jueves, mayo 13, 2010

2012: ¿El año en que se nos terminaron las oportunidades?


Las más importantes profecías, los más diversos grupos espirituales y de contacto, las antiguas escrituras, los más atentos científicos y la realidad actual indican, inequívocamente, que el tiempo es hoy, que la realidad apremia, y que nuestra responsabilidad aumenta a medida que se acerca la fecha límite: diciembre de 2012.

Por: Henri Gelencser

Grandes huracanes, guerra de paz, epidemias generalizadas, globalización tecnológica, comunicación en tiempo real, depresiones en aumento, búsqueda espiritual, contrastes sociales, sofisticadas luchas de poderes. Todo esto que vivimos a diario puede hacer que reaccionemos de dos formas: que vayamos perdiendo paulatinamente la sensibilidad, sumiéndonos así en la vorágine apocalíptica, o que asumamos nuestra responsabilidad como parte de la realidad y seamos un componente activo del cambio posible.

En estos últimos meses que estuve evaluando la posibilidad de escribir esta nota, me encontré en la disyuntiva lógica que conlleva la responsabilidad de manejar cierto conocimiento. Las alternativas son dos; transmitir todo aquello que sabemos, dando así la posibilidad de que el lector se haga responsable de lo que conoce, o manejar con cautela la información, de modo que inevitablemente se deba suavizar el tono para no crear un colectivo humano negativo o lo que se llama una masa critica tal que termine por plasmar los miedos en la materia.
Pero repasando un poco las historia de la humanidad, podemos ver claramente que aquellos quienes accedieron a la información y luego la clasificaron” y la cuotificaron, terminaron perjudicando y desvirtuando el verdadero conocimiento, creando así falsas ideas, caminos erróneos y grandes confusiones. Podemos citar ejemplos desde los antiguos sacerdotes egipcios hasta gran parte de las actuales religiones.
Por esto intentaremos no repetir los mismos errores y aportar así el pequeño conocimiento al cual pudimos acceder, de forma que permita a nuestros lectores tomar la responsabilidad que les cabe, como parte de una humanidad que ya esta pasando de la adolescencia a una madurez responsable.

Tiempos proféticos
No es nada nuevo decir que estamos viviendo tiempos proféticos. ¿Pero realmente que significa una profecía? Cuando escuchamos la palabra profecía, es común asociarla con catástrofes, guerras, holocaustos o tragedias. Y podríamos decir que, en general, las profecías están asociadas a hechos de alguna manera negativos, pero el mayor error está en creer que son hechos inamovibles e incambiables. Ya el hecho de que en general los acontecimientos más negativos sean casi siempre profetizados con anterioridad nos debería hacer reflexionar que se trata de simples advertencias.
De otra manera no se explicaría la suerte de morbosidad mostrada por aquellas fuerzas que nos comunican tales acontecimientos. Me cuesta creer en un Dios, o una energía o lo que fuere, que nos permita conocer acontecimientos futuros con la sola idea de que nos resignemos a esperarlas. Creo que cabe pensar que está, en quienes conocen esas premoniciones, la capacidad y la responsabilidad de cambiarlas.

Pero veamos las profecías para este tiempo:

Cuando hablamos de profecías se nos vienen a la mente dos ejemplos, las profecías mayas y las de Nostradamus, unos por acertadas y otras por ser muy publicitadas. Pero comencemos por los MAYAS.

Los mayas
Cuando estudiamos a la civilización Maya empezamos a enterarnos que eran grandes astrónomos, matemáticos, físicos, ingenieros, constructores; demostrando no solo que no fueron una civilización primitiva, sino que sabían tanto o más que nuestros actuales científicos...
¿Es esa una observación descabellada? No, puesto que casi mil años antes que las civilizaciones contemporáneas de su época, los mayas dominaban un sistema numérico binario exponencial, (el mismo que utiliza la naturaleza, en la división de las células) con base en el número 2.
Ya 500 años antes de los árabes, utilizaban el concepto del cero, y su calendario que sincroniza al sol, la luna y la tierra con el universo, es más exacto que el que utilizamos actualmente. Es más, sus medidas astronómicas probaron ser tan exactas, que comparándolas con las medidas tomadas por la NASA son apenas diferentes en milésimas de segundo. Por ejemplo: Según los mayas, la rotación completa de la tierra alrededor del sol es de 365,2420; mientras que la NASA (con toda la super-tecnología actual) lo mide en 365,2422.
Estos increíbles astrónomos midieron incluso la rotación de nuestro sistema solar en la galaxia, lo que corresponde a 25.625 años!
Sin embargo, lo más importante que han dejado los Mayas han sido sus avisos a la humanidad futura.
Por alguna razón, en el auge de su brillante civilización, abandonaron sus ciudades, dejando atrás palacios, observatorios astronómicos, obras de arte, cientos de monumentos y estelas, y desaparecieron. (a) Se dice que quedaron algunos guardianes de sus ciudades estado, y que ellos guardaron los valiosos códices hallados hasta ahora. Sus ciudades, repobladas por los Olmecas después, tal vez guardaban más secretos que se han perdido, pero en piedras esculpidas en bajorrelieve, comienza a aparecer una historia asombrosa en donde encontramos un calendario que abruptamente, finaliza luego de una cuenta de 25.000 años, justamente en el cambio de nuestro milenio.
Junto con ese calendario, siete profecías han sido descubiertas, las cuales nos avisan de un inminente cambio y es innegable que sus profecías tienen basamento científico, y aunque pocos saben de los casi imperceptibles llamados de atención que estamos recibiendo, en estos años han ocurrido cambios que, poco a poco, nos demuestran que dichas profecías están cumpliéndose, junto con muchas otras, surgidas de personas en distintas sociedades de todo el planeta, tales como los indios Hopi, Paracelso, Parravicini, Edgar Cayce, son muchas coincidencias que nos alertan, por lo cual sería sabio que escuchemos.
Los Mayas nos dicen que desde el centro de la galaxia, cada 25.625 años, surge un "rayo sincronizador", que justamente sincroniza al sol y a todos los planetas, con una poderosa emanación de energía. En la rotación completa del sistema solar en la galaxia, ellos hacían una división de dicha elipse en cinco períodos de 5.125 años, los cuales eran: Mañana, Mediodía, Tarde, Atardecer y Noche (comparándolo metafóricamente con las etapas de un día terrestre). Según los Mayas, justamente en nuestro nuevo milenio, estaremos ingresando en la mañana galáctica, y es marcada por el rayo sincronizador desde el centro.
Los Mayas nos dicen que el período intermedio al traspaso, dura 20 años, y ellos lo llaman "El tiempo del No-Tiempo", en donde ocurren grandes cambios. Es allí cuando debemos ser capaces de transformarnos, puesto que será nuestra decisión seguir como humanidad o perecer en nuestra autodestrucción. Esta transformación implica algo tan profundo como la elección de evolucionar. Energéticamente, concientemente, en todos los planos.
Coincidentemente con respecto al “tiempo del no-tiempo”, Sixto Paz Wells (uno de los contactados más prestigiosos y serios del planeta) en su trabajo titulado “La cuenta regresiva” nos da un completo informe acerca del significado e implicancia de tal denominación y nos muestra la lógica de una realidad diferente.  


DIARIO PAMPERO Cordubensis. INSTITUTO EREMITA URBANUS.
Córdoba de la Nueva Andalucía, 13 de mayo del Año del Señor de 2010.
Fiesta de SAN ROBERTO BELARDINO, Obispo, Confesor y Doctor, “martillo de herejes” (Benedicto XIV).
Sopla el Pampero. ¡VIVA LA PATRIA! ¡LAUS DEO TRINITARIO! ¡VIVA HISPANOAMÉRICA!
Gratias agamus Domino Deo Nostro! gspp. *