jueves, mayo 06, 2010

*MARCO TULIO CICERON DE SENECTUTE, DIÁLOGO SOBRE LA VEJEZ*


Marcus Tulius CICERO, teorizador de la elocuencia romana
 Autor de la RE PUBLICA y de CATO MAIOR DE SENECTUTE – DIÁLOGO DE LA VEJEZ. Trata de cuestiones éticas: la religión, la política y la moral. Es ecléctico.

  SPQS EL SENADO Y EL PUEBLO ROMANO 749 a. C. – 476 d. C. ¡ROMA, CAPUT MUNDI!


*DIOSA SOFÍA – SABIDURIA: “LA VERDAD SE CORROMPE TANTO CON LA MENTIRA COMO con EL SILENCIO”. MARCUS TULIUS CICERO (106-76 a. C. ARPINO (LACIO). Cónsul año 63, descubre la conjuración de CATILINA. Los soldados de Marco ANTONIO le cortaron la cabeza y la mano derecha.

CICERÓN, Escritor epistolar: Numerosa correspondencia suya ha llegado hasta nosotros. Sus epístolas no fueron escritas para ser publicadas; a diferencia de las PLINIO EL JOVEN, por ejemplo, se destinaban únicamente al corresponsal de cada caso, no a posteridad. Conocemos 900 cartas de CICERÓN. Esta correspondencia tiene tres aspectos: histórico, porque nos da a conocer personas y hechos de un momento de la Historia romana; psicológico, pues nos ayudan a comprender e interpretar los caracteres de las personas que viven en torno a CICERÓN  e incluso el del propio autor; y finalmente, literario, pues gracias a ellas conocemos su manera de escribir más despreocupada y más intima.
CICERÓN es el escritor más importante de la literatura latina, no sólo por el número y la variedad de sus obras, sino también por la pureza de su lenguaje y su gran talento estilístico.
Durante su vida, el valor de CICERÓN no fue justipreciado, pero después de muerto se comprendió todo su mérito literario. Ha sido siempre el autor latino estudiado con más afán y más imitado.
Desde el punto de vista literario, CICERÓN es la figura central de este período clásico: ÉPOCA DE CICERÓN, y aún de toda la literatura romana, manteniéndose su fama de ORADOR a través de los siglos, al lado de DEMÓSTENES.
Sus obras y el testimonio de sus contemporáneos pintan a CICERÓN como hombre romano de vasto saber, tal SOFÍA , viva inteligencia, viva imaginación, amante del bien y de la justicia; adoleció de cierta debilidad de carácter, que le impedía decidirse en los momentos críticos de su vida, acaso por exceso de intelectualismo. En sus obras resplandece un dominio tan magistral de su lengua latina, que en todos los siglos la prosa ciceroniana ha sido estimada como MODELO de la perfecta LATINIDAD.
SOFÍA=SAPIENTIA: fem. SAPIENTIA, conocimiento profundo de las ciencias. Ser docto, supere, magna eruditione pollere. Saber, sust. n. sapientia, scientia, prudentia, rerum cognitio. O memoria complecti, memoriam alicu rei tenere. CICERO.
Continuaremos con CICERÓN, más aún…

*MARCUS TULIUS CICERO*
CATO MAIOR DE SENECTUTE
*DIÁLOGO SOBRE LA VEJEZ

  1. “OH TITO!, si de algo te sirve mi ayuda
y logro aliviar la continua inquietud
que ahora agita y llena de angustia tu corazón
¿Tendré alguna recompensa?

Muy bien puedo, en efecto, saludarte con los mismos versos con que

“Aquel hombre, no poseedor de grandes riquezas,
Pero si rebosante de probidad”,

se dirige a FLAMININO, aunque sé de un modo cierto que
“Tú no permaneces día y noche en agitación constante, TITO”
Como le ocurría a FLAMININO, porque conozco la serenidad e imperturbabilidad de tu espíritu, y sé que tú no has traído de ATENAS solamente tu sobrenombre de ÁTICO, sino también la formación y sabiduría griegas. Y no obstante, sospecho que de vez en cuanto también tú te sientes profundamente conturbado por los mismos sucesos que a mí me preocupan, más tales inquietudes no solamente requieren un consuelo más efectivo, sino que para encontrarlo hemos de esperar tiempos mejores. Ahora por tanto me he limitado a escribir para ti algo sobre la vejez.
(2) Me propongo en efecto hacer que nos resulte más ligero este peso que llevamos en común, el de una vejez que, o ya nos abruma, o al menos amenaza con llegar; si bien yo sé de cierto que tú la soportas y continuaras soportándola con la misma serenidad y sabiduría con que has sobrellevado todas las demás molestias de la vida, pero al proponerme escribir un ensayo sobre LA SENECTUD,  tu persona se ofreció a mi imaginación como la más digna de un obsequio que reportaría a cada uno de nosotros igual utilidad. Y ciertamente para mí la composición de este libro ha resuelto tan gran tarea, que no sólo ha hecho desaparecer todo lo que de gravosa tiene la vejez, sino que me ha hecho considerarla incluso como una cosa suave y grata. Por tanto nunca serán bastantes los elogios que tributemos a la filosofía, que premia a los que siguen sus consejos con una vida libre de cuidados en todas las edades.
(3) Pero de los demás períodos de la vida humana, ya hemos hablado muchas veces y volveremos a hacerlo en otra ocasión; este libro que ahora te dedico trata exclusivamente de la edad provecta.
Ahora bien, no he querido poner mi disertación en los labios de TITONIO, como lo hizo ARISTÓN de CEOS, porque un mito me parece ofrecer poca autoridad; para dar mayor fuerza a mi argumentación he fingido que quien habla es M. CATÓN cuando era ya un anciano. Como interlocutores ha hecho intervenir a LELIO y a ESCIPIÓN; que expresan a CATÓN su extrañeza por la facilidad con que parece soportar SU VEJEZ y CATÓN responde  a sus objeciones. Y si acaso os parece que CATÓN razona con más erudición de lo que solía hacerle en sus propios escritos, atribuido a la literatura griega, a la que se sabe se entregó con pasión en la última época de su vida. 
Pero ¿a qué más preámbulo? Ya el propio CATÓN va a exponer en su disertación lo que yo pienso sobre ancianidad.
II.- 4. ESCIPIÓN .- Muchas veces LELIO y yo comentamos con admiración la no común y perfecta prudencia de que das muestras en todos tus actos, CATÓN, pero sobre todo lo que más nos admira es que jamás hemos advertido que consideres la vejez como gravosa para ti, mientras que, por el contrario, para la mayoría de los ancianos resulta hasta tal punto odiosa, que dicen hallarse soportando una carga más pesada que el monte ETNA.
CATÓN.- Me parece, ESCIPIÓN y LELIO, que os admitáis de una cosa muy sencilla; en efecto, todas las edades de la vida son penosas para quienes no cuentan con sus propias posibilidades para llevar una vida sensata y feliz; ahora bien, para los que buscan todos los bienes en sí mismos, no puede parecer malo nada de lo que la necesidad de la naturaleza figura en primer lugar la vejez; todos los hombres desean alcanzarla, pero una vez alcanzada, no hallan sino motivos para quejarse de ella. ¡A tal punto llega la necedad humana en su ligereza y extravagancia!
Arguyen que la vejez se desliza furtivamente antes de lo que habían pensado. Más, en primer lugar, ¿quién les obliga a hacer una falsa suposición? ¿Es que acaso la edad senil sucede a la adolescencia más rápida y subrepticiamente que ésta a la niñez? Además ¿acaso les parecería menos enojosa la vejez si llegarán a cumplir ochocientos años en lugar de ochenta?; porque la vida pasada, aunque haya sido larga, no puede, una vez transcurrida, endulzar con ningún consuelo una ancianidad insensata.
(5) Y así, si admiráis mi prudencia – que ojala fuera digna de la opinión que tenéis de mí y del sobrenombre que se me ha otorgado -, sabed que mi SABIDURÍA consiste en seguir fielmente los preceptos de la naturaleza, NUESTRA GUÍA inmejorable y en obedecerla como si fuera un dios; porque no juzgo verosímil que, habiendo ordenando a la perfección lo restantes períodos de la vida, haya descuidado, a la manera de mal poeta, el último acto de ella, sino que a pesar de todo fue absolutamente necesario que la vida humana tuviera un término y, como ocurre con los frutos de los árboles y los productor de la tierra, el hombre se encontrara como marchito y dispuesto a caer una vez pasada su sazón de madurez; hecho que el sabio debe aceptar de buen grado; puede resistirse a las leyes naturales ¿qué otra cosa es, sino intentar, a la manera de los gigantes, combatir con los dioses?
(6) LELIO.- Pues bien, CATÓN, nos proporcionarás un placer gratísimo, para hablar en nombre mío y en el ESCIPIÓN, si, puesto que esperamos y firmemente deseamos alcanzar una edad avanzada, aprendemos de ti mucho antes la manera de poder soportar más fácilmente el peso de los años.
CATÓN.-  Lo haré en efecto, LELIO, sobre todo si, como dices, los dos encontráis placer en ello.
LELIO.-  Si no es para ti una molestia, CATÓN, puesto que tú has recorrido ya, por así decir, un largo camino que nosotros debemos también emprender, deseamos que nos expliques cómo es esa meta de la vida humana que tú ya has alcanzado.
III.- (7) CATÓN.- Lo haré lo mejor posible, LELIO. Muchas veces, en efecto, he escuchado las lamentaciones de personas de mi misma edad (pues, según reza el antiguo proverbio, los hombres gustan de reunirse con sus iguales). C. SALINATOR por ejemplo y SP. ALBINO, que habían ejercido en otro tiempo el consulado y contaban aproximadamente los mismos años que yo, solían lamentarse, bien por privarse de placeres, sin los cuales no podían concebir la vida, bien creían ser tratados despectivamente por aquéllos que antes solían colmarse de atenciones. Pero a mí me parece que éstos no señalaban lo verdaderamente censurable. Porque si todos esos inconvenientes fueran imputables a la VEJEZ, también yo los sufriría e igualmente afectarían a todos los demás ancianos, y yo conozco a muchos que han soportado sus años sin una queja, que no lamentaban verse libres de la tiranía de las pasiones ni eran tratados con desprecio por sus amigos. Y es que el verdadero motivo de todas estas quejas hay que buscarlo en el carácter dulce y apacible soportan fácilmente su vejez, mas el carácter áspero y difícil hace intolerable cualquier edad.
(8) LELIO.- Así es, CATÓN, más quizá alguien te podría objetar que a ti tu prestigio, tus riquezas y la elevada categoría social de que disfrutas, te hacen parecer la vejez muy tolerable; pero no todos pueden encontrarse en estas mismas circunstancias.  
CATÓN.- Ciertamente, LELIO, eso supone bastante; pero de ninguna manera consiste en eso todo. Y así, podemos recordar aquí la respuesta que según se cuenta dio TEMISTOCLES a cierto serifio que en el curso de una disputa le había acusado de haber conseguido su fama, no por méritos propios, sino por la gloria de su patria: “Por HÉRCULES, repuso, ni yo hubiera llegado a ser ilustre si fuera natural de Serifo, ni tú habrías logrado celebridad aunque hubieses nacido en Atenas”. Y esto mismo puede decirse a propósito de la vejez; en la extrema indigencia no puede ser ligera ni siquiera para un sabio, mas para un necio ha de resultar forzosamente una carga, aún disfrutando de la mayor opulencia.
(9) Las armas más convenientes para la vejez son, ESCIPIÓN y LELIO, la AFICIÓN A LAS LETRAS y LA PRÁCTICA DE LAS VIRTUDES, que, si se cultivan en todas las edades, en el transcurso de una vida larga e intensamente aprovechada producen frutos admirables, no sólo porque nunca nos abandonan, ni siquiera al final de nuestra vida – y esto es ciertamente su mayor elogio -, sino también porque NO HAY GOZO COMPARABLE DE UNA VIDA BIEN CUMPLIDA y AL RECUERDO DE LAS BUENAS ACCIONES REALIZADAS.
IV.- (10) Yo cuando era joven profesaba a Q. MÁXIMO (en que rescató Tarento), entonces ya anciano, el mismo afecto que hubiera podido sentir por una persona de mi misma edad. Había en efecto en el carácter de aquel hombre ilustre una mezcla de GRAVEDAD y DULZURA que los años no habían alterado, si bien cuando yo comencé a tratarle no era todavía exactamente un anciano, sino tan solo avanzando en edad; en efecto había sido cónsul por primera vez al año siguiente de mi nacimiento yo, entonces en mi primera juventud, marché con él a Capua donde a sus órdenes me inicié en la carrera de las armas. Cinco años más tarde le acompañé a Tarento y cuatro años después fui nombrado cuestor durante el consulado de TUDITANO y CETEGO. Entones él, ya de edad muy avanzada, apoyó activamente la promulgación de la ley CINTIA sobre dones y regalos.
Este hombre insigne no solamente hacía la como si fuera un joven, a pesar de ser ya completamente anciano, sino que con su calma lograba apaciguar el juvenil ardor de ANIBAL. De él dijo a maravilla nuestro amigo ENNIO:

“OENUS HOMO NOBIS CUNCTANDO RESTITUIT REM.
NON ENIM RUMORES PONEBAT ANTE SALUTEM.
ERGO POSTQUE MAGISQUE VIRI NUNC GLORIA CLARET”.

UN SOLO HOMBRE HA LOGRADO, CONTEMPORIZANDO,
SALVAR A LA REPÚBLICA
PORQUE ANTEPONÍA EL BIENESTAR DEL ESTADO A LOS RUMORES DEL PUEBLO.
POR ESO LA GLORIA DE ESTE HÉROE RESPLANDECE AHORA
Y SEGUIRÁ AUMENTANDO MÁS Y MÁS CON EN TRANSCURSO DEL TIEMPO”.  

*Fuente: Marco Tulio Cicerón, DE SENECTUTE, Diálogo sobre la Vejez por AUREA MARÍA MARTÍN TORDESILLAS, catedrático de Latín, Editorial Gredos, Madrid, 157 páginas. *

DIARIOPAMPERO Cordubensis INSTITUTO EMERITA URBANUS.
Córdoba de la Nueva Andalucía, 28 de abril del Año del Señor de 2010.
SAN PABLO DE LA CRUZ, Confesor.
¡VIVA LA PATRIA! ¡LAUS DEO TRINITARIO! ¡VIVA HISPANOAMÉRICA! Gratias agamus Domino Deo Nostro! gspp.*

martes, mayo 04, 2010

*LA CONQUISTA ROMANA* (ver DP nº 254)

Parece sorprendente, a primera vista, que entre las mil ciudades de GRECIA y de ITALIA haya habido una capaz de someterlas a todas. 


Editó: Lic. Gabriel Pautasso

Este acontecimiento se explica, sin embargo, por las causas ordinarias que determinan el proceso de negocios humanos. La sabiduría de ROMA – como toda sabiduría – ha consistido en saberse aprovechar de las circunstancias favorables que encontraba.
En la obra de la conquista romana pueden distinguirse dos períodos. Uno concierta con el tiempo en el que viejo municipal aún tenía mucha fuerza: entonces fue cuando ROMA hubo de superar los mayores obstáculos. El otro pertenece al tiempo en el espíritu en que el espíritu municipal andaba muy decaído: la conquista se realizó entonces fácil y rápidamente.

1. ALGUNOS CONCEPTOS SOBRE LOS ORIGENES y LA POBLACIÓN DE ROMA.  Por FUSTEL DE COULANGES, La Ciudad Antigua, p. 461, cap. II.
Los orígenes de ROMA y la composición de su pueblo merecen notarse, pues explican el carácter particular de su política y el papel excepcional que, desde el comienzo, desempeñó entre las demás ciudades.
La raza romana estaba extrañamente mezclada. El fondo principal era LATINO y originario de ALBA; pero esos mismos albanos – según tradiciones que ninguna crítica nos autoriza a rechazar – procedían de dos pueblos asociados, pero no confundidos: uno era de raza ABORIGEN, verdaderos LATINOS; el otro, de origen, de origen extranjero, y se le decía venido de TROYA con ENEAS, el sacerdote fundador: éste era poco numeroso, según todas las apariencias pero respetable por el culto y las instituciones que había aportado, (El origen troyano de ROMA era una opinión admitida aun antes de que ROMA ESTUVIESE EN RELACIÓN CONSTANTE CON ORIENTE. Un antiguo adivino, en cierta predicción que se refería a la segunda guerra púnica, dio a los romanos el epíteto de trojugena, TITO LIVIO, XXV, 12).
Estos albanos, mezcla de dos razas, fundaron a ROMA en un sitio donde ya se le elevaba otra ciudad, PALLANTIUM, fundada por los griegos. La población de PALLANTIUM se quedó en la nueva cuidad, conservando los ritos del culto griego. (Tito Livio I, 5 y 7. Virgilio, VIII. Ovidio, Fast., I, 579. Plutarco, Cuest. Rom., 76. Estrabón, V, 3, 3. Dionisio, I, 31, 79, 79, 89.) También había, en el lugar donde más tarde estuvo el CAPITOLIO, una ciudad llamada SATURNIA, que se creía fundada por los griegos. (Dionisio, I, 45; I, 85; Varrón, De lengua lat.,        V, 42; Virgilio, VIII, 358; Plinio, Hist. Nat., III, 68. )
Así, pues, todas las razas se asocian y confunden en ROMA: hay latinos, troyanos, griegos; pronto habrá hasta SABINOS y ETRUSCOS. Véanse las diversas colinas. El PALATINO es la ciudad latina, luego de haber servido de asiento a los compañeros de HÉRCULES, se convirtió en la de los SABINOS de TACIO. El QUIRINAL recibió su nombre de los QUIRITES sabinos o del Dios sabino. El CELIO parece haber sido habitado desde el origen por los ETRUSCOS. (De los tres nombres de las  3 tribus primitivas, los antiguos siempre creyeron que un nombre era latino, otro sabino y el tercero etrusco). ROMA no parecía ser una sola ciudad; parecía una confederación de muchas ciudades, cada una de las cuales se relacionaba por su origen con otra confederación. Ella era el centro donde los latinos, etruscos, sabelios y griegos se encontraban.
Su primer rey fue un latino; el segundo, un sabino, según la tradición; dícese que el quinto fue hijo de un griego; el sexto, un etrusco.
Su lengua era un compuesto de los elementos más diversos, predominando el latino; pero las raíces sabelias eran numerosas, y se encontraban más radicales griegas que en ningún otro de los dialécticos de la Italia central. En cuanto a su nombre mismo, no se sabía  qué lengua pertenecía. Según unos, Roma era una palabra troyana; según otros, palabra griega; existen razones para suponerla latina; pero algunos antiguos lo creían etrusca.
Los nombres de las familias romanos atestiguan también gran diversidad de origen. En tiempos de AUGUSTO aún había una cincuentena de familias que, remontando en la serie de sus antepasados, se incorporaban a los compañeros de ENEAS. (DIONISIO, I, 85. JUVENAL, I, 99; SERVIO TULIO, ad AEN., V, 117, 123). Otros decían descender de los arcadios de EVANDRO, y desde tiempos inmemoriales los hombres de estas familias llevaban en el calzado, como signo distintivo, una media luna de plata. (PLUTARCO, Cuest. rom., 76). Las familias POTICIA y PINARIA descendían de los que se llamaron compañeros de HÉRCULES, y sus sucesores en el culto hereditario de este dios. (TITO LIVIO, I, 7; IX, 29). Los TULIOS, los QUINTIOS, los SERVILIOS, vinieron de Alba tras la conquista de esta ciudad. Muchas familias asociaron a su nombre un sobrenombre que recordaba extranjero; así los SULPICIOS CAMERINOS, los COMINIOS AURUNCOS, los SICINIOS SABINOS, los CLAUDIOS REGILENSES, los AQUILIOS TUSCOS. La familia NAUCIA era troyana; los AURELIOS, sabinos: los CELIOS procedían de Preneste; los OCTAVIOS eran originarios de Velitras. 
El efecto de esta mezcla de poblaciones diversas fue que ROMA tuvo de lazos de sangre con todos los  que conocía. Así podía decirse latina con los latinos, sabina con los sabinos, etrusca con los etruscos y griega con los griegos.
Su CULTO NACIONAL también era un conjunto de varios cultos, infinitamente diversos, cada uno de los cuales la ligaba a uno de estos pueblos. Tenía los cultos griegos de EVANDRO y HÉRCULES,  y se vanagloriaba de poseer el PALADIÓN troyano. Sus penates estaban en la ciudad latina de SAVINIO. Desde su fundación adoptó el culto sabino del dios CONSO. Otro dios sabino, QUIRINO, se implantó tan fuertemente en ella, que lo asoció a su fundador, ROMULO. También tenía los dioses de los etruscos, sus fiestas, sus augurios y hasta sus insignias sacerdotales.
En un tiempo en que nadie tenía derecho de asistir a las fiestas Religiosas de una nación si no pertenecía a ella por nacimiento, EL ROMANO POSEÍA LA VENTAJA incomparable de poder concurrir a las ferias latinas, a las fiestas etruscas y a los juegos olímpicas. (Los romanos afectaron muy pronto referir su origen a TROYA; véase TITO LIVIO, XXXVII, 37; XXIX, 12. Asimismo se dieron prisa en atestiguar su parentesco con la ciudad de SEGESTA (CICERON, In Verrem, IV, 33; V, 47); con la isla de SAMOTRACIA (SERVIO, Aen., III, 12), con los peloponenses (PAUSANIAS, VIII, 43); con los griegos (ESTRABÓN, V, 3, 5).
Luego la religión era para ella un lazo poderoso. Cuando dos ciudades poseían un culto común, se llamaban parientas: debían considerarse como aliadas y prestarse mutua ayuda; en esta antigüedad no se conocía otra unión que la establecida por la religión. Así. ROMA conservaba con gran cuidado todo cuanto podía servir de testimonio a este precioso parentesco con las otras naciones. A LOS LATINOS les presentaba sus tradiciones sobre RÓMULO; a los sabinos su leyenda de TARPEYA y de los TACIOS; alegaba ante los griegos los viejos himnos  que poseía en honor de la madre de EVANDRO, himnos que no comprendía, pero que persistía en cantar. También conservaba cuidadosamente el recuerdo de ENEAS; pues si por EVANDRO podía llamarse parienta de los peloponenses, por ENEAS lo era de más de treinta ciudades desparramadas por toda ITALIA, SICILIA, GRECIA, TRACIA, y ASIA MENOR, que tuvieron a ENEAS por fundador, o eran colonias de ciudades por él fundadas, y teniendo consecuentemente un culto común con ROMA. Puede verse en las guerras que hizo un culto común  con ROMA. Puede verse en las guerras que hizo en SICILIA contra CARTAGO y en GRECIA contra FILIPO, qué partido sacó de este antiguo parentesco.
La población romana era, pues, una mezcla de diversas razas, su culto un compuesto de muchos cultos, su hogar nacional una asociación de múltiples hogares. Era casi la única ciudad cuya única religión municipal no la aislase de las demás. Tenía parentesco con toda ITALIA, con toda GRECIA. No existía casi ninguno pueblo que no pudiera admitir en su HOGAR.

2. Primeros engrandecimientos de ROMA. (753-330 antes de Cristo).
Durante siglos en que la religión municipal estaba vigorosa en todas partes, ROMA reguló su política en ella. Se dice que el primer acto de la nueva ciudad fue raptar algunas mujeres sabinas: la leyenda que parece muy inverosímil, si se piensa en la santidad del matrimonio entre los antiguos. Pero ya hemos visto que la religión municipal prohibía el matrimonio entre personas de ciudades diferentes, a menos que esas ciudades tuviesen un lazo de origen o un culto común. Estos primeros tenían derecho de casamientos en ALBA, de donde eran originarios; pero no con sus otros vecinos, los SABINOS. Lo que RÓMULO quiso conquistar desde el primer momento no fue algunas mujeres, sino el derecho de casamiento, es decir, el derecho de contraer relaciones regulares con la población sabina. Para esto fue necesario establecer entre ella y él un lazo religioso: RÓMULO adoptó, pues, el culto del dios sabino CONSO, y celebró una fiesta.  La tradición añade que durante esa fiesta raptó a las mujeres; de hacerlo así, los casamientos no se hubiesen podido celebrar; según los ritos, pues el primero y más necesario acto de matrimonio consistía en la TRADITIO IN MANUM, esto es, la entrega de la hija por el padre; RÓMULO hubiese fracasado en su empeño. Pero la presencia de los
Sabinos y sus familias en la ceremonia religiosa y su participación en el sacrificio establecían entre ambos pueblos un lazo tal, que el CONNUBIUM no podía rechazarse. No había necesidad de un rapto material: el jefe de los romanos había sabido conquistar el derecho del casamiento.  
El joven que ha vestido togam virilem, es un hombre hecho: ya se encuentra en el pleno desarrollo de su personalidad. Un día reflexiona y piensa que ha llegado para él también de formarse una familia, para lo cual debe elegir una esposa (uxor) entre las niñas romanas que pasean en el foro o van por la mañana apresuradas  al templo. Los nombres son bellos todos: CORINNA, CORNELIA, MARTIA, CAMILLA. Por fin la niña se encuentra: es hermosa, buena, y tiene también dote. Entonces el joven, después de comunicar su propósito al padre y a la madre, se resuelve al acto solemne de los esponsales (sponsalia). Visita al padre de la niña y le dice: ¿Prometes darme a tu hija como esposa? SPONDES TUAM NATAM UXOREM MIHI?
El padre, si está conforme, contesta: PROMETO (SPONDEO). El compromiso está formalizado: como símbolo de fidelidad la niña pone al dedo el anillo con que el joven le ha obsequiado; y éste recibe a la vez regalos de la prometida. Desde aquel día él se llama SPONSUS, y ella SPONSA. A esponsales sucede la boda. Si se trata de PATRICIOS, la ceremonia se desarrolla del siguiente modo: la futura esposa, que no tiene más de quince años, deja la víspera su traje de soltera, la toga praetexta y la consagra junto con sus crepundia a los LARES de a familia. Al acostarse se pone un vestido especial, la tunica RECTA y una red encarnada (reticulum). A la mañana siguiente viste el raje de boda: es un largo ropaje blanco, liso, que cae hasta los pies, y encima una palla o manto que, graciosamente recogido sobre la cabeza, envuelve su rostro y deja caer sobre la frente sus cabellos divididos por la mitad. Pero la palla en lugar de ser blanca como la usan las matronas, e de color azafrán, o más bien de llama amarillenta, lo cual ha sido causa de que se llame flammeum. El hecho de que por primera vez a mujer se cubre con la palla como con un velo el día de la boda ha merecido a éste el nombre de NUPTIAE, del verbo NUBERE que significa VELAR. . El pie va calzado con un brodequin también de color amarillo.  
Los prometidos acompañados de sus padres, de diez testigos y de los testigos y de los invitados, que se alinean bajo los pórticos del SACRARIUM, se adelantan hacia el altar. El Flamin de JUPITER ofrece a JUNO, que preside las bodas, un sacrificio en el cual las libaciones se hacen con vino mezclado con miel y leche, y en que figura un pan de trigo llamado FAR, llevado y presentado por la novia. Esta ofrenda hace que el matrimonio CONFARREATIO.
Al salir del sacrarium las dos familias se encierran con los testigos en el escritorio o tablinum para tratar y hacer la escritura de la dote (dos).
Al aproximarse la noche, en el momento en que VESPER, la estrella de Venus, aparece en el cielo, la esposa es conducida a casa del esposo.
Tres jóvenes nacidos de matrimonio patricio (paraymphi) fingen arrancar a la joven de los brazos de su madre: Dos la toman cada uno por una mano y el tercero se coloca delante de ella con una antorcha de espino blanco para alejar los maleficios.
Se forma el cortejo nupcial que avanza al resplandor de la multitud de antorchas. La procesión es muy ruidosa y animada por cantos FESCENINOS, bromas muy libres que los muchachos hacen llegar a oídos de la joven esposa.
Llegados a la casa del marido, cuyo umbral está adornado con coronas y cintas de lana, una voz de adentro pregunta: ¿QUIÉN ERES? ¿QUÉ QUIERES? Y la esposa contesta: “ALLÍ DONDE TÚ SEAS CAYO, yo seré CAYA ( ubi tu Gaius, ibi ergo Gaia)”, queriendo con ello significar que va a entrar en aquella casa como soberana y señora (domina).  
Una vez entrada, recibe las llaves (claves), la rueca (colus) y el huso de hilar (fusas), como símbolo de las ocupaciones que la esperan.
Luego se celebra la cena nuptialis, una comida esplendida, alejada en el interior de la casa con música de flautas y de liras, y afuera por los cantos del pueblo (Populus), que espera a que el novio se asome y le tire nueces (nuce). De allí el uso de los confites nupciales.
El pueblo luego se dispersa cantando el saludo augural:

boni
Cónyuges, bene vivite. 

Al siguiente se remata la fiesta con un banquete de gala (repotia) del cual participan parientes y amigos.
Otras formas de matrimonio son la compra-venta (coemptio), cuya significación primitiva está simbólicamente representa por la balanza, y el usus por el cual el matrimonio era considerado duradero después que por su expresa y libre voluntad, la esposa había vivido un año en casa del esposo.
 * CANTO NUPCIAL *

Tollite, o pueri, faces:
Flammeum video venire:
Ite, concinite in modum;
-          Io Hymen Hymenaee io,
-          Io Hymen Hymenaee.  

Así, el historiador DIONISIO, consultó los textos y los himnos antiguos, asegura que las SABINAS se casaron según los más solemnes ritos, lo que confirman PLUTARCO y CICERÓN. (DIONISIO, II; PLUTARCO, RÓMULO, 14, 15, 19; CICERON, De Rep., II, 7. Si se observan atentamente los relatos de estos tres historiadores y las expresiones que emplean, se reconocerán todos los caracteres del matrimonio antiguo; por eso nos inclinamos a creer que esta  LEYENDA DE LAS SABINAS, transformada con el tiempo en la historia de un rapto, fue en su origen la leyenda de la adquisición del CONNUBIUM con los sabinos. Así parece haberlo comprendido CICERÓN: Sabinorum connobia conjunxisse. De Orat., I, 9).
Es digno de notarse que el primer esfuerzo de los romanos haya tenido por resultado hacer caer las barreras que la religión municipal colocaba entre ellos y un pueblo vecino. No ha llegado hasta nosotros ninguna leyenda análoga referente a ETRURIA; pero parece seguro que ROMA tenía con este país las mismas relaciones que con el LACIO y la SABINA. Su intención consistía, pues, en unirse por el culto y por la sangre a los que la rodeaban. Deseaba celebrar el connobium con todas las ciudades, y prueba que conocía bien la importancia de este lazo es que no toleraba que las otras ciudades sometidas por ella le celebrasen entre si. (TITO LIVIA, IV, 43; XXIII, 4).
ROMA entró en seguida en guerra en una larga serie de sus guerras. La primera fue en contra los sabinos de TACIO, y se terminó con una alianza religiosa y política entre ambos pequeños pueblos. (Sacris communicatis, CICERÓN, De Rep., 11, 7). En seguida declaró la guerra a ALBA: los historiadores dicen que ROMA osó atacar a esta ciudad, aunque fuese colonia de ella. Quizá por ser colonia consideró necesario para su propia grandeza el destruirla. En efecto, cada metrópoli ejercía sobre sus colonias la supremacía religiosa, y como la religión ejercía entonces tanto IMPERIUM, mientras ALBA subsistía en pie, ROMA SÓLO PODÍA SER UNA CIUDAD DEPNDIENTE, y sus destinos serían por siempre por siempre limitados.  
Destruida ALBA, ROMA no se contentó con dejar de ser una colonia; pretendió elevarse a la categoría de METRÓPOLI, heredando los derechos y la supremacía religiosa que ALBA había ejercido hasta entonces sobre sus treinta colonias del LACIO. ROMA sostuvo largas guerras por obtener la presidencia del sacrificio de las víctimas. Los reunió, pues, bajo su  supremacía religiosa, de superioridad y de dominación que en aquel tiempo se concebía.
Elevó en su recinto un templo; hizo que los latinos acudiesen a celebrar allí los sacrificios, y hasta atrajo a los sabinos. (TITO LIVIO, I, 45. DIONISIO, IV, 48, 49). Así acostumbró a ambos pueblos a compartir con ella y bajo su presidencia las fiestas, las oraciones, las carnes sagradas de las víctimas. Los reunió, pues, bajo su supremacía religiosa.
ROMA es la única ciudad que haya sabido aumentar su población con la guerra. Practicó una política desconocida al resto del mundo greco-italiano, incorporándose todo lo que vencía. Transportó con ella a los habitantes de las ciudades rendidas, y de los vencidos hizo poco a poco romanos (es el destino manifiesto de ROMA). Al mismo tiempo envío colonos a los países conquistados, y de este modo sembró a ROMA por todas partes, pues sus colonos, aun formando ciudades distintas desde el punto de vista político, conservaban con la metrópoli la comunidad religiosa: ahora bien, esto era bastante para que estos colonos se viesen obligados a subordinar su política a la de ROMA, a obedecerlo y  ayudarla en todas sus guerras.
Uno de los rasgos característicos de la política de ROMA  consistía en adoptar todos los cultos de la de las ciudades vecinas. (¡eran ecumenistas, como ahora!). Se preocupaba tanto de conquistar a los dioses como a las ciudades. Se apoderó de una JUNO de VEYES, Etruria, de un JUPITER de PRENESTE, de una MINERVA de los FALISTOS, de una JUNO de LANUVIO, de una VENUS de los SAMNISTAS y de otras muchas que no conocemos. (TITO LIVIO, V, 21, 22; VI, 29; OVIDIO, Fast., III, 837, 843. PLUTARCO, Paral. De las hist. gr. y rom., 75).
“Pues era costumbre de ROMA – dice un antiguo, CINCIO, cit. por ARNOBIO, Adv. Gentes, III, 38 – recibir las religiones de las ciudades vencidas; unas veces las difundía entre sus gentes, y otras les concedía un puesto en su religión nacional”.
MONTEQUIEU aplaude a los romanos, como un refinamiento de hábil política, el no haber impuesto sus dioses a los pueblos vencidos. Pero esto hubiese sido absolutamente contrario a sus ideas y a las de todos los antiguos. ROMA conquistaba a los dioses de los vencidos y no les daba los suyos. Conserva sus protectores y procuraba aumentar su número. Quería poseer más cultos tutelares que cualquier otra ciudad.
Por otra parte, como la mayoría de estos cultos y dioses se tomaban a los vencidos, ROMA estaba en comunión religiosa, por medio de ellos, con todos los pueblos. Los lazos de origen, la conquista del CONNUBIUM, la de la presidencia de las ferias latinas, la de los dioses vencidos, el derecho que pretendía tener de sacrificar en Olimpia y en Delfos, eran otras tantos medios con los que ROMA preparaba su dominación. Como todas las ciudades, tenía su religión municipal. Fuente de patriotismo; pero ella era la única ciudad que la utilizaba para su engrandecimiento. Mientras que la religión aislada a las otras ciudades, ROMA tuvo la habilidad o la buena fortuna de emplearla para atraer hacia ella todo y dominarla todo.

 *BIBLIOGRAFÍA ESPECÍFICA:

*JOSÉ CARATTI, Cultura y Nomenclatura Latina, Imprenta de la Universidad, 1959, Córdoba, la edición a cargo del DR. SILVINO PAUTASSO.
*JOSE CARATTI, GRAMÁTICA LATINA, 3ª edición, Imprenta de la Universidad, Córdoba, 1931
*JOSÉ CARATTI, GRAMÁTICA LATINA con Diccionario Latino-castellano, Editorial ASSANDRI, Córdoba, 9ª EDICIÓN, varios años.
*A. GUASCH, Gramática Latina, 2ª Edición, Buenos Aires, 1940.
*FUSTEL DE COULANGES, LA CIUDAD ANTIGUA, Emecé Editores, Buenos Aires, 1966.
*PIGANIOL, André, HISTORIA DE ROMA, Eudeba, Buenos Aires,  1961.
Editorial Universitaria de Buenos Aires.

DIARIO PAMPERO Cordubensis INSTITUTO EMERITA URBANUS. 
Córdoba de la Nueva Andalucía, 12 de mayo del Año del Señor de 2009. 
Fiesta de San Gregorio Nacianceno. 
Sopla el Pampero. ¡VIVA LA PATRIA
¡LAUS DEO TRINITARIO! ¡VIVA HISPANOAMÉRICA! 
GRATIAS AGAMUS DOMINO DEO NOSTRO!
Revisado: 15 de abril del 2010. 

lunes, mayo 03, 2010

*LA RELIGIÓN EN LA VIDA DEL ROMANO*


Hemos de ver el lugar que ocupa la RELIGIÓN en la vida del romano antiguo.  La casa es para él lo que para nosotros un templo, en ella encuentra su culto y sus dioses.

Editó: Lic. Gabriel Pautasso

“Religio – inquit CICERO – est ea quae superioris cuiusdam naturae, Quam divinam vocant, curant caerimoniamque affert”.
Hemos de ver el lugar que ocupa la RELIGIÓN en la vida del romano antiguo.  La casa es para él lo que para nosotros un templo, en ella encuentra su culto y sus dioses. Su hogar es un dios; las paredes, las puertas, el umbral son dioses; dioses también los mojones que rodean el campo. La tumba es un altar, y sus antepasados son eres divinos.
Cada uno de sus actos de todos los días es un rito, toda su jornada entre de lleno en la religión. Por la mañana y por la tarde invoca a su hogar, sus penates y sus antepasados. Al salir de su casa, al volver, les dirige una oración. Cada comida es un acto religioso que comparte con sus divinidades domésticas. El nacimiento, la iniciación, la toma de la toga, el casamiento y los aniversarios de todos estos acontecimientos, son los actos solemnes de su culto.
Sale de su casa y casi no puede un paso sin encontrar un objeto sagrado, bien una capilla, bien un sitio donde cayó un rayo, bien una tumba. Tan pronto ha de recogerse y murmurar una oración, como apartar los ojos y cubrirse el rostro para evitar la vista de algo funesto.
Todos los días ofrece un sacrificio en su casa, todos los meses en su curia, varias veces al año en su gens o en su tribu. Por cima de todos estos dioses, debe también el culto a los de la ciudad. ¡Hay en Roma más dioses que ciudadanos!
Sacrifica en acción de gracias a los dioses. Sacrifica también, y más veces, par calmar su cólera. Un día figura en su procesión danzando según un ritmo antiguo, al son de la flauta sagrada. Otro guía carros en que van tendidas las estatuas de las divinidades. En otra ocasión se trata de un lectisternium. En la calle se pone una mesa cargada de manjares, y en lechos están tendidas las imágines de los dioses. Los romanos al pasar se inclinan. Llevan una corona en la cabeza y una rama de olivo en la mano.
Hay una fiesta para las siembres, otra para la recolección, otra para la corta de la uva. Antes de que el trigo haya echado espigas, ha hecho más de diez sacrificios e invocado a diez  divinidades particulares para que la cosecha se logre. Tiene, sobre todo, gran número de fiestas dedicadas a los muertos, porque los teme.
Nunca  sale sin ver si aparece si aparece algún de mal agüero. Hay palabras que no se atreve a pronunciar en la vida. Si concibe algún deseo, lo consigna en una tablilla, que coloca a los pies de una estatua de la divinidad.
En todo momento consulta a los dioses, y aspira a saber lo que éstos quieren. Encuentra todas sus resoluciones en las entrañas de las víctimas, en el vuelo de las aves, en las advertencias del rayo. La noticia de una lluvia de sangre o de un buey que ha hablado, le turba y hace temblar. No estará tranquilo, sino cuando una ceremonia expiatoria le haya puesto en paz con los dioses.
No sale de casa sino posando el pie derecho. No se corta el pelo cuando la luna está llena. Lleva encima amuletos. Contra el fuego, cubre las paredes de su casa con letreros mágicos. Sabe fórmulas para evitar la enfermedad y otras para curarla: pero hay que repetirlas veintisiete veces y escupir cada vez de cierta manera.
No delibera en el Senado si las víctimas no han dado signos favorables. Abandona la asamblea del pueblo si ha oído chillar a un ratón. Renuncia a los designios más firmes, si ha observado un mal presagio o si una palabra funesta ha llegado a sus oídos. Es valiente en el combate, pero a condición de que los auspicios le aseguren la victoria. 
Este romano que presentamos no es el hombre del pueblo, el de espíritu débil, a quien la miseria y la ignorancia mantienen en la superstición. Hablamos del patricio, del hombre noble, poderoso y rico. Ese patricio es sucesivamente guerrero, magistrado, cónsul, agri-cultor (cultivar el campo), comerciante; pero siempre y en todas partes es sacerdote, y su pensamiento está fijo en los dioses. Patriotismo, Amor a la Gloria, Afán de Riquezas, por poderosos que sean estos sentimientos en su alma, el TEMOR A LOS DIOSES LO DOMINA TODO. 
Consideremos un romano de los primeros siglos, CAMILO, que fue cinco veces dictador y venció en más de diez batallas. Para no salirse de la verdad, hay que figurárselo como sacerdote tanto como guerrero. Pertenece a la gens FURIA. Su sobrenombre (CAMILLUS) designa una función sacerdotal. De niño, se le ha hecho poner la TOGA PRAETEXTA, que indica su casa, y la BULLA que ahuyenta la mala suerte. Ha crecido asistencia a diario a la ceremonias del culto, ha pasado su juventud instruyéndose en las cosas religiosas. Es cierto que ha estallado una guerra, y que el sacerdote se ha hecho soldado. Se le ha visto, herido en una pierna en un combate de caballería, arrancarse el hierro de la herida y seguir peleando. Después de varias campañas, ha sido elevado a las magistraturas. En calidad de magistrado, ha ofrecido sacrificios públicos, ha juzgado, ha mandado el ejército. Llega un día en que se piensa en él para la dictadura. Ese día, el magistrado en ejercicio después de haberse recogido una noche entera, la consultado a los dioses. Su pensamiento estaba fijo en CAMILO, cuyo nombre pronunciaba en voz baja, y sus ojos en el cielo donde buscaban los presagios. Los dioses no los han enviado sino buenos. CAMILO les es agradable y se le nombra dictador.
Héle aquí jefe de ejército. Sale de la ciudad, no sin haber consultado los auspicios e inmolado muchas víctimas. Tiene a sus órdenes muchos oficiales, caso otros tantos sacerdotes, un pontífice (“hacedor de puentes”), augures, arúspices, aularios, victimarios y un porta-hogar. 
Se le encarga terminar la guerra de VEYES, que hace nueve años es sitiada sin resultado. VEYES es una ciudad etrusca, es decir, casi santa. Con piedad más que con valor es preciso luchar. Si desde hace nueve años los romanos vienen siendo vencidos, débese a que los etruscos conocen mejor los ritos que son agradables a los dioses y las fórmulas mágicas que hacen lograr su favor. ROMA, por su parte, ha abierto sus libros sibilinos y ha investigado en ellos la voluntad de los dioses. Ha visto que sus ferias latinas habían sido mancilladas por algún vicio de forma y ha renovado el sacrificio. No obstante, los etruscos siguen venciendo. No queda más que un recurso, apoderarse de un sacerdote etrusco y conocer por él el secreto de los dioses. Un sacerdote de VEYES cae prisionero y se le conduce al Senado: para Roma venza, dice, es preciso que baje el nivel del lago Albano, guardándose bien de hacer que el agua vaya a parar al mar”,. Roma obedece, se abren infinidad de canales y canalillos, y el agua del lago se pierde en los campos.
Es el momento en que se elige a CAMILO dictador. Va al ejército cerca de VEYES. Está seguro del triunfo, porque todos los oráculos han sido revelados, todos los mandados de los dioses cumplidos. Por otra parte, antes de salir de Roma, ha prometido a los dioses protectores fiestas y SACRIFICIOS. Para vencer, no descuida los medios humanos; aumenta el ejército, restaura la disciplina, manda abrir una galería subterránea para penetrar en la ciudadela (arx).  
Ha llegado el día del ataque. CAMILO sale de su tienda, toma los auspicios e inmola víctimas. Los pontífices, los augures le rodean le rodean. Revestido con el paludamentum, invoca a los dioses:
“Guiado por ti, APOLO, y por tu voluntad que me inspira, marcho para tomar y destruir la ciudad de Veyes. A Ti, si salgo vencedor, prometo y consagro la décima parte del botín”. Pero no basta tener a los dioses de su parte, el enemigo tiene también  una divinidad poderosa que le protege. CAMILO le invoca con esta fórmula: JUNO REINA, que al prsente moras en Veyes, te lo suplico, ven con nosotros vencedores, síguenos a nuestra ciudad, recibe nuestro culto, que nuestra ciudad sea la tuya”. Luego, realizados los sacrificios, dichas las oraciones, recitadas las fórmulas, cuando los romanos están seguros de que los dioses están de su parte y de que ya ningún dios defiende al enemigo, se da el asalto y se toma la ciudad…
Para un general semejante, la recompensa suprema consiste en que el Senado le permita cumplir el sacrificio triunfal. Sube entonces al carro sagrado del que tiran cuatro caballos blancos, los mismos que llevan la estatua de JUPITER el día de la gran procesión. Va vestido con el manto sagrado, el mismo que cubre al dios los días de fiesta. Lleva corona a la cabeza. Su mano derecha sostiene una rama de laurel, la izquierda el cetro de marfil. Son exactamente los atributos y el ropaje que lleva la estatua de JUPITER. Con esta majestad, casi divina, se muestra a sus conciudadanos y va a rendir homenaje a la majestad verdadera del más grande de los dioses romanos. Sube la cuesta del CAPITOLIO y, al llegar delante del templo de JUPITER, inmola víctimas.

*FUSTEL DE COULANGES, LA CIUDAD ANTIGUA”, Jorro Editor. 1890.*

(Fustel de Coulanges, La Ciudad Antigua. La cité antiqué. 3ª ed. Emece, Bs. As. 1966). La religión doméstica, pags. 96 a 108).

“RELIGIO VIRTUS, SUPERSTITO VITIUM EST. ROMANI TOTIUS ANTIQUITATIS – inquit POLYBIUS – LONGE OMNIUM POPULARUM RELIGIOSISSIMI FUERUNT ».

« NEQUE ENIM EST ULLA RES IN QUA PROPIUS AD DEORUM NUMEN VIRTUS ACCEDAT HUMANA, QUAM CIVITATIS AUT CONDERE NOVAS AUT CONSERVARE IAM CONDITAS » (M. T. CICERO, libro I, 7, 12, Ed. Ziegler, pág. 9).

(En realidad no hay ninguna cosa en la cual la virtud humana se acerque más al numen de los dioses, que el hecho de fundar ciudades nuevas, o conservar las ya fundadas). CARLOS A. DISANDRO, Sentido político de los romanos, Buenos Aires, Ediciones Thule Antártica, 1985, p. 53).

DIARIO PAMPERO Cordubensis INSTITUTO EMERITA URBANUS. 
Córdoba de la Nueva Andalucía, 12 de mayo del Año del Señor de 2009. Fiesta de San Gregorio Nacianceno. 
Sopla el Pampero. ¡VIVA LA PATRIA! ¡LAUS DEO TRINITARIO! ¡VIVA HISPANOAMÉRICA! GRATIAS AGAMUS DOMINO DEO NOSTRO!
Revisado: 15 de abril del 2010. 

*LA GENERACION PERDIDA * *LA FUERZA DE LA CULTURA*


*Entre las muchas tragedias que sufrió nuestro país, quizás la más terrible fue la de haber perdido toda una generación. Ese es el saldo real – y hasta ahora demasiado poco señalado – de toda la catástrofe desatada después de 1955.

Editó: Lic. Gabriel Pautasso

*LOS HEREDEROS DEL CAOS

Pertenezco a una generación en cierto modo privilegiada. Quienes nacimos allá por la Segunda Guerra Mundial 1939-1945 tuvimos el raro privilegiado de asistir al fallecimiento de una Era y al nacimiento de otra.
En mi adolescencia, una de las frases más trilladas era la de que “vivíamos una época de transición”. Nadie supo explicar en que consistía esa transición; nadie se atrevió a decirnos de dónde y hacia donde se produciría. Pero, así y todo, una cosa nos parecía cierta: nada era definitiva. No conocíamos la serena madurez de las Épocas clásicas ni tampoco asistimos a la explosión de creatividad que caracteriza a las Épocas revolucionarias. Cuando nosotros entramos a la vida adulta, el “establishment” se hallaba ya tan resquebrajado que cualquier idiota creía tener derecho a cuestionarlo. El Futuro, por su parte, se ubicaba más allá de un mítico “Año 2000”, envuelto en una nebulosa que arrancada de ROUSSAEU, pasaba por MARX y SARTRE y terminaba en las Crónicas Marcianas de BRADBURY. No conocíamos ni la armonía de la Divina Proporción ni la fiebre de horizontes de la Conquista. La armonía había muerto bajo los escombros de Europa y una Nueva América se hallaba, quizás, a diez mil años luz más allá de la luna. Y en el medio estábamos nosotros, condenados a decidir que hacer con nuestras vidas en un mundo que no sabía qué hacer consigo mismo.
Comenzamos por padecer una desorientación fenomenal. Quizás en toda Época la juventud ha sido siempre el motor de las grandes transformaciones. Pero la nuestra, sumida en el caos de argumentos científicos, religiosos, políticos, psicoanalíticos, económicos y las filosofías más delirantes, sentía un compulsivo deseo de cambiarlo todo: absolutamente todo. Sólo que no sabíamos como empezar, cómo seguir y – sobre todo – cómo terminar. Todo nos interesaba; todo nos preocupaba; todo parecía estar desquiciado. Habíamos entrado en la Era de la Política Absoluta sin darnos cuenta. Nadia se dio cuenta. Ni nosotros, ni nuestros mayores, ni – mucho menos – la “intelliguentsia” de turno que pretendía explicar hasta lo inexplicable.
Comenzamos a rebelarnos cuando vimos que los valores tradicionales sustentados privadamente por nuestros padres y maestros, resultaban públicamente impracticables. Había ya tal contradicción entre la norma propuesta y la efectivamente vigente, que todo aquel que se ajustara al comportamiento teóricamente exigido ni siquiera hubiese podido sobrevivir en el mundo que nos estaban legando. A esta violenta contraposición, los grandes escribas de la mediocridad intelectual la llamaron “el conflicto generacional”. Creyendo que denominándola de algún modo conseguirían circunscribirla al ámbito del psicoanálisis y la sociología. El truco no funcionó. Hoy sabemos que no eran nuestros padres los que defendían su posición frente a la nuestra. Defendían los valores en los que habían crecido – aún cuando, a veces, con bastante hipocresía – en un mundo que se había desquiciado y nosotros, con nuestra rebeldía, éramos parte del caos total.

*LOS CONFORMES y LOS IRACUNDOS

Esta juventud abrevó en las fuentes más increíblemente dispares: MARX, PROUDHON, PERÓN, NIETZSCHE, FREUD, KANT, ROUSSEAU, GORKI, LENÍN, GRAMSCI, HITLER, MUSSOLINI, DOSTOIWSKI, LOS PAPAS DEL SIGLO XX y XXI con su DOCTRINA SOCIAL y POLÍTICA, JOSÉ ANTONIO PRIMO DE RIVERA y sólo Dios sabe cuántos autores y pensadores más. Seguramente fue esta heterogeneidad anárquica de conceptos lo que sembró, sin que nos diésemos cuenta, la semilla de aquel trágico desencuentro que ocasionó un verdadero drama cuando llegamos a la edad adulta.

* LOS SUBVERSIVOS y LOS REVOLUCIONARIOS  

La mitad de mi generación se perdió porque aceptó arrastrar consigo el lastre del dogmatismo universal concebido por los ideólogos burgueses. Este lastre subsistió – y subsiste aún – sólo gracias a una pertinaz falsificación de la historia. La tragedia de mi generación fue que, los que rompieran con el pasado lo hicieron impulsados por una distorsión sistemática de los hechos, y los que quisieron retomar una Tradición aceptaron las distorsiones de una Historia falsificada.
Algunos, muy pocos, comenzamos a sospechar algo de esto gracias al Revisionismo Histórico argentino. No importa ahora hasta qué punto este revisionismo se manejó con esquemas exagerados y maniqueos. Lo que importó y lo que importa es que se demostró palmariamente que la falsificación es posible en absoluto.
Perdiendo de vista la historia real se pierde también el concepto del hombre real. Cuando el hombre que se tiene ante los ojos es una abstracción inexistente, o una suposición inverificable, la política pierde toda relación con la comunidad humana concreta y se desliza hacia la construcción de sistemas estructurales considerados óptimos por motivos que pueden ser perfectamente arbitrarios. Por eso, por ejemplo, la burguesía juvenil agresiva se ha quedado en una propuesta que, en lugar de exigir la transformación orgánica de una sociedad, se limita a perseguir la transformación material del mundo y de las condiciones de vida. Y, frente a ello, la burguesía juvenil regresiva no encuentra nada mejor que proponer un retorno a esquemas dogmáticos espirituales, completamente superados por el dinamismo histórico, como una verdadera forma de escapismo cultural.
LA TRADICIÓN DE UNA CULTURA, o, está orgánicamente arraigada en los hombres que la representan, o sencillamente no existe. Hombres que no afirman real y concretamente los valores sobre los que se basa una Cultura, en realidad, en realidad, no pertenecen a esa Cultura sino a otra – aquella cuyos valores si afirman -. Fuimos desgraciadamente muy pocos los que, después de un largo camino, caímos en la cuenta que toda la contradicción entre normas propuestas y efectivamente vigentes se debía a una sorda lucha de valores culturales completamente distintos llevada a cabo por el dominio del Poder político. La historia real de nuestra Cultura nos reveló que nuestro Estado ya estaba subvertido y que, en realidad, la subversión guerrillera no hacía más que proponer una subversión dentro otra subversión anterior. Occidente había sido infiltrado por valores asiáticos  y estos valores enquistados en la estructura económica, dictaban las pautas para la superestructura política a la par que determinaban las condiciones de vida de la infraestructura SOCIAL. Ese era el verdadero problema. Y la única solución posible al mismo consistía, forzosamente, en restaurar la prioridad de lo político realizando la tarea revolucionaria de construir un Estado que cumpliese con sus funciones específicas y que no fuese una mera marioneta de intereses, dogmas o esquemas económico-clasistas.     
 COMENTARIO:

LA FUERZA DE LA CULTURA

Negociar es el ánimo de nuestro tiempo. De hecho, vivimos en una sociedad-mercado, que, discutidora es discutible. Nos guste o no, no pasará ya demasiado tiempo sin que este espíritu mercantil y de consumo, que todo lo inunda, comience a ser considerado parte incuestionable de nuestra patrimonio y singular forma de ser argentino, incluso por los más recalcitrantes de sus opositores. Ahora bien, ello no deja de ser chocante, porque, como ya se ha dicho también, la identidad de Argentina y de América ES EL ESPÍRITU DE ACCIÓN a la aventura y la lucha. De hecho, prácticamente, los acontecimientos esenciales de su existencia se han podido verificar siempre por el desencadenamiento de un conflicto más o menos violento. El último fue el de MALVINAS. Allí está Troya y la belicosidad de los aqueos, ALEJANDRO MAGNO, ROMA, y los bárbaros, paganos y cristianos, Occidente y Bizancio, el Papa y los Emperadores, LUTERO y la Contrarreforma y su inserción en América, todas las revoluciones, la guillotina, la Gran Guerra, Comunismo, Fascismo y democracias liberal-democráticas y capitalistas, América se ha ido forjando a golpe de martillo sobre el metal rojo vivo. Uno se pregunta si será posible ahora combinar los dos aspectos mencionados y posiblemente contradictorios: la paz con la lucha, el afán febril del negociante con el combate. Si recurrimos a nuestras tradiciones, el único ejemplo que encontramos, netamente nuestro, y que combina ambos extremos es el espíritu olímpico de los Juegos Pan-helénicos. Este espíritu permite la acción y la lucha, pero no la muerte; permite estar todos juntos, defendiendo cada cual sus posiciones y su fuerza; permite, incluso, la existencia de un vencedor y de un vencido; permite el premio al triunfo y el respeto de los no triunfadores. Es el único ejemplo que podemos encontrar en el que ARGENTINA puede vivir fiel a sus diferencias, sin autodestruirse en el combate, tal y como ha estado a punto de suceder en su bicentenaria historia. De hecho, para algunos – no sin razón – ARGENTINA habría salido de esos 200 años destruida, vencida, ¿cómo explicar si no su actual postración de colonia de la Superpotencias? Recuperar el espíritu olímpico, en fin, supone rehacernos. Y actualmente no hay otra cosa que refleje mejor tal espíritu sino el debate intelectual: LA BATALLA POR LA CULTURA. Ella nos sacará a todos, adversarios o no, argentinos y americanos, de nuestra actual vergüenza.

DIARIO PAMPERO Cordubensis e INSTITUTO EMERITA URBANUS.
Córdoba de la Nueva Andalucía, 24 de abril del Año del Señor de 2010.
SAN FIDEL de SIGMARINGA, MÁRTIR.
 ¡VIVA LA PATRIA! ¡LAUS DEO TRINITARIO! ¡VIVA HISPANOAMÉRICA! Gratias agamusDomino Deo Nostro!