacía su mujer en las cartas a sus amigos íntimos.
Tenían un reflejo todavía más fuerte en la mujer de MARX las luchas interiores de la emigración. A pesar de que MARX empleaba todas sus fuerzas para ocultarle lo peor, estaba siempre suficientemente informada de lo que ocurría. Le impresionó particularmente la campaña de VOGT, el cual, en lo que se refiere a las calumnias personales, había dejado atrás a todos los adversarios de MARX. La mujer se mostró excesivamente “débil” para resistir todas estas esas nuevas emociones, como consecuencia de lo cual enfermó gravemente y en la época a que probablemente se refiere la “confesión” de MARX no se había aún restablecido del todo.  
LA SENCILLEZ, lo que más apreciada MARX en los hombres, era la cualidad fundamental de su carácter. No había nada que le inspiraba tanto menosprecio como la “pose”, la falta de naturalidad, la teatralidad.
“MARX – dice LIEBKNECHT – era uno de los pocos hombres, grandes, medianos y pequeños, que he conocido, que no era vanidoso. Para ello era demasiado grande y poderoso, y excesivamente orgulloso. No adoptaba nunca una actitud una actitud de “pose” y se presentaba siempre tal como era.
Íntimamente relacionada con esta sencillez y rectitud de MARX se hallaba su incapacidad absoluta de llevar “máscara” alguna, como lo hace notar no sólo LIEBKNECHT, sino también BORN, el cual escribió sus memorias después de su ruptura con MARX.  
Dos semanas después de la muerte de su esposa, MARX escribe a  su hija mayor:
“Las cartas de pésame que he recibido de distancias  partes y de personas de distintas nacionalidades, profesiones, etc., elogian todas a mama (Möhmchen) y se hallan impregnadas de una sinceridad y de una simpatía tan profundas como no es corriente hallar en esas convencionales. Esto me lo explico por la circunstancia de que en ella todo era natural y verídico, sencillo, de que en ella no había nada artificial. Por esto la imprecisión que producía en la gente era extraordinariamente límpida”.
Ahora comprendemos por qué la heroína predilecta de MARX era gretchen: es decir, MARGARITA, el personaje del FAUST, de GOETHE. Si esto era una broma, había en ella una parte de verdad. La literatura alemana no conoce una encarnación más artística de la naturalidad, la veracidad y la sencillez.

LA UNIDAD DE FIN no traduce con toda fidelidad la respuesta de MARX que le caracteriza con más fuerza. En dicha traducciones subraya principalmente el matiz más objetivo. Singleness of purpose  significa concentración de todos los pensamientos y aspiraciones en un fin.
En los labios de MARX dichas palabras no eran una frase. Es difícil hallar una vida en la cual esa unidad de las aspiraciones se ha realizado de un modo tan clásico como en la de MARX. En efecto, no conocía más que una idea, que era una pasión inflamada. En una sus cartas define el fin al cual ha consagrado todos sus pensamientos: la causa”. Año tras año trabajó, día y noche, sin apartarse en lo más mínimo de ese fin, para crear una base sólida a la causa de la emancipación del proletariado; piedra sobre piedra construyó su grandioso edificio, ese inagotable arsenal contra la sociedad capitalista. ¡Ninguna huella de discordancia intelectual, de vacilación sobre el camino a seguir, en esa vida forjada con férrea consecuencia y lógica inexorable, impregnada de unidad! ¡LA UNIDAD DE FIN en la teoría y la práctica, el hombre y la obra en una sola pieza!
Una profunda verdad trasluce en sus respuestas a las hijas cuando hace observar que ve la felicidad en la LUCHA y la desdicha en la SUMISIÓN. MARX era un luchador en la práctica y en la teoría. Lo justo como verdad científica y como justicia lo perseguía la lucha contra lo establecido, contra la TRADICIÓN. Y lo encarnaba en la vida asimismo por medio de la lucha, de la práctica. A la lucha contra la SUMISIÓN y la SERVIDUMBRE en todas sus formas – miseria social, degeneración espiritual, dependencia política – incitaba infatigablemente al proletariado de todos los países en la LIGA DE LOS COMUNISTAS, en la INTERNACIONAL. Y por ajeno que le fuera el énfasis demostrativo, hallaba siempre palabras admirables por su fuerza para trenzar una corona de laurel para las víctimas de dicha lucha o para clavar en la picota de la historia a sus vencedores  temporales.
Por nada sentía tanta repugnancia como por el servilismo, la ADULACIÓN en la vida privada y en la política. Orgánicamente no soportaba el culto que fomentaban entre sus adeptos de tanta talla como MAZZINI o LASALLE. Toda adulación, aun en forma cautelosa y decente, le ponía inmediatamente en guardia y provocaba en él la desconfianza. No ha llegado todavía el momento de publicar las cartas a MARX de algunas personalidades de gran notoriedad – adquirida en parte gracias a la polémica con MARX – pero, al leerlas, se comprende por qué MARX trataba con tanto desprecio su adulación servil. Y cuanto mayor era el talento de tal sicofante tanto más implacablemente le asestaba sus golpes MARX. Y por los aplausos, la aprobación del “público”, la popularidad, MARX tuvo siempre un soberano desprecio.
MARTÍN TUPPER era para MARX la personificación de la vulgaridad más corriente que goza a menudo de un éxito colosal y recoge abundantes laureles para desaparecer después en el Leteo del olvido. MARTÍN TUPPER, hoy completamente olvidado, era el poeta más popular de Inglaterra hacia la mitad del siglo XIX. Sus obras se difundían por millones de ejemplares. Ese increíble éxito sigue siendo en la actualidad un enigma para los historiadores de la literatura inglesa.
“Ausencia absoluta de talento, la oposición y la negación absoluto de todo genio poético, unidas a una candidez enternecedora…TUPPER  era ciego para la poesía y sordo para la rima; sin un destello de inspiración, sin ideas, sin crítica”.   
Que los poetas preferidos de MARX eran ESQUILO, SHAKESPEARE y GOETHE se ve por todas partes. Lo atestigua asimismo LAFARGUE:
“MARX consideraba a ESQUILO y a SHAKESPEARE – dice – como a los dos más grandes dramáticos de la humanidad. Su devoción por SHAKESPEARE era ilimitada. SHAKESPEARE era un objeto de estudio constante por parte de MARX, el cual conocía todos los personajes shakesperianos, aún los más secundarios. En general, en la familia de MARX, SHAKESPEARE se hallaba rodeado de un verdadero culto. Sus tres hijas se sabían a SHAKESPEARE DE MEMORIA.  Esto no es exagerado. El famoso shakespearólogo FARNINWALL era un amigo de la familia de MARX. Se notan las huellas del estudio profundo de SHAKESPEARE en los artículos de MARX escritos en inglés, algunos de los cuales, por su estilo, son verdaderos chefs d´oeuvre, y provocaban la admiración de los ingleses. 
Por lo que se refiere a ESQUILO, MARX  se inclinaba ante el gran poeta que, con el antiguo mito de PROMETEO, creó una imagen grandiosa de luchador por la humanidad que lanza un reto altanero a los poderosos del cielo y de la tierra. En el prólogo a su disertación doctoral, MARX cita las palabras con que ese, como él le llama, “nobilísimo santo y mártir del calendario filosófico” se dirige al enviado de ZEUS:
Nunca, ten la seguridad de ello,
Cambiaría mi suerte miserable por tu esclavitud.
Es mejor estar atado a esta peña
Que ser el criado fiel y el mensajero de ZEUS.  
Ese motivo prometeico resuena también en las poesías juveniles de MARX. Y bajo la imagen del PROMETEO ENCADENADO SE NOS APARECE MARX, como redactor de la Gaceta del Rin, en una de las ilustraciones de los años que van entre 1840 y 1850.  
Es un poco inesperada la respuesta de MARX a la pregunta relativa a su prosista preferido. Incluso LAFARGUE no recuerda, en sus memorias, el nombre de DIDEROT. Pero su devoción por el gran enciclopedista francés, MARX la compartía con los grandes poeta alemanes: LESSING, SCHILLER, GOETHE. Su opinión va predominando asimismo cada día entre los historiadores modernos de la literatura francesa. DIDEROT ha resistido la crítica del tiempo en mucho mayor grado que cualquier otro de los “hombres de las luces” del siglo XVIII no sólo como pensador, sino también como escritor. Su SOBBRINO DE RAMEU, en el cual pensaba indudablemente MARX sino siendo en la actualidad un modelo de prosa francesa. A ninguno de los escritores franceses del siglo XVIII era tan extraña la fraseología como a DIDEROT. El lenguaje claro, admirablemente vivo, aprendido en su contacto con las distintas capas del “pueblo llano”, la dialéctica centelleante de espíritu, la aptitud genial para expresar de un modo brillante y precioso lo más característico en los distintos fenómenos de la vida, el sarcasmo cáustico con que DIDEROT, por los labios de un parásito, flagela a la sociedad francesa: todo esto explica suficientemente la preferencia  no sólo de MARX, sino también de ENGELS, por DIDEROT. En su ANTI-DÜRING, ENGELS califica al SOBRINO DE RAMEU, de DIDEROT, de obra maestra de dialéctica. MARX cita a DIDEROT en EL CAPITAL y en LA SAGRADA FAMILIA cuando caracteriza el papel del tesoro en la sociedad burguesa. Como sus héroes predilectos MARX designa a ESPARTACO y a KEPLER; el primero, evidentemente como a héroe de la causa, el segundo como héroe del pensamiento. Es posible que esos nombres se le hubieran ocurrido bajo la impresión fresca de una biografía recién leída. Los lectores rusos recordarán que era bajo ese tipo de héroe cómo nos presentaba a ESPARTACO la novela, muy popular en otro tiempo en nuestro país, del italiano GIOVANOLI. Naturalmente, se pudo juzgar de otro modo a ESPARTACO. Lo digno de ser notado es únicamente las características que más apreciaba MARX en ese “BRAVO MOZO”.
Pero ¿qué es lo que más atraía a MARX en KLEPER ¿La PROBIDAD CIENTÍFICA QUE LE HACÍA TENER EN TANTA ESTIMA A RICARDO? ¿O esa “lucidez de espíritu” que, según los biógrafos de KEPLER, le permitía abstraerse tan fácilmente de las preocupaciones terrenales y “elevarse por el éter puro de la especulación científica en persecución de fines nobles y altos”? KEPLER pasó  también una gran parte de su vida en lucha con la necesidad.  En el terrero de los principios no conocía ningún compromiso. A diferencia de TYCHO BREHE, se negó a hacer concesión alguna a los “poderes reinantes”. Ninguna presión, ninguna seducción pudieron hacerle desviar del camino que se trazado. Intensa e infatigablemente trabajó durante años enteros para descubrir las leyes que regían el movimiento de la esfera celeste y murió pobre sin haber podido terminar sus trabajos.
Aunque nadie se elevó a tanta altura como KEPLER
TERMINÓ SU VIDA EN LA INDIGENCIA, COMO UN MENDIGO;
POR HABER CAUSADO EL GOZO SÓLO DE LOS ESPÍRITUS, LOS CUERPOS LE DEJARON SIN SUSTENTO.  
¡Cuán a menudo debía recordar esta antigua CUARTETA MARX, sobre todo a principios de la sexta década (1860), cuando la guerra americana (1860-1865) le privó de la fuente principal de sus medios de existencia, la colaboración constante en New York Tribule, y una dolorosa enfermedad le amenazaba de muerte! ¡Cuán a menudo debía torturarle el pensamiento de que no podría realizar al cual había descubierto las leyes de la evolución de la sociedad capitalista!
Las palabras Somételo  a la duda, que cita como su divisa, se hallan en contradicción sólo aparente con el afán insaciable de saber de MARX, con su busca constante de la verdad. No es la duda en el sentido del escepticismo trivial, no es la duda por la duda. La duda de MARX está dirigida contra la apariencia que nos oculta la realidad. En MARX, el punto de partida de toda investigación crítica es la DUDA en la APARIENCIA: en el terreno de la naturaleza, de la política, de la economía. El fin principal de la ciencia consiste en poner al desnudo dicha APARIENCIA. Con el cuchillo afilado del análisis corta  la envoltura exterior de los fenómenos con objeto de poner al descubierto su real esencia y obtener así de los mismos su contenido efectivo. La libertad, la igualdad y la justicia, en la sociedad capitalista, no son más que APARIENCIAS que sólo pueden engañar a los fetichistas de dicha sociedad. Armado de su DUDA, de su CRÍTICA, MARX fue el primero en descubrir el gran secreto de la sociedad  burguesa, el FETICHISMO DEL MUNDO DE LAS MERCANCIAS, que convierte al hombre, creador de toda  la riqueza terrestre, en ESCLAVO de sus propios productos: EN POLÍTICA, EN LA ECONOMÍA, EN LA IDEOLOGÍA. 
Al decir que su ocupación favorita consiste en REVOLVER LIBROS, MARX bromea con lo que era en él una pasión y que a menudo le atraía las burlas de sus amigos. Incluso ENGELS, que era asimismo un “devorador de libros” regular, luchaba contra ese “vicio” de MARX. Y con cada nuevo idioma que éste aprendía se le abría una nueva literatura, la cual estudiaba tan a fondo como las anteriores. MARX tenía ya más de cincuenta años cuando emprendió el estudio de RUSO.  Se han conservado todavía cuadernos con los numerosos ejercicios a que  se entregaba asiduamente para asimilarse el secreto de las DECLINACIONES RUSAS y de las particularidades de la CONJUGACIÓN. Hay que ver la profundidad con que estudió la estadística y la literatura económica rusas.
Naturalmente, ese amor a “REVOLVER LIBROS” no era más que un aspecto de la PROBIDAD con que siempre se esforzada en estudiar la literatura de la materia de que trataba. Y numerosos extractos que hacía de casi todos los libros muestran cómo leía.  De los más importantes hacía resúmenes circunstanciados aunque los tuviera en la biblioteca.    
NIHIL HUMANI A ME ALIENUM PUTO (nada humano me es ajeno), contesta modestamente MARX a sus hijas, las cuales, naturalmente, podían conocer mejor que nadie sus “debilidades”. Y esa misma respuesta hubiera podido dar a todos los enemigos suyos que, con un celo digno de mayor, se esfuerzan en sacar a relucir, en sus CARTAS, en su VIDA PRIVADA, tal o cual PECADO.  Por más que un hombre se eleve por encima de la sociedad que le rodea sigue atado a la misma por numerosos hilos. Es difícil, casi imposible, librarse enteramente del “VIEJO ADÁN” que uno lleva consigo. MARX  no pudo escapar tampoco a este DESTINO y también se equivocó, también cometió PECADOS, tanto como HOMBRE cuanto como POLÍTICO.
El que haya leído sus cartas a ENGELS, BECKER, WEIDEMAYER, NO PODRÁ DEJAR DE ADMIRARSE de que MARX, en las condiciones deprimentes en que vivió durante muchos años – sólo a partir de 1869 no conoció ya más la necesidad – hubiera podido conservar la alegría vital y la lucidez de espíritu que asombrada a sus amigos y conocidos. Pero cada vez, con un impulso vigoroso, se libra  del poder de las preocupaciones cotidianas y “con tenacidad, emoción, y ardor” prosigue altaneramente su camino, trabaja por la causa de toda su vida. Cuando ENGELS, en una de sus cartas – y  no por primera vez – trata de convencer a su amigo de que entregue, por fin, EL CAPITAL A LA IMPRENTA, MARX le contesta el 31 de julio de 1865:
“No puedo decidirme a mandar nada a la imprenta mientras mi trabajo no se halle completamente terminado. Sean los que sean los defectos de mis trabajos, su mérito consiste en que representan UNA UNIDAD ARTÍSTICA, y esto lo consigo no imprimiéndolos hasta que los tengo completamente terminados”.

Lo mismo se puede decir de toda la vida de MARX. Sean los que sean sus defectos, representan una unidad artística de una rara belleza, una vida de la cual es difícil hallar otro ejemplo igual en la historia de la humanidad.

KARL MARX como hombre, pensador y revolucionario. Antología de artículos seleccionador por D. RIAZÁVOV. Editorial CRÍTICA, Barcelona, 1976.
KARL MARX Su vida y sus ideas. DAVID MCLELLAN, Grijalbo, Barcelona, 1977.

*EDITÓ: gabrielsppautasso@yahoo.com,ar DIARIO PAMPERO Cordubensis. INSTITUTO EREMITA URBANUS. Córdoba, 11 de julio del Año del Señor de 2011. SAN PÍO I, Papa y mártir. Sopla el Pampero. ¡VIVA LA PATRIA! ¡LAUS DEO TRINITARIO! ¡VIVA HISPANOAMÉRICA! Ave María purísima. gspp. *