domingo, julio 29, 2012

*LA INFORMACIÓN DEFORMANTE* p. MARCEL de CORTE

*MARCEL de CORTE* fue un eminente filósofo belga, profesor de la Universidad de LIEJA. Sus numerosos trabajos son demasiado conocidos para que tengamos que presentarlo aquí. Señalemos que su filosofía eminentemente práctica cumple a la perfección la función de esta tan menospreciada disciplina que es de ordenar las ciencias positivas hacia su objeto formal y las ciencias sociales hacia el orden moral.

Editó: Lic. Gabriel Pautasso

Así, poco a poco, pasaremos del Estado sin sociedad a un Estado conforme con su misión de árbitro DE LOS ANTAGONISMOS DE INTERESES de los está tejida toda la historia de la humanidad, y de sostenedor del interés general, esbozo del bien común que la naturaleza exige para que exista una sociedad viviente. EN ESTOS TIEMPOS EN QUE TODAS LAS COMUNIDADES NATURALES SE DETERIORAN SIN CESAR, SÓLO NOS QUEDA RESTABLECER LA ECONOMÍA EN SU LUGAR PARA SALVAR LO QUE AÚN RESTA DE SOCIEDAD.

*LA INFORMACIÓN DEFORMANTE* p. MARCEL de CORTE


*UN HOMBRE INFORMADO ES UN HOMBRE QUE SABE*. Cambiar informaciones es un acto científico que se realiza en el transcurso de congresos, debates, reuniones científicas. Las ciencias tienden a ser una trama de informaciones relativas a un objeto determinada, cuya amplitud no cesa de crecer. El sabio tiene que “estar al corriente” de la investigación y de la producción científica propias de su especialidad. Así, la información, de acuerdo con el sentido moderno de la ciencia, está en camino de convertirse en el conocimiento de lo nuevo, y por otra, a causa del empleo incorrecto del término, en el conocimiento de lo real, la verdad, el conocimiento exacto. Me encuentro muy inclinado a pensar, por mi parte, que la información en el sentido moderno de la palabra encuentra su origen en la evolución, o más exactamente, en la mutación del medio social donde vive el hombre contemporáneo y en la progresiva socialización que quita al individuo su ser real y personal otorgándole, en cambio, otro, social y ficticio, en que se evapora toda la auténtica substancia humana.  

*LA DEMOCRACIA DE MASAS*


Como lo presintió el genio de AGUSTÍN COCHIN, la Sociología del fenómeno democrático explica totalmente el fenómeno de la información y, como veremos más adelante, la acción deformadora que esa información ejerce.
Es necesario, ante todo, precisar algo. La democracia que hoy conocemos no tiene nada de común con las democracias de antaño, con la democracia ateniense, por ejemplo, o con las democracias comunales de la Edad Media, ni con la democracia legítima que S.S. PÍO XII ha descrito después de los grandes filósofos y publicistas del pasado, ni con la democracia suiza de hoy. La diferencia que las separa es mucho más grande de las democracias modernas.
En efecto, es evidente que el ciudadano no se comporta en ambos casos –en la democracia antigua y en la moderna- de la misma manera. En una democracia clásica el hombre conoce directamente, por experiencia, los datos de los problemas que debe resolver, y si no los conoce, por lo menos conoce al hombre o a los hombres peritos y en ellos deposita su confianza. No ocurre lo mismo en las vastas democracias modernas, sean éstas burguesas o comunistas, “formales” o “reales”. Las preguntas que se hacen son las complejas, que el ciudadano no puede conocerlas mediante la única fuente auténtica de conocimiento que posee: la experiencia. Los seres y las cosas que dependen de su decisión son para él meras representativas mentales y concretas. Puede forjarse una “idea”, una opinión; puede imaginarlas; pero no puede nunca conocer efectivamente el objeto de esas ideas o de una opinión. De donde resulta que el ciudadano de la democracia moderna advierte que se le rehúsa el derecho a resolver problemas que conoce, si bien se le concede el derecho  de desenmascarar problemas cuyos datos no conoce.
La diferencia entre el régimen democrático antiguo y el régimen democrático de los amplios Estados actuales es la misma que separa lo real de lo irreal, virtual. La democracia antigua existía y funcionaba como verdadera democracia. Se podían comparar sus ventajas e inconvenientes con los otros regímenes políticos. LA DEMOCRACIA MODERNA, en cambio, NO EXISTE. Existe sólo el decorado teatral democrático, detrás del cual actúan minorías dirigentes que han conquistado el gobierno vacante y ocupan los puestos de mando, sea directamente, sea por medio de testaferros. Así, esas minorías que conducen el Estado democrático actuando fingiendo que la democracia EXISTE. Y tienen que hacerlo de ese modo. No pueden gobernar más que engañando o convenciendo a los ciudadanos de que éstos tienen el PODER, cuando en realidad la facultad de decidir sólo es propia de una minoría. NUNCA SE HA VISTO EL CIUDADANO MÁS DESPROVISTO DE PODER REAL QUE EN LOS MODERNOS REGÍMENES DEMOCRÁTICOS. Y, sin embargo, todo sucede como si él fuera REY.

*LA INFORMACIÓN en la DEMOCRACIA DE MASAS*


 La sociología de este sistema, en que se combinan el poder real de una minoría y el poder irreal o virtual de una mayoría, explica el fenómeno de la información y su acción deformadora.
En efecto, el régimen democrático moderno, nacido de la revolución francesa, supone la ruina, el despotismo legal o al menos la esterilización política de todas las sociedades naturales o semi-naturales en que el hombre se puede de insertar por nacimientos o vocación: FAMILIA, COMUNIDAD PROFESIONAL, COMUNIDADES LOCALES, Y REGIONALES, PATRIA CHICA O GRANDE. Las sociedades menores pueden todavía subsistir, pero en forma precaria, sin intervenir eficazmente en el Este democrático. La democracia moderna es el régimen donde el Estado reina sin ser resultado de ninguna fuerza socia natural. Está constituida por el Estado y una “di-sociedad”, por un Estado y una colectividad compuesta únicamente por individuos iguales y sustituibles. Para que haya democracia moderna es necesario, en primer lugar, que la sociedad orgánica, en que los hombres viven unos para otros en la misma comunidad de DESTINO, desaparezca en beneficio de una sociedad mecánica, desintegrada, donde los individuos liberados de la familia, la ciudad, la parroquia, el barrio, la empresa, la región, etc., desarraigados de las estructuras sociales, vivas, existen unos juntos a otros en una colectividad de MASAS indefinidamente extensible. La democracia es inseparable de la “sociedad” individualista y su complemento: LA “SOCIEDAD DE MASAS”.
En la “sociedad de masas” –al contrario de cuando sucede en las sociedades orgánicas, donde los miembros viven unos para otros y comparten una experiencia inmediata de personas y cosas que constituye una sólida base para sus mutuas comunicaciones-, el individuo aislado, desarraigado psíquica y físicamente, ve reducida su experiencia al corte radio de sus propias sensaciones. Es clara, por lo demás, la razón por la cual la sensibilidad del hombre hundido en la sociedad de masas es tan débil que necesita constantemente amplificadores y excitantes. Los miembros de grupos pequeños advierten con facilidad cuanto sucede en su comunidad. Pueden experimentarlo por sí mismos o confiarse a otros miembros, de modo que todo lo que uno sepa lo comunique inmediatamente a los demás. En este tipo de sociedad es imposible hablar de un órgano de información propiamente dicho. Suple ventajosamente a la información la experiencia, o mejor dicho, el hombre de experiencia, en quien los demás confían, puesto que aprehende directamente la realidad en las situaciones nuevas, expresa con mayor perfección la naturaleza de tales situaciones, encontrando todos en su experiencia y sus consejos cuantos ellos mismos no saben ni aprovechan completamente. En la sociedad de masas, por el contrario, el individuo está totalmente desamparado sin la información, hallándose ante los acontecimientos como el ciego frente a los colores. No teniendo experiencia a causa de su propia debilidad y de la extensión de la colectividad en la que sólo es un grano de arena, no puede adquirir conocimientos más que por medio de la información, es decir, por medio de informadores que, en lugar del propio individuo, registran, recolectan, clasifican, expresan y difunden los hechos. Sin esta labor la sociedad de masas sería inferior a las sociedades de insectos, cuyos miembros disponen  de poderosos instintos y son capaces de reaccionar inmediatamente. La información es que en la sociedad de masas lo mismo que el reflejo automático es en la sociedad animal de masas, y el parecido es tan grande, que la primera también necesita un mecanismo central medidor de información. Esta es, asimismo, la PRÓTESIS artificial que suple la experiencia desaparecida, desvanecida, junto con los pequeños grupos en que dicha experiencia se funda. Tiene razón SAUVY al sostener que la información es fundamental en la democracia: es el único lazo que pude reunir a los individuos de una “sociedad” de masas, articularlos, advertirles qué acontecimientos les afectan o inculcarles los conocimientos útiles para la conducta deseada por los gobernantes.  
La información es indispensable para los regímenes democráticos contemporáneos. Ella permite la supervivencia del sistema, o más bien, le infunde una apariencia de vida, deformando al mismo tiempo a los individuos hundidos en la sociedad de masas que la democracia ha hecho brotar de las ruinas de la antigua sociedad, compuesta de innumerables grupos pequeños.

*CONCLUSIÓN*


Si el mundo de la información llegara a difundirse por doquiera, estaría también próximo al fin de la especie humana. Aunque tal eventualidad es posible, debemos vivir, cumplir con nuestros deberes de hombres para que el hombre siga siendo lo que siempre ha sido y hoy intenta dejar de ser, animal razonable hecho par DIOS y para el universo, no para sí mismo. Es necesario mantener el sentido de la realidad, particularmente el de la realidad política y social. Por esto, las obras de formación cívica y de acción doctrinal según el Derecho Natural y Cristiano son indispensables: CONTRA VIENTO Y MAREA MANTIENEN LA REALIDAD DE LAS COMUNIDADES NATURALES, SIN LAS CUALES NINGUNA POLÍTICA, NINGUNA SOCIEDAD SANA PUEDEN SUBSISTIR. No existe otro camino de salvación sino el que ellas han emprendido. Lo demás es literatura, magia, mistificación.

DIARIO PAMPERO  Cordubensis Nº 463
INSTITUTO EREMITA URBANUS
Córdoba del Tucumán y de la Nueva Andalucía, a 27 de Julio del Año del Señor de 2012. Fiesta de SAN PANTALEÓN, Mártir. Sopla el Pampero. ¡VIVA LA PATRIA!*