domingo, abril 08, 2012

*PABLO VICTORIA WILCHEZ: LA SOCIEDAD POSTLIBERAL y sus AMIGOS

La vieja tesis de MAQUIAVELO, en la que toda acción contra el hombre o la sociedad eran posibles “por razones de Estado”, ha abierto franco paso a la sociedad a la “razón social” para justificar las mismas acciones, patrocinadas por unas minorías social y políticamente activas que lentamente van socavando el acervo cultural de Occidente.

Editó: Lic. Gabriel Pautasso

  • LA RAZÓN SOCIAL contra LA RAZÓN DE ESTADO

Es un humanismo de nuevo cuño, agazapado en los entresijos del poder, cuya génesis intelectual proviene de un pretérito socialismo económicamente derrotado, y científicamente desvirtuado, que hunde sus raíces en el adormecimiento paulatino que experimenta el mundo occidental y se nutre, como los parásitos de la biología, de los desechos culturales hoy reputados inservibles.

Un sin número de organizaciones no gubernamentales se constituyen en grupos de presión en busca de legislación que favorezca todo tipo de ideas llamadas de “avanzada”, particularmente aquellas que tienen que ver con el reclamo de “derechos humanos” bajo cuya sombra e ampara su violación por parte de los grupos radicales que a través de la violencia buscan los cambios sociales.

Tal ha sido la experiencia en un país azotado por las más aberrantes formas de violencia narco-comunista, como Colombia, hasta el punto de haber logrado casi paralizar la acción del Estado contra esos grupos. También la de la sociedad, que asiste atónita al espectáculo de la proclama de tales derechos por los grupos de asesinos, torturadores y secuestradores, al tiempo que guardan silencio cuando esos mismos derechos son violados a sus víctimas.

Poderosas organizaciones internacionales, como HUMAN RIGHTS WATCH, o AMNISTÍA INTERNACIONAL, encuentran eco en Washington  Bruselas en sus desaforadas acusaciones contra un Estado que agoniza en medio de la más enconada y desigual lucha por imponer el orden.

Exhiben al mundo las supuestas violaciones del Estado colombiano a tan feroces y despiadados criminales, a viva fuerza, enlistan y entrenan niños para el combate; cuando los arrancan del seno materno para pedir su rescate; cuando mantienen en cautiverio a miles de ciudadanos y en campos de concentración a cientos de soldados y policías; cuando cobran por entregar los cuerpos de sus víctimas; cuando expiden carnés a los que, bajo amenaza, han contribuido a su causa.

Entretanto, en Europa, concretamente en Alemania y Suecia, exhiben tales organizaciones criminales, como el  ELN, sendas emisoras desde donde trasmiten su propaganda “pro-liberación” del pueblo, mientras el gobierno suizo se negó en 2002 a clasificar a las FARC y al ELN como organizaciones terroristas porque, muy posiblemente, sus gordas cuentas del crimen están depositadas en sus bancos, desde donde financiar sus embajadas volantes para cabildear ante el Parlamento Europeo sus protervos fines.

Colombia ha sido tomada como el laboratorio donde se pone a prueba la capacidad internacional de creer las mentiras de la nueva izquierda revolucionaria; pero también donde se prueba la capacidad de resistencia de una sociedad que todavía lucha por mantener unos lineamientos ideológicos, y creencias ancestrales, que han venido desapareciendo en el resto del mundo.  

Es muy curioso que mientras el juez GARZÓN perseguía la extradición de PINOCHET a España para procesarlo por delitos cometidos nacionales españoles involucrados en conspiraciones izquierdistas en Chile, ese mismo juez no haya alzado su mano justiciera para procesar por los mismos delitos a los cabecillas de las FARC, acusados de asesinar españoles, norteamericanos y europeos, cuando vinieron varias veces a España (1998-2002) a negociar con el gobierno de la Presidencia colombiana de  PASTRANA un eventual cese de hostilidades. El  laboratorio colombiano está funcionando bien.  

Menos aparente, pero en otro sentido no menos pernicioso, resulta ser el larvado “retorno a la naturaleza” de los ecologistas y los llamados movimientos verdes, que bajo la falsa pretensión de guardar la armonía con ella, sacrifican y entraban las posibilidades del desarrollo. Es el regreso al estado primitivo de carácter tribal que, curiosamente, desconoce que, una vez comparada la civilización con la tribu, el hombre opta por la primera en su afán de disminuir su enfermedad y penuria. Tales partidos verdes pretenden poner al hombre al servicio de la naturaleza y, en los países subdesarrollados, negarle toda posibilidad de progreso so capa de defender intereses ecológicos y preservar la naturaleza abierto paso al concepto de la “razón social” para imponer sus tesis y hacerlas prevalecer sobre toda consideración económica.  

Aunque es cierto que existe mucha destrucción de bosques y fauna por inescrupulosos empresarios, no lo es menos que muchos proyectos de desarrollo que llevan bienestar a comunidades marginadas se ven innecesariamente retrasados, o simplemente abolidos, por grupos de presión que rechazan la idea de que la naturaleza es la que debe estar al servicio del hombre.  

Sobre todo cuando se piensa que muchos de los países desarrollados se dieron en el pasado la oportunidad del desarrollo mediante la apertura de nuevas fronteras y grandes obras que domeñaron la naturaleza y que posteriormente sirvieron para conservarla.

No es retórica afirmar que la preservación de los intereses del propio sistema capitalista ha hecho cobrar conciencia de la necesidad de conservar, mientras que las grandes depredaciones se realizan, en mayor escala, en aquellos países donde el ingreso per capita es bastante reducido.  

Son más los bosque talados, y mayores los daños ecológicos que se causaron durante la era comunista de los países del este europeo, que en los países de la era post-industrial o de capitalismo maduro.  

Contra la economía, en general, también se dirigen los más enconados enemigos del Estado de Derecho individual y no coercitivo. El “capitalismo con rostro humano” no es más que una excusa para que haga tránsito el Estado empresario y se abra paso la “concertación” o “pacto social” por negociación, acuerdo o imposición. Todos estos conceptos, y otros, como la llamada “vivienda de interés social” (como si toda vivienda no lo tuviera), o la definición constitucional en España, o en Colombia, de que “LA PROPIEDAD TIENE UNA FUNCIÓN SOCIAL”, coadyuban en lograr implantar en la mente de las personas un lenguaje envenado que claramente persuade de que, por ejemplo, la vivienda de una persona pudiente es “antisocial”, o que el capital que solo produzca beneficios para sus dueños no produce beneficios para los demás.  

Tales son las nuevas formas “capitalistas” que proclaman el Estado sobre el individuo, ya no bajo el maquiavélico concepto de la RAZÓN DE ESTADO, sino bajo la égida de la anti-libertaria RAZÓN SOCIAL.

Es, en cierta forma, el regreso de MAQUIAVELO a PLATÓN que hace el péndulo da la civilización.  

Y no debe cabernos la menor duda:
El socialismo económico podrá haberse acabado, pero no así el SOCIALISMO CULTURAL que pretende infiltrarse por las rendijas de la sensibilidad, la sociología, la religión y la escuela para animarnos a todos a una colectivización de la moral, las costumbres y las instituciones y, lo que es peor, a una esterilización de las creencias y al decaimiento de la voluntad.  

*Noticia sobre el autor:


PABLO VICTORIA WILCHEZ (Bogotá, 1943) se doctoró en Economía en Estados Unidos. Ha sido asesor y director ejecutivo de importantes empresas norteamericanos y profesor universitario. Se asomó como columnista, bajo la rúbrica Antítesis, a los principales diarios colombianos y al madrileño ABC, y dirigió el periódico Occidente. En el período 1990-1998 fue senador y diputado. Aún se recuerda su enérgica denuncia de la corrupción política, del narcotráfico y el terrorismo de la guerrilla, apostando por el orden y la autoridad como medio para devolverle a la nación a tranquilidad perdida. “Hacia la nueva sociedad” publicado por DIARIO PAMPERO CORDUBENSIS en marzo 2009.


Diario Pampero – Apuntes Cordobeses – Año del Señor de 2008/2011. reimpreso.