sábado, septiembre 18, 2010

“EVITA MONTONERA”

MONTONEROS, como principal organización subversiva, asume un proyecto ideológico mundialista, importado, que reniega de la Nación como protagonista de la historia patria, coincidente con el proyecto de dominación universal del marxismo-leninismo.

Editó: Lic. Gabriel Pautasso

¡ PATRIA LIBRE O MORIR!

¡ VIVA NICARAGUA LIBRE ¡

Número especial dedicado al triunfo sandinista.
*Órgano oficial del Partido Montonero en el año del lanzamiento de la contraofensiva popular. 1979-2010.
31 años. Agosto 1979. nº 25. 19 pp.* (Diez años justos del ataque sandinista-movimiento todos por la patria, del 23/I/1989 al cuartel de La Tablada).
“Nuestro hermano pueblo nicaragüense vivió 50 años sufriendo y combatiente al grito de  ¡Patria Libre o Morir! Para poder gritar todos juntos un día y esa vez para siempre ¡Viva Nicaragua!
Hemos tenido el honor y el privilegio histórico de poder compartir solidariamente algunos aspectos de los tramos finales de esta heroica lucha de liberación y tenemos la inmensa alegría de vivir, junto a nuestros compañeros sandinistas, el emocionante final de esta gesta libertaria que tanto nos ha hecho recordar los momentos en que el pueblo movilizado de nuestra Patria gritaba multitudinariamente “Se van, se van, y nunca volverán”.
Sin embargo, en nuestro país los militares gorilas volvieron y con más salvajismo que antes, la reacción oligárquica-imperialista se reinstauró con increíble y criminal violencia en 1976. La heroica resistencia de los trabajadores y el pueblo argentino, encabezada y conducida estratégicamente por nuestro Partido Montonero, han logrado agotar y desorientar el impulso y la estrategia iniciales de la dictadura; luego de tres duros y sacrificados años recién estamos en condiciones de iniciar nuestra contraofensiva popular.
En el mismo año (1979) en que nosotros iniciamos la contraofensiva popular nuestros hermanos nicaragüenses, bajo la conducción estratégica del Frente Sandinista de Liberación Nacional, finalizaban su ofensiva insurreccional contra la dictadura ya legendaria y aparentemente inamovible de la Familia Somoza. En este mismo año se produjo la insurrección iraní que acabó completamente con la dinastía imperial de los Palevi.  (Editorial, p. 3).
Nosotros mismos hemos vivido en Managua la experiencia de recoger del piso los implementos bélicos de algún ex omnipotente asesino de la ex Guardia Nacional que tiró su uniforme y sus armas para poder huir más velozmente sin ser identificado.
La experiencia de muestra que ninguna dictadura, por poderosa que parezca, es capaz de soportar la combinación explosiva constituida por la movilización insurreccional de las masas  trabajadoras, la sublevación de todo un pueblo, combinada con la lucha armada de una vanguardia revolucionaria surgida y amamantada de la propia historia nacional, de la propia experiencia de las luchas populares de su país.
Sabemos que no hay dos revoluciones iguales, que la historia, la cultura, el desarrollo económico y las condiciones políticas internas y externas de IRÁN o de NICARAGUA son distintas a las de nuestro país. (Editorial y continúa las 19 páginas).
*(Véase – cfr.: DIARIO PAMPERO nº 11 Para una serie de documentos de textos de Montoneros y del ERP. DIARIO PAMPERO nº 86 La concepción ebionita de ERNESTO CARDENAL. Tcnl MARIO ORSOLINI, “Montoneros, sus proyectos y sus planes”, Círculo Militar, Buenos Aires, 1989, 121 pp. con amplia bibliografía y documentación). Y, por último, DIARIO PAMPERO nº 251-Archivo Gabriel, “Montoneros, Sus grupos originarios” p. IGNACIO VÉLEZ CARRERAS, y más aún: “Origen y evolución de los movimientos paramilitares”, y otros similares artículos y temas sobre la OPM).*  

*LOS PRIMEROS HECHOS CULTURALES DE LA REVOLUCIÓN. *

La Cultura es la guerra de liberación.
La conciencia de la relación estructural entre cultura y revolución ya se expresa de manera muy clara durante la guerra de liberación. Los mismos conceptos de “guerrilla” y de “guerrillero” resultan transformados por la mutua penetración que se establece que se establece entre acción militar y acción cultural. Los dirigentes sandinistas utilizan constantemente esos términos al evocar la epopeya revolucionaria.
La primera y más acabada realización de esa síntesis la ven plasmada en la figura de SANDINO, al que consideran no sólo como el general, sino como expresión, a través de su vida y de su pensamiento, del hombre nuevo que la revolución intenta forjar. De tal manera, llegan a poner como objetivo de la cultura revolucionaria al “nuevo nicaragüense”, forjado a imagen de SANDINO, el hombre que piensa en los demás antes que en sí mismo. (BAYARDO ARCE, “El difícil terreno de la lucha: el ideológico”, en revista Nicaráduc. Nº 1, Managua, mayo-junio de 1980, p. 155.
El hombre que en su gesta hace posible la unidad de la lucha armada y acción educativa: CARLOS TÜNNERMANN BERNHEIM, “El sandinismo, factor de cultura”, presentación de la obra de JUAN BAUTISTA ARREIM, Nicaragua: revolución y proyecto educativo. Managua. Publicaciones del Ministerio de Educación, 1980, p. 11 o “Sandino: teoría y praxis pedagógica”. pp. 3134.  
Y por tanto es la experiencia de SANDINO a la que es preciso remontarse para trazar las líneas de la nueva educación. (CARLOS TÜNNERMANN BERHEIM, “El pensamiento pedagógico de SANDINO”, en Hacia una nueva educación en Nicaragua, Managua. Publicaciones del Ministerio del INTERIOR, 1980. (TOMÁS BORJE).
La herencia cultural de SANDINO es tomada y profundizada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional al inicio de la década de 1960. El militante sandinista se caracteriza por su talla moral y política, que debe estar a la misma altura de sus cualidades estratégicas. Testimonios particularmente relevantes de CARLOS FONSECA, OSCAR TURCIOS, RICARDO MORALES, están recogidos en el fascículo ¿Qué es sandinista? , Managua, Ediciones de la Secretaría Nacional de Propaganda y Educación Política, 1980. Además, el mismo Frente no sólo se atribuye la tarea de afianzar la soberanía del pueblo, sino también la tarea (inseparable de la primera) de “crear un pueblo nuevo y un hombre nuevo”, desarrollando “un proyecto de nación que lleva consigo un nuevo proyecto educativo”.
La nueva fase de la organización sandinista representa un “salto de calidad cultural”, en tanto que esta ligada a la personalidad y a la formación universitaria de su fundador, CARLOS FONSECA, lo cual hace del sandinismo explícitamente un “factor del cultura”, incorporando a la lucha los instrumentos científicos de análisis forjados por el marxismo, en el momento en que las obras de MARX y ENGELS son proscritos por la  censura somocista.
Simultáneamente, en esta fase, al lado del frente militar, político y económico, se abre el frente ideológico: “se capta así de una manera más precisa la necesidad de que la lucha llegue a tener caracteres de masa, a través de la formación de una nueva conciencia popular”.

 * RECAPITULANDO:
*En cuanto al mitin sandinista de GIULIO GIRARDI, el marxismo no ha pasado; falta todavía mucho para que se complete la recepción del marxismo en el cristianismo, lo mismo que el aristotelismo tardó tanto también mucho en asimilarse. Es un signo de vitalidad captar en mensaje de Nicaragua. Hace años que G. GILARDI no habla dentro de una iglesia. Nicaragua es signo de contradicción política, ideológica y eclesial. Es “la realización de lo imposible” cuando parecía que la confluencia CRISTIANA-MARXISTA entraba en regresión dentro de Europa, reflorece en Nicaragua. Nicaragua es la lucha entre el realismo y la utopía. SANDINO venció a los ESTADOS UNIDOS, a precio de su muerte. GABRIELA MISTRAL había llamado al ejército de SANDINO “pequeño ejército loco”. Nicaragua es la lucha entre el pueblo oprimido y el imperio. Los pueblos oprimidos se alzan como sujetos de la Historia; ahora la clave de la Historia es la lucha de los pueblos oprimidos contra el imperio. (Por supuesto que no hubo alusión alguna al imperio rojo soviético ni a los pueblos oprimidos por el marxismo).  En Nicaragua han confluido el pensamiento liberal-nacionalista de SANDINO, el marxismo y el cristianismo. SANDINO defendía la soberanía nacional de Nicaragua. La doctrina MONROE quiere decir realmente América para los norteamericanos. La oligarquía nicaragüense pactó con los intereses del Imperio. SANDINO es un profeta; anticipó la lucha por la soberanía de sus pueblos.
En Europa – continúa GIRARDI – desconfiamos del nacionalismo porque era de pueblos superiores, imperial, expansivo. SANDINO no; su nacionalismo no tenía dimensión imperial sino internacionalismo a favor de los pueblos oprimidos. (Nada dijo GIRARDI del poderoso ejército sandinista, ni de la expansión estratégica del marxismo que desde CUBA de Fidel y Raúl saltó a Nicaragua y ahora intenta dominar EL SALVADOR; nada dijo GIRARDI, absolutamente unidimensional, sobre la alianza del sandinismo con el otro imperio, el soviético). SANDINO descartaba a la burguesía; sólo se quería apoyar en los obreros y campesinos.  
En esta perspectiva sandinista entra el marxismo. GIRARDI reconoció de lleno el carácter marxista del sandinismo; pero dijo que desde Europa se juzga al sandinismo por deducción de ese marxismo-leninismo, no a partir de los hechos.
La Constitución, las elecciones sandinistas son de verdad;  aquí se cree que son fachadas. Insistió: “El frente sandinista es marxista”, pero luego, contradictoriamente, no permitió que se le juzgase desde el marxismo constituyente. Y es que la clave del sandinismo marxista es que el derecho y la razón están con él. La clave es el nacionalismo; es un marxismo nacionalista, lo afirma RICARDO DE LA CIERVA, en su documentadísima “Oscura rebelión en la Iglesia”, Madrid, 1987. (HITLER  lo dijo mucho mejor: habló de un nacional-socialismo). GIRARDI proponía insistente un nacional-marxismo sandinista. El marxismo de Nicaragua no se basa en la economía sino en la dignidad.
Y la consideración de la dignidad introduce en el marxismo-sandinismo la dimensión cristiana. El derecho de los pueblos (así, axiomáticamente) es incompatible con el capitalismo. El marxismo profundiza el carácter popular del sandisismo a través de la lucha de clases.
La participación de los cristianos en la revolución sandinista no es de la primera hora sino desde fines de los años sesenta. Esta participación consiste básicamente en la intervención en la lucha revolucionaria. Entró entonces el problema histórico del Descubrimiento de América, “así llamado Descubrimiento”. España, Europa, sólo tenían derecho a la Conquista de América. (Aplicaba GIRARDI, impertérrito, todas las categorías actuales al análisis marxista centrado sobre el siglo XVI; se situaba en posición ucrónica absoluta). La Iglesia de la Liberación es antítesis de la Iglesia de la Conquista. Llegó a decir que “los pueblos indios tenían derecho a su soberanía” nada menos. Quienes no tomen partido son cómplices del asesinato de Nicaragua; el imperio ha decretado la muerte de Nicaragua como organizó el asesinato de SANDINO.
Al final aplicó a ESPAÑA el ejemplo de Nicaragua; y propuso la lucha contra la dependencia española de los Estados Unidos en todos los órdenes. Así hablaba en el Madrid sandinista de 1987 GIULIO GIRARDI, el profeta que sembró en España la teología de la liberación en su famoso discurso del Encuentro de Deusto de 1969. (1969-1979-1989).
Agrega el profesor RICARDO DE LA CIERVA: “No contribuyen desde luego a esa esperanza los liberacionistas, que por medio de GIULIO GIRARDI, BENJAMÍN FORZANO Y J. Mª VIGIL, han publicado insólita coedición hispano-nicaragüense un libro marxista-leninista de en este mismo descarado en este mismo mes de agosto de 1987, en que se hilvanaba el acuerdo de ESQUIPULAS-2: NICARAGUA, TRINCHERA TEOLÓGICA, publicado en Madrid por “Loguez Ediciones” y el centro ecuménico VALDIEVIESO (véase de GIULIO GIRARDI,  sandinismo, marxismo, cristianismo en la nueva nicaragua”, Vol. La Confluencia. Managua, Nicaragua, 1986) en amor y compañía de jesuitas y claretianos rojísimos. Con textos antológicos de toda la flor y nata del liberalismo más radical, que no merece la pena ni repasar; aunque el conjunto es una confesión colectiva formidable que refuerza nuestras tesis una vez más, cien veces más.  Aquellos polvos trajeron estos lodos. Los estudiantes jesuitas de teología progresista en Europa crearon en 1967 el Instituto FE y Secularidad en España como un importante centro logístico de cooperación cristiano-marxista y jesuítico-socialista que organizó la siembre de la TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN en España a fines de 1969 en el encuentro de DEUSTO y a manos de GIULIO GIRARDI; y otras actividades estratégicas como el trascendental Encuentro de El Escorial en 1972, de donde se extendió incontenible el mensaje liberacionista por dos continentes, Europa y América. Un año antes otro estudiante de Teología progresista no jesuita, GUSTAVO GUTIÉRREZ MERINO, peruano, había publicado su libro-programa, TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN, y emocionaba a todos durante su intervención en 1972 en El Escorial. La crisis de los jesuitas y la teología de la liberación en marcha convergente y conjunta, erizada de mutuas causalidades”.

*Premisas y síntesis del Autor*

1)      MONTONEROS, como principal organización subversiva, asume un proyecto ideológico mundialista, importado, que reniega de la Nación como protagonista de la historia patria, coincidente con el proyecto de dominación universal del marxismo-leninismo. Además, su origen imperialista, soviético, su pretensión de vigencia universal junto a los Sandinista (FSLN)  y la Organización de Liberación de Palestina (OLP), por la alianza de YASSER ARAFAT con FIRMENICH y VACA NARVAJA. Su descarnado materialismo con el proyecto economicista de los acuerdo de la Comisión Trilateral. En último análisis, pertenece al mundo de los acuerdos de Bretton Woods (FMI) y YALTA y no del que resultará de su descomposición.
2)      MONTONEROS, ¿no es, entonces, un proyecto y programa revolucionario zurdo, católico de izquierda, socialcristiano, marxista-leninista, jesuita-socialista, sandinista cristiano-marxista, neoperonista sin PERON y sin EVITA,  mundialista?
3)      El volumen cuarto de una gran enciclopedia sobre el ateísmo contemporáneo, cuyo título es “El cristianismo frente al ateísmo, preparada por la Universidad Pontificia Salesiana de Roma, y editada en Madrid por ediciones “Cristiandad”, en 1971. Dirigió este empeño el teólogo GIULIO GERARDI, cuando no había no ha abandonado su Orden (salesiana), aunque ya estaba fuertemente influido de marxismo; ya se había revelado como sembrador de liberacionismo marxista en el encuentro organizado por los jesuitas españoles en Deusto dos años antes. GIRARDI publicaba es mismo año en la editorial “Sígueme” de Salamanca, su libro marxista Amor cristiano y lucha de clases, seguido en 1975 por Cristianismo y liberación del hombre (en la misma editorial sacerdotal-marxista) y en 1978 por su integración ya plena en el marxismo con Fe cristiana y materialismo, donde ya toca fondo este original exsalesiano.  

*EDITÓ:gabrielsppautasso@yahoo.com.ar Llegamos al BÚNKER mientras CATÓN EL CENSOR nos dijo Delenda est Cathargo, “hay que destruir a Cartago, y la invasión global-mundialista y abatir a los montoneros”. Sopla el Pampero. POR LA GRANDE ARGENTINA e HISPANOAMÉRICA justa, libre y soberana. *


viernes, septiembre 17, 2010

CATURELLI, ALBERTO: “Reflexiones para una Filosofía Cristiana de la Educación”

*Este análisis intentará principalmente destacar las sustanciales principios formativos que se hayan expuestos en este importante libro de ALBERTO CATURELLI.

Editó: Lic. Gabriel Pautasso

 

D. G. de P. Universidad Nacional de Córdoba, Córdoba, 1982. REVISTA ARQUÉ. Revista de Filosofía.

La presente obra consta de tres partes bien caracterizadas: 1) La Primera, “Filosofía de la Educación”; La Segunda Parte, “Problemas fundamentales de la Educación”; 3) La Tercera Parte, “Aspectos Críticos”, que se hallan compuestos por ocho, nueve y dos capítulos, respectivamente, con un “Apéndice” y una “Breve guía bibliográfica sobre Filosofía Cristina de la Educación”.

El autor nos advierte en el “Prólogo”, que se trata de una reunión de trabajos sobre Filosofía de la Educación, publicados a lo largo de unos quince años, entre 1967 y 1981, que constituyen “una serie de reflexiones ordenadas a la exposición de una filosofía cristiana de la Educación”, esto es, “una preparación o aproximación a una filosofía cristiana de la educación”. (Cfr. Prólogo).

Las líneas fundamentales del pensamiento filosófico del Prof. Dr. ALBERTO CATURELLI se hayan expuestos en los primeros capítulos de la Primera Parte de su obra, vale decir, sobre Filosofía de la Educación estrictamente, que sustentaban la concepción educativa del autor.

El autor en el desarrollo de los temas de los primeros capítulos de su obra plantea los presupuestos teoréticos de la Filosofía de la Educación. Conviene tener presente que, como toda filosofía “especial” (como la psicología filosófica, filosofía de la naturaleza, teología natural, etc.), la filosofía de la Educación no es autónoma con relación a todo el universo de la filosofía, de la que es parte integrante. Sus procedimientos y sus soluciones tienen validez científica en la medida en que se unen estrecha y continuamente con posiciones más generales en el área de la teoría de la teoría del conocimiento (Gnoseología), y de la Ontología, de la Antropología y de la Ética. En la elaboración específica referente a la Pedagogía, los fundamentos que se observan en la concepción educativa del autor y que deben tenerse en cuenta presentes, se pueden sintetizar de la siguiente forma:

1)      Visión realista del ser; posibilidad del conocimiento concebido como capacidad de llegar en verdad al ser; posibilidad del conocimiento metafísico; realidad de finito contingente y del infinito necesario trascendente, creador de todo ente y, por consiguiente, también del hombre.

2)      Concepto filosófico del hombre como ser finito sustancial, unión de cuerpo y espíritu, racional y libre, destinado a la felicidad que va unida a la realización armónica e íntegra del propio ser dentro de la voluntad de Dios trinitario y paterno, auténtico autor del orden moral.

3)      Una visión integral del hombre y de la educación, que requiere, además, el aporte de aquella visión sobrenatural de la que el hombre histórico concreto no puede ya prescindir: concepción cristiana del hombre por gracia, llamado a formar parte de la familia divina, caído y redimido, restaurado en su vocación originaria y enriquecido por medios adecuados a su disposición dentro del cuerpo místico de Cristo que es la Iglesia.

Parte el autor de la ejemplaridad de SOCRATES, en tanto que el gran ateniense agota la categoría de educador. Su obra es él mismo, ya que vivió su propia doctrina. Educador nato, enseña con ocasión y sin ella, sin presentarse nunca como maestro. En los “Diálogos” aparece como hombre sutil, agudo, temible dialécticamente y perseguidor y orientador infatigable de los altos ideales de Bien, Verdad y Belleza trascendente. Siempre más dispuesto a escuchar que a decir; es un contemplativo en permanente peregrinar. S       u saber es de carácter perfectivo, capaz de promover y orientar acertadamente la conducta humana.

Dado que la formación de personas íntegras implica el desarrollo de las actividades racionales y morales al mismo tiempo, la verdad que SOCRATES quiere enseñar se identifica con un deber que implique un virtuoso obrar, respaldado por la consciente responsabilidad del bien. LA VERDAD será, no sólo el camino para la virtud misma. Es decir, que la identidad entre saber y la virtud constituye el principio fundamental de la filosofía socrática. Quien conoce el bien (VIRTUD) es virtuoso, porque todo bien conocido es necesariamente querido. Por otra parte, como quien conoce el bien no puede dejar de practicarlo, ya que sólo quien es virtuoso es feliz y como todos los humanos aspiran a la felicidad, es imposible que quien conoce el bien haga el mal, colaborando así en su propia desgracia.

Entonces, nadie es malo voluntariamente, es decir, a sabiendas de que obra mal; el que obra el mal lo hace por ignorancia o error. La conducta virtuosa o viciosa no reside, pues, en la voluntad, sino en el entendimiento. El conocimiento de la virtud (bien) hace necesaria la enseñanza. Porque la virtud (bien) es ciencia, puede enseñarse. Esto es lo que hizo SOCRATES TODA SU VIDA.

No cesaré de filosofar – dijo – mientras viva preocupándome por vosotros. El mayor bien del hombre es hablar de la virtud diariamente. Todo hombre injusto, cualquiera que cae en el delito, es porque está incierto en el error y desconoce la verdad”. (Cfr. Cap. I)

Ahora bien, toda actividad educadora supone una antropología, una concepción propia y precisa del hombre, de manera que, según la cual fuese la naturaleza, el origen y el destino que se atribuya al ser humano, habrá de determinarse la orientación fundamental de la doctrina pedagógica. Esto nos evidencia que el tena del HOMBRE es la clave de toda educación y cualquier concepción errónea o unilateral de lo que constituye la naturaleza y el destino humano habrá de concluir, necesariamente, en una concepción reduccionista, que privilegie sólo algún aspecto,  errónea o incompleta de la Educación. Al respecto, consideramos pertinente citar el pensamiento de LUCIEN MORIN:  

“Entendemos ahora por pedagogía de la EXISTENCIA una pedagogía fundada en la opinión y lo subjetivo, en el sentimiento, la creencia y el deseo, en la “buena voluntad”, la impresión y la intuición, el “yo soy la medida de todas las cosas”, y todo arranca del naturalismo de ROUSSEAU y culmina en el siglo XX con las multidimensionales y contrarias teorías de la nueva escuela”.

Resulta evidente que actualmente vivimos uno de los momentos más intensos de la Pedagogía de la Existencia”, según la denominación acuñada por BOGDAN SUCHODOLSKI en su libro “La pédagogie et les grands courants philosophiques, Pédagogie de l´essence et pédagogie de l´existence”, Editions du Scarabée, Paris. Desde que SARTRE y sus amigos lo dijeron, los pedagogos saben que el hombre ya no tiene definición, ni naturaleza, ni esencia y que por tanto, para ellos, no es un animal racional. Es lo que quiera ser, es decir, lo que sea, cualquier cosa: un estar ahí, un  ser arrojado o una forma de ser. En síntesis, él lo es todo y no es nada pues el significado de los conceptos depende del sentido que cada cual les atribuye. La educación de un hombre se transforma en una tarea que depende de las opiniones y de los conceptos de cada  uno.

El pensamiento filosófico de ALBERTO CATURELLI se inscribe, a nuestro juicio, en el marco de la Pedagogía de la Esencia, pues, se halla orientado a indagar y definir el ser del hombre que es la misión del filósofo de la educación. La concepción del hombre del autor cordobés es la de la filosofía clásica. El hombre agrega al animal (vida sensitiva) y a la planta (vida vegetativa) la facultad de conocer inteligiblemente y por ello de juzgar sobre sus fines, en vez de lograrlos a impulsos de sus instintos y el azar de sus circunstancias. Esta facultad de conocer no sólo singularmente sino también de un modo universal, esta racionalidad que añade el hombre a su parte de animalidad es lo que determina la eminencia de su puesto en la creación. Recapitulando, se nos presenta el hombre como una organización perfecta en la cual se encuentran, en unidad sintética, reunidos todos los grados de perfección esencial de los demás seres.

Una substancia material, el cuerpo, y otra de índole espiritual, el alma, que integrándose, constituye el compuesto. Substancias incompletas que, ad decir, ni el alma ni sólo cuerpo pueden existir por separado sin aniquilar el compuesto humano. “El alma es forma del cuerpo”, sentencia ARISTÓTELES en su De ÁNIMA. Esto significa decir que el hombre se constituye por una materia y una forma que se unen para constituir el ser. El cuerpo nace de materia y el alma es la forma que hace ser a este cuerpo, un hombre, que le da vida, que le constituye, y le hace ser tal como es.

“No son las partes del compuesto – dice SANTO TOMÁS DE AQUINO – las que obran aisladamente, en el compuesto, en el todo formado por las partes”. (S. Th. L, q. 3ª, art. 3º).

En la escala decreciente de los seres, desde Dios, pasando por los ángeles, intermediarios entre Dios y el hombre, hasta las últimas criaturas, el hombre ocupa un puesto excepcional en la jerarquía de los seres.

“El hombre es un horizonte entre dos mundo”, afirma SANTO TOMÁS DE AQUINO, mundo de espíritu y de materia que se integran, sin contraponerse, siguiendo el orden metafísico que impera en la naturaleza, según la cual “lo inferior es movido y ordenado por lo superior como la esfera superior mueve la inferior” (S. Th. I, q. 81ª, art. 3º).

En consecuencia, esfera de la vida superior moverá al cuerpo con imperio y el cuerpo se ordenará al servicio de la vida espiritual para hacer, por su equilibrio, más eminente la vida humana.

A nuestro entender, el autor se propone formular una filosofía de la educación a la luz de una metafísica del ser en cuanto ser: el ser en sentido primordial se concentra en la sustancia y la verdadera sustancia es la espiritual, o sea, la persona. La Pedagogía, resulta así, en esencia, una teoría de la formación de la persona humana. (Cfr. Cap. II)

El hombre, en cuanto persona es “sustancia individual de naturaleza racional” (BOECIO). La naturaleza racional del hombre constituye el elemento universal, mientras que la materia (materia individualizada por la cantidad) implica la determinación individual. Una filosofía de la educación, considerando al hombre en su unidad sustancial, debe fundar sus principios sobre la universalidad de su naturaleza, que, aún expresándose en la individualidad de lo singular, debe tener presente leyes universalmente válidas. El hombre, el más elevado de los seres de la escala animal y el último de los seres espirituales, supera la aparente contraposición de su doble naturaleza – en carne y espíritu – para asumirlas total y ordenadamente, en el misterio ontológico de la persona, que es, sin lugar a dudas el acierto más notable y destacable de la tradición metafísico-teológica occidental.

En la línea de la metafísica realista clásica, sostenida por el autor a lo largo de las páginas que componen su obra y principalmente en la 1ª parte de la misma, se advierte un acuerdo fundamental en la definición genérica del fin de la educación: aquella madurez humana, aquella perfección intermedia que permite llevar al más alto grado de realización en la línea del ser y del obrar, la naturaleza esencial que cada uno posee individualizándola, en el momento de llegar a la existencia.

La definición clásica de la educación: PROMOTIO PROLIS USQUE AD PERFECTUM STATUM HOMINIS IN QUANTUM HOMO EST, QUI EST VIRTUTIS STATUS” (s. Th. Suppl. III, q. 41ª, art. 1º), debe ser interpreta como “conducción y promoción de la prole al estado perfecto del hombre en cuanto hombre, que es el estado de virtud” (ANTONIO MILLÁN PUELLES, La formación de la perfección, Rialp, Madrid, 1981, p. 25-26), significa la capacidad de actuar de modo humanamente perfecto: física, razonable, moralmente bien, comprendiendo, por tanto, el aspecto físico fisiológico, el aspecto psíquico-volitivo y el aspecto psíquico-cognoscitivo, y finalmente, el aspecto de la vida sobrenatural y que puede condensarse como la formación del hombre esencialmente completo. (Cfr. Cap. III).  

En cuanto a la consideración de la relación educativa, apreciamos que el autor implícitamente destaca que el maestro-educador desempeña en el hecho educativo un doble papel: 1) como causa eficiente produce y presenta en adecuadas relaciones aquellos SIGNA de los que parte cualquier principio espiritual y volitivo.

UNDE et secundum hoc unus alium docere dicitur, quod istum discursum notionis, quem in se fecit ratione naturali, alterit exponit per signa; et sic ratio naturalis discipulis, per huismodi sibi preposita, Sicut quedam instrumenta, pervenit in cognitatonem ignotorum. Sicut ergo medicus dicitu causare sanitatem in infirmo natura operate, ita etiam homo dicitur causare scienciam in alio operatione ratione naturalis illius; et hoc est docere; unde homo alium docere et eius esse MAGISTER”. (S. Th, De Ver. Q. IIª, art. 1º).

2) Como causa ejemplar es el principal y primer Signum con capacidad de encender la luz del ejercicio efectivo de la vida del espíritu, la concepción de lo verdadero y la volición de lo bueno, que se traducen en hábitos de ciencia, de prudencia, de justicia, de templanza. Ello reside principalmente la autoridad educativa, la única válida para el discípulo-educando, todavía incapaz por definición, de percibir la autoridad jurídica en cuanto tal o la autoridad de la verdad o de los valores  por sí mismos. El educador es la encarnación viviente, sensiblemente perceptible de la verdad y del bien. En 1953, ETIENNE GILSON decía, al respecto, en un discurso:

“…LA ENSEÑANZA implica la aceptación de una cierta des-igualdad; no de naturaleza, ni siquiera de capacidad intelectual, sino, ante todo, de conocimiento. Un hombre sabe algo y otros no lo saben. El profesor no tiene otro medio de hacer que su ciencia sea conocida metiéndola volens nolens en la cabeza de sus alumnos. No puede haber igualdad alguna entre una causa y su efecto. Causar es actuar sobre algo; ser causado es ser actuado en algo. Ninguna pedagogía podrá cambiar jamás este estado de cosas” (E. GILSON, The eminente of Teaching, discurso pronunciado en la “Tenth Annual Catholic Education Conferenc”, 7.4.1953).

El pensamiento del autor relativo al tema puede confrontarse en el Cap. IV. En cuanto a la postura del DR. ALBERTO CATURELLI respecto de las modernas formas didácticas y metodológicas, la misma es un corolario lógico de su filosofía educativa enraizada, reiteramos, en la filosofía perenne aristotélica-tomista-agustineana. La misma tiene su correlación formal en el testimonio de VAN CLEVEE MORRIS, que define el fenómeno en estos términos: 

TODOS los instrumentos de la teoría progresiva de la educación – el procedimiento en grupo, la promoción social, el concepto de niño-global, el método proyectivo, los sociogramas, el sociodrama,  las relaciones humanas (la lista es larga) – han ido instalados en nuestras escuelas partiendo de una convicción que pretende que PENSAR en grupo, JUZGAR en grupo y ESCOGER en grupo constituyen el camino más auténtico y más seguro para alcanzar la verdadera humanidad que el pensamiento, la apreciación y la elección individuales”.  

La mayor debilidad de la educación moderna es su incertidumbre en lo que  se refiere a sus fines. Una rápida revista a la historia nos demuestra que los sistemas educativos más significativos y eficaces han considerando siempre sus objetivos de modo muy preciso, ya fuera en términos de cualidades personales o situaciones sociales. En las llamadas democracias liberales de Occidente contemporáneo, la educación es, al contrario,, desgraciadamente nebulosa en cuanto a sus fines. (Cfr. Cap. IV).

 Finalmente, debemos resaltar el mérito del DR. ALBERTO CATURELLI de dar a publicidad una obra emprendedora que llena sensiblemente un vacío en la materia, que es un hito más en su pensamiento filosófico, y que a nuestro juicio, se halla conformada en la PEDAGOGÍA DE LA ESENCIA.

El hombre no tiene opción ante su naturaleza: está obligado a ser racional, siempre ha tenido que considerar la premisa del “deber ser” del educando como una especie de causa final, de manera que el mismo acto pedagógico estaba totalmente subordinado a dicha premisa.

Más que nuestros conceptos debe tenerse la autoridad de la IGLESIA, representada en este problema por el Papa S. S, PÍO XII (1938-1958).

En el discurso al Instituto Nacional Masculino de ROMA, aconsejaba el PAPA:

ES NECESARIO saber distinguir cada caso en los alumnos. La educación llamada de masa, como también la enseñanza de clase, cuesta ciertamente menor fatiga, pero corre peligro de aprovechar solamente a algunos, y son todos los que tienen derecho a aprovecharse de ella. Los niños nunca son iguales uno a otro, ni por inteligencia, ni por carácter, ni por las otras cualidades espirituales. Es una ley de la vida. Por tanto, han de ser considerados singularmente, ya para indicarles un modo de vida, ya para corregirles y juzgarle.

“El preciso que cada uno se sienta objeto especial atención por parte del educador y que nunca tenga la impresión de ser confundido y olvidado entre la masa, descuidado en sus peculiares necesidades, en sus exigencias y en sus débiles, como si sólo contase su presencia física. De tal cuidado para cada uno de los alumnos, nacerá en éstos el estímulo suficiente para afirmar y desarrollar su temperamento personal, el espíritu emprendedor, el sentido de la responsabilidad hacia los superiores y condiscípulos de igual modo que si viviese en el seno de una numerosa y bien ordenada familia”.

(Discurso al Instituto Nacional Masculino de ROMA, 20 de abril de 1956. Publicado en Ecclesia, nº 16m 28 de abril de 1956, p. 479).

GABRIEL PAUTASSO

EDITÓ: gabrielsppautasso@yahoo.com.ar DIARIO PAMPERO CORDUBENSIS e INSTITUTO EMERITA URBANUS.

SOPLA EL PAMPERO. SIGAMOS EN EL BUNKER. ¡VIVA LA PATRIA!

 

viernes, septiembre 10, 2010

*HISTORIA DE LA MARCHA DE SAN LORENZO*

 En cada fiesta patria argentina se escucha, al principio o al final, la Marcha de San Lorenzo. Febo Asoma, ya sus rayos... etc. Ya sea a través de una grabación, entonada por los asistentes o tocada por una banda militar, varias veces por año disfrutamos de la querida Marcha, una tonada de neto corte marcial que nos resulta alegre y pegadiza a la vez que heroica y épica, que logra el difícil objetivo de despertar en los asistentes algunos sentimientos de alicaído patriotismo. 

Editó: Lic. Gabriel Pautasso

Sin habernos adentrado demasiado en la génesis de la pieza musical, sino tan solo del conocimiento adquirido en la etapa escolar, algo conocemos respecto del tema. Si alguien nos preguntara qué sabemos de la Marcha de San Lorenzo nos vendrían a la mente los siguientes preconceptos:
1.- Debe haberla compuesto algún ilustre maestro musical argentino, de estirpe patricia.
2.- Debe tratarse de una marcha imaginada especialmente en homenaje al General San Martín.
3.- Desde su creación debe tener esa letra acorde a la gran batalla.
4.- La habrán creado por encargo del gobierno nacional.
5.- Con el correr de los años, el autor habrá alcanzado el reconocimiento y distinción acordes a su obra patriótica.
6.- Se debe utilizar solamente en Argentina y con el fin de ensalzar la gesta Sanmartiniana.

Esa breve descripción alcanzaría para sintetizar lo que la mayoría creemos saber y/o imaginamos respecto de la Marcha de San Lorenzo. Pero estaríamos enormemente equivocados.

LA REALIDAD (o parte de ella):

 1.- Su autor, Cayetano Alberto Silva, era uruguayo, nacido en 1868 en Maldonado. Era hijo de una esclava de la familia que le dio el apellido. Estudió música, integró una banda en Montevideo y en 1889 viajó a Buenos Aires, donde incursionó en el Teatro Colón. Se trasladó luego a Rosario, donde fue nombrado maestro de la Banda del Regimiento 7 de Infantería. En 1898, al ser contratado por la Sociedad Italiana de Venado Tuerto, se traslada con su familia a dicha ciudad donde funda un centro lírico, enseña música y crea la "Rondalla" con la que actúa en el Carnaval de 1900.  También escribe la música de las obras teatrales "Canillita" y "Cédulas de San Juan" de su compatriota y amigo Florencio Sánchez. También escribió otras marchas militares, como la marcha de Curupaytí, la marcha de San Genaro, "Río Negro", "22 de Julio" y "Tuyutí"... ¡y hasta una marcha para la guerra inglés-Boer!

2.- La partitura musical que después conoceríamos como Marcha de San Lorenzo, fue compuesta por Silva para dedicársela al "Coronel Pablo Ricchieri", Ministro de Guerra de la Nación en ese entonces y modernizador del Ejército Argentino.  El Ministro, con algo más de dignidad que el zalamero Silva, le agradeció el homenaje pero le pidió que le cambie el título por "Marcha de San Lorenzo", población donde él había nacido, y escenario de la única contienda que el Gral. San Martín llevó a cabo en territorio Nacional. El autor la ejecuta por primera vez en el violín para arrullar el sueño de su pequeña hija en febrero de 1901. Fue estrenada (oficialmente y sin letra) en 1902 en las cercanías del histórico Convento de San Carlos donde se gestó la batalla. Ese día la
marcha fue designada Marcha oficial del Ejército Argentino. En 1907, su vecino y amigo de Venado Tuerto, Carlos Javier Benielli, le agregaría la letra que luego sería adaptada para las escuelas. Acosado años después por la pobreza Cayetano Silva vendería los derechos de la marcha a un editor de Buenos Aires por una suma insignificante.

3.- La marcha (a la que en Europa se considera una de las cinco mejores partituras militares de la historia) se hizo famosa y empezó a girar por el mundo, y estuvo presente en momentos históricos fundamentales: Fue ejecutada el 22 de junio de 1911 durante la coronación del rey Jorge V con la autorización previa solicitada a nuestro país por el gobierno inglés.

* Lo mismo ocurrió para la coronación de la reina Isabel, actual soberana inglesa.

* Se ejecuta habitualmente en los cambios de guardia del palacio de Buckinghan, modalidad que fue suspendida en el tiempo que duró la Guerra de las Malvinas.

* Fue incorporada al repertorio de bandas militares de Uruguay, Brasil y Polonia, entre otros.

* Fue usada como música incidental en algunas películas (creo que la escuché en Rescatando al Soldado Ryan).

* El Ejercito Argentino, como muestra de amistad (y previa al nazismo), le regaló la Marcha de San Lorenzo al Ejercito Alemán y a cambio, en camaradería, este nos regalo la Marcha "Viejos Camaradas" o"Alten Kameraden" o "Ich hatte einen guten Kameraden" una hermosa y marcial marcha que por supuesto la hemos escuchado en numerosas ocasiones en nuestras fiestas patrias.

* La Marcha de San Lorenzo fue tocada por los alemanes en París cuando durante la Segunda Guerra Mundial entraron triunfantes por el Arco del Triunfo de esa ciudad.

* Curiosamente también el general Einsenhower la hizo ejecutar al ingreso triunfal del ejército aliado que liberara a los parisinos, a manera de desagravio.

4.- Cayetano Silva fue también empleado en la banda policial pero al morir por serios problemas de salud en Rosario, en 1920, la policía le negó sepultura en el Panteón Policial por ser de raza negra, por lo que fue sepultado sin nombre. Recién en 1997 sus restos fueron trasladados al Cementerio Municipal de Venado Tuerto.

Edit.: DIARIO PAMPERO Cordubensis. INSTITUTO EMERITA URBANUS.
Córdoba de la Nueva Andalucía, enero 2009 ¡VIVA LA PATRIA!
Aporte del Dr. JOSÉ HORACIO GONZÁLEZ DEL SOLAR de Córdoba.

LA MARCHA DE SAN LORENZO. Autor: CAYETANO SILVA

Febo asoma
Ya sus rayos
Iluminan el histórico convento
Tras los muros
Sordos ruidos
Oír se dejan de corceles y de acero
Son las huestes
Que prepara
SAN MARTÍN para luchar en San Lorenzo
El clarín estridente sonó
Y a la voz del gran jefe a la carga ordenó.
Avanza el enemigo
A paso redoblado
Al viento desplegado (bis)
Su rojo pabellón (bis)
Y nuestros granaderos
Aliados de la gloria
Inscriben en la historia (bis)
Su página mejor (bis)
CABRAL, soldado heroico
Cubriéndose de gloria
Cual precio a la victoria
Su vida rinde, haciéndose inmortal.
Y allí, salvó su arrojo
La libertad naciente
de medio continente:
HONOR… HONOR AL GRAN CABRAL.

*DEFENSA DE LA FE CATÓLICA DEL GENERAL DON JOSÉ FRANCISCO DE SAN MARTÍN*
Agudizad cuanto queráis la mente; no hallaréis cuadro más hermoso para vuestros ojos ávidos de las serenas embriagueces de la piedad del patriotismo, que el espectáculo sublime del cual formáis colorido viviente en nuestras magnas efemérides nacionales.
Descollando sobre su pedestal de mármol, perenne símbolo de  la estabilidad del Derecho eterno de las gentes libres, luce al radiante sus artísticas líneas, la hierática figura del gestador de tres naciones, marcando con su diestra de bronce bélicas, la trayectoria de las épicas grandezas que esmaltara con los heroísmos de los hijos fuertes de nuestra gloriosa Nación Argentina.
Junto a esta figura que emerge como símbolo inmortal del ciudadano argentino, vemos el ara sacrosanta del altar de Jesucristo, príncipe de la Paz, a quien Dios diera en herencia a las naciones transfiguradas por su doctrina de amor, de justicia, de igualdad en las grandezas, y por la fraternidad, de su purísima sangre. Dios y el hombre se abrazan en el sacrificio, base del cumplimiento de los deberes del hombre para con su Dios, y de las larguezas carismáticas de Dios para con el hombre.
Como custodios de la religión y de la patria, se hallan en sus puestos de honor el sacerdote y del soldado. El sacerdote irradiando la luz del Evangelio simbolizada por los cirios que atravesaron el vendaval de siglos sin extinguirse, y que no han podido apagar con su potencia destructora los vandalismos revolucionarios; y el soldado amparando la fuerza del derecho con el pomo de su espada, que envainara después de saborear el placer de los triunfos de la justicia vengada.
El ciudadano, en frase de PSICARI, “rechazará la autoridad y el ejército que es su fundamento, o aceptará toda la autoridad: la humana y la divina. El hombre consagrado a la fidelidad, no ha de permanecer fuera de ella. En el sistema de orden están el sacerdote y el soldado. En el sistema del desorden no hay ni sacerdote ni soldado”. (Viaje del Centurión, c. III).
Hay más. Como marcos a este espectáculo de rememoración legendaria, os halláis vosotros, señoras y señores, que me escucháis con vuestros hijitos, joyas inapreciables de vuestros hogares y venturosas promesas del porvenir glorioso de nuestro suelo; vosotros y vosotras. Hijos e hijas de esta tierra por Dios bendecida con larga mano, que abre sus ubérrimas entrañas a todos los hombres de buena voluntad que a ella se llegan para arrancarle sus frutos escondidos y sabrosos. Vosotros, los extranjeros que amáis nuestra tierra, nuestra constitución y tradiciones como las de una segunda patria a la cual ofrecéis la sangre pura más valiosa que las vetas de oro y los esfuerzos triunfales de vuestros robustos, expandiendo la simiente de la vida de familia y del progreso social, arrancando a la tierra los progresos de la industria, que refleja las perfecciones divinas y los beneficios del comercio que ciñen con lazos de reciprocidad a los pueblos civilizados.
Frente al ejército que impone el respeto a los derechos, formáis a nuestra vista el ejército pacífico de los laboriosos artesanos que constituyen las fuentes de la vida y forjan los caracteres en el cuartel del hogar. Sois los únicos cimientos valederos de la civilización.
LA RELIGIÓN y la PATRIA, la CRUZ y la BANDERA, el EVANGELIO y la HISTORIA, el CALIZ y la ESPADA, el SACERDOTE y el SOLDADO, el DERECHO DIVINO y el DEBER HUMANO, nos congregan para cantar al Dios de nuestros padres y a los padres de la grandeza nacional. Como nebulosa de innúmeras estrellas, luce en nuestra memoria la falange que amasó con sangre de su alma y de sus venas el pan ansiado de nuestra independencia nacional. Sus nombres se agolpan; sus valores imponderables aplastan a los titanes en el arte del bien decir; sus rasgos sublimes traban la lengua de los cantores de voz más estentórea; los poetas hallan pálidas sus comparaciones más patéticas; los pinceles no hallan el colorido ideal de sus diseños, y los músicos no encuentran sino ecos de ese no sé qué de divino que es necesario para cantar nombres que lucen como fuegos sacros, y perduran lucientes junto al amor de Dios y de la Madre.
Enfocad en este enjambre de soles que fulguran en el firmamento espiritual, a Aquel que más luce entre los épicos forjadores de nuestra independencia. Y pronunciad con ardimiento patriótico su nombre agigantado por el lustre de los años.
GENERAL D. JOSÉ DE SAN MARTÍN, yo te saludo.
Te saludo como el más grande entre los héroes de la América; te saludo como padre de tres naciones de grandeza moral indiscutida; te saludo como conquistador de los inmarcesibles lauros de SAN LORENZO, de MAIPÚ y de CHACABUCO; salúdote como escalador atrevido de las inaccesibles, gélidas y desoladas cumbres de los ANDES, en cuyas crestas ciclópeas el cóndor posa su vista y asienta sus garras; venero en ti al POLÍTICO de sagacidad consciente y encumbrada, al SOLDADO valiente, al ESTRATEGA eximio; y sobremanera como SACERDOTE, yo saludo al CABALLERO CATÓLICO, APOSTÓLICO, ROMANO, que puso el genio sus armas al servicio de los derechos de la verdad y la justicia, que puso el genio al servicio de la patria, los cuerpos al servicio de las almas, y las victorias de las almas y los cuerpos al servicio de la gloria de Dios, Padre eterno de las patrias inmortales.  
Para libertar a los hombres excogitó SAN MARTÍN la libertad de las almas; por esto mancomunó en ideal sublime las potencias del valor militar con las transfiguraciones de la fe cristiana, que corría por sus venas de hidalgo y de caballero.
Un soldado es antes que nada un hombre. UN HOMBRE ES UNA INTELIGENCIA QUE DEBE ILUMINAR EN SUS DESCONCIERTOS, ES UNA VOLUNTAD QUE DEBE REGULARSE CON LAS LEYES PRECISAS, LUMINOSAS Y CONFORTANTES DE LA MORAL; ES UNA CONCIENCIA QUE DEBE ROBUSTERCERSE, NO CON LAS PALANCAS DE UN TÍTULO ACADÉMICO O LA IDEA PAVOROSA DE UN HONOR QUE SE CIMENTA EN LOS INTERESES PERSONALES Y ANTOJADIZOS, SINO CON EL EJERCICIO DE LOS PRECEPTOS DE DIOS, ÚNICO SER QUE ESTÁ A LA ALTURA DE LA DILATACIÓN DE NUESTROS DESEOS.  
El soldado es una libertad que debe cultivarse con mano fuerte como la paterna, y tierna como la de una madre, y es finalmente, un corazón que debe obsesionarse por las ideas que constituyen el resortes más potentes para elevar a las cumbres del ideal: la VERDAD en LA LIBERTAD, la IGUALDAD en la GRANDEZA, y la FRATERNIDAD en el AMOR.
El soldado es una libertad que debe cultivarse con criterio de su voluntad, de la inmolación del cuerpo, del ofrecimiento de su sangre, y sobremanera de la TRANSFIGURACIÓN de su alma, que defensa del derecho encadenada, del honor ofendido, de la justicia vilipendiada, llega hasta la muerte con toda sencillez.  
El soldado es por eminencia el VIR, el VARÓN de los romanos; es decir, el ser humano con su cetro de fortaleza, moral y física.
Un soldado no puede, pues, vivir en la obediencia sacrificada, con dignidad, ni morir con nobleza si la fe no le ampara.
Para ser disciplina ha de ser disciplinable, para ser disciplinable ha tener virtudes cívicas, para tener virtudes morales ha de tener virtudes religiosas.
Hay que tener valor para descender hasta los cimientos, si se quiere construir con solidez y para la posterioridad, o de lo contrario, renunciar a toda empresa estable y digna de los hijos de Dios y de los hijos de la Patria. Por esto el general DON JOSÉ DE SAN MARTÍN ordenaba que los soldados de su Ejército de los Andes pensasen y viviesen como católicos, apostólicos, romanos, haciéndoles oír la Santa Misa todos los domingos y fiestas de guardar según lo preceptúa la Iglesia que sostiene nuestra Constitución argentina.
Después de haberse arrodillado ante el altar del Dios de las batallas, aquellos bravos podían luchar sin miedo ni tacha, conscientes de la causa santa de su independencia, y caer, en frase de mi profesor y poeta, el jesuita LUCIO LAPALMA “LA MENTE EN DIOS, LA VISTA EN SU BANDERA, Y EN SU MADRE ADORADA EL CORAZÓN”.
El general SAN MARTÍN orientaba hacia el altar las pupilas de sus heroicos guerreros, porque hacia la Cruz convergen en feliz trayectoria de magnánima inmolación, todas las aspiraciones de inmortalidad que agitan como expresión de vitalidad superior a las almas.
Junto al altar resuenan en espléndida armonía los cánticos litúrgicos, solemnes y penetrantes con los estridentes sones de las fragorosas tropas bélicas. Junto al altar el sacerdote vence orando y el guerrero velando por sus fueros; junto al altar, el olor de la guerra en legítima defensa, se transfigura al mezclarse con el humo del incienso; el centelleo de las espadas siente emulaciones por los rayos fulgentes de la Cruz; el ornato de gala de los soldados, tiene su contrapeso en la rica ornamentación del sacerdote, y la marcha triunfal del oleaje avasallador del ejército se abrillanta con la actitud religiosa, la más característica señal de eminencia de la raza humana.
Religión y grandeza, son palabras sinónimas.
Por la religión se hace santamente respetable la autoridad, inviolable la obediencia, divino el sacrificio.
El sacerdote bendice las armas del soldado para que se usen únicamente en defensa de la Justicia y de la Verdad; y el militar así acreditado en su misión sublime, defiende como muro viviente los derechos de Dios y de la Patria. 
Hay escritores que sin lucidez de sentido íntimo, sin lógica de sentido común, sin penetrar la profunda significación de las leyes históricas, sin valorar la tradición autorizada y sin haber descendido hasta los sillares que fundamentan toda sociedad, escarban los terrenos dudosos para sembrar dudas y cosechar diatribas en contra la religión, aunque deban sacrificar la consolidación de la gloria de nuestros valientes patricios.
HOY, desgraciadamente, creen que la historia se escribe tergiversando, aniquilado y subvirtiendo los valores morales y espirituales que marcan los derroteros de la vocación de los pueblos.
Así se ha llegado a aseverar que SAN MARTÍN NO ERA CATÓLICO, apostólico, romano, sino un simple DEÍSTA, convencido y resignado ante la fatalidad de no poder tener jamás relación de culto con su DIOS personal. Vaya como ejemplo, la transcripción de una página de D. RICARDO ROJAS, en su obra: “El Santo de la Espada”:
“El anciano (general D. JOSÉ DE SAN MARTÍN), aquella noche, sentóse primero junto a la lumbre para calentarse las huesudas y largas manos; luego, meditando, se paseó un rato por la sala; miró a NAPOLEÓN, que le traía el recuerdo de BAILÉN, y a BOLIVAR, que le traía el recuerdo de GUAYAQUIL, principio y fin de sus hazañas; finalmente, sentóse a escribir:
En el nombre de Dios Todopoderoso, a quien reconozco como Hacedor del Universo, digo yo, JOSÉ DE SAN MARTÍN, Generalísimo de la República del PERÚ, y fundador de su libertad; Capitán General de la de CHILE y Brigadier General de la Confederación ARGENTINA que, visto el mal estado de mi salud, declaro por el presente testamento…
Luego, releyó:
En el nombre de Dios Todopoderoso, a quien conozco como Hacedor del Universo…
No puso en lo demás del testamento, otra alusión al Ser Supremo, ni a la religión. Omitió, pues, las invocaciones eclesiásticas y mandamientos sobre la salvación de su alma, que eran tradicionales en tales ocasiones. Si se compara el testamento del general SAN MARTÍN con el de su madre, puede verse la diferente de dos épocas y de dos concepciones religiosas. El hijo creía en Dios, y aunque se había casado por la Iglesia como sus padres, y respetado el culto católico en los pueblos que gobernó, sabemos que su sentimiento religioso era el de un cristiano libre, deísta convencido y resignado; pero veía en la Iglesia un instrumento para la disciplina social. Tales son las ideas que al volver del PERÚ, después de la abdicación, debió exponer a Mrs. GRAHAM, y que ésta interpretó mal, pues le creyó ateo. Al clero en CUYO, en CHILE, y en el PERÚ, lo había sometió a su autoridad, ejerciendo, a veces, funciones episcopales o desterrando a clérigos realistas. Sus enemigos habíanlo tildado de HEREJE, como lo hiciera aquel fraile ZAPATA de Santiago de Chile que, antes de Chacabuco, lo comparó con MARTÍN LUTERO en un sermón, diciendo a los fieles que debían llamarle simplemente “MARTÍN”, porque no era santo, sino un hereje como su tocayo alemán. En el PERÚ había desterrado al Arzobispo de LIMA y a varios obispos por realistas, sin respetar sus jerarquías eclesiásticas. Algunos sabedores de su logia, lo creían masón, (como lo eran el general BALCARCE y otros jefes de su ejército); pero si no era masón, sus ideas sobre el Sumo Arquitecto y los deberes del hombre, lo acercan a la más pura enseñanza de las iniciaciones antiguas. A su hija habíale enseñado en sus máximas, a respetar igualmente todas las religiones. SAN MARTÍN no recibió la Eucarística para morir; y en su testamento ordenó que le enterrara sin ceremonia alguna:
Prohíbo que se me haga ningún género de funeral; y desde el lugar en que falleciere se me conducirá directamente al cementerio, sin ningún acompañamiento; pero sí, desearía que mi corazón fuese depositado en el de BUENOS AIRES.
No quiere ritos eclesiásticos junto a su féretro, ni pompas terrenales en su inhumación; pero, eso sí, desea que su corazón venga a BUENOS AIRES, la ciudad que tantas veces fue dura con él. Despídase, pues, de la vida, sin ningún rencor. El amor y la Patria, que ha sido su religión, resplandece en la hora de la partida y manda su víscera más noble a la tierra argentina, de que estuvo formado, aunque sus huesos hayan de quedar en la tierra de su forzado exilio.  El ministro TAGLE decía al historiador LÓPEZ, que SAN MARTÍN no amó a Buenos Aires, pero esa cláusula lo desmiente: SAN MARTÍN amaba a BUENOS AIRES, por eso en vísperas de morir, lega a la Ciudad de Mayo su corazón de patriota”.  
Si esta aserción atrevida es reflejo de ignorancia de las fuentes históricas, es simplemente la opinión de un ignorante; pero si llegara a ser reflejo de subversión consciente, es simplemente una sentencia criminal.
El general D. JOSÉ DE SAN MARTÍN, según consta en el libro 7 de Matrimonios, al folio 90 del archivo de la Basílica de la MERCED, contrajo nupcias previa misa, confesando y comulgando.
Los que se empañan en hacerlo aparecer como simple deísta, lo ultrajan al clavarlo en la picota de los sacrílegos, pues de no ser creyente sincero, hubiera profanado los sacramentos que constituyen lo más sagrado que exista como medio de la gracia divina para el católico romano.
En la carta del general BELGRANO al general SAN MARTÍN, transcripta por el general MITRE en su propalada “Historia del Prócer”, leemos que BELGRANO le recomienda al héroe de CHACABUCO y MAIPÚ la protección con que debe amparar la religión de Jesucristo.
“Acuérdese usted, le dice, que es general cristiano, católico, apostólico, romano”.
¿Quién conocía mejor a SAN MARTÍN? ¿BELGRANO, o los sabihondos de hoy día que no pueden llamar la atención más que escandalizando con enormidades?
Hay más. En el Archivo de la Nación Argentina, en los documentos referentes a la guerra de la Independencia, pág. 442, hay una orden firmada por el general DON JOSÉ DE SAN MARTÍN, donde se lee: “El que blasfeme el Santo Nombre de Dios o de su adorable Madre, será castigado severamente, pues la Patria no es abrigadora de crímenes”.
¿Cómo pueden explicarnos los que conceptúan al Héroe mero deísta, que considere criminal la blasfemia contra el adorable nombre de Dios?
Y la Santa Misa que oían según lo manda la Iglesia Católica, presidiendo el Estado Mayor en el campamento del Ejército de los Andes, según la crónica del general ESPEJO, ¿fue para él un formulismo sin sentido religioso?
Oíd, todavía. En el archivo del convento de Mendoza, de los Padres Franciscanos, hay un documento de SAN MARTÍN, que dice: “La decidida protección que ha prestado al Ejército de los ANDES, su Patrona y Generala, NUESTRA MADRE y SEÑORA del CARMEN, son demasiados visibles.  UN CRISTIANO RECONOCIMIENTO estimula a presentar a dicha Señora que se venera en el convento que rige vuestra paternidad, el adjunto bastón como propiedad suya, y como distintivo del mando supremo que tiene sobre dicho Ejército.
“Dios guarde a V. P. muchos años. Mendoza, Agosto 12 de 1818”.
Si SAN MARTÍN fuera simplemente un deísta, no creyera en la decidida protección de la Virgen María, a quien llama su Señora Madre, hubiera mentido al aseverar su cristiano reconocimiento, concluyendo por aparecer como un idólatra entregando como propiedad su bastón de mando a una imagen que no llevaba más allá de la altura de su longitud material. Sabéis que el general D. JOSÉ DE SAN MARTÍN a su regreso de Europa y de retorno a la misma aureolado por las lumbres de la gloria patria, se detuvo un tiempo en las hospitalarias tierras uruguayas.
Leo en la obra de D. PLÁCIDO ABAD, que D. FRANCISCO GÓMEZ, hermano de dos héroes uruguayos, aseveraba lo siguiente:  
“Era SAN MARTÍN muy religioso. Lo vi varias veces en la Iglesia Matriz, sobre todo en la misa de los domingos, a donde concurríamos infaltablemente”.
(SAN MARTÍN en Montevideo, página 95).
Voy a apelar ahora a una carta privada del héroe, donde como sabéis, los aparatos exteriores no obligan a formulismos inveterados.
En la “REVISTA DE Buenos Aires”, tomo IV, página 285, hoy transcripta una epístola del Libertador al brigadier general don TOMÁS GUIDO, donde le escribe así: “Cuénteme lo que haya de Europa, y dedique para su amigo, media hora cada correo, que Dios y nuestra Madre y Señora de las Mercedes, se lo recompensarán”.
SAN MARTÍN sabía suficientemente que no hay posibilidad de heroísmo sin moral e histórico, rubricada estos conceptos de la religiosidad del general SAN MARTÍN el eximio escritor don Leopoldo Lugones, CUANDO EN SU ARTÍCULO SOBRE LA PATRIA, publicado en “La Nación” del 24-V-1936, dice que “el sistema creador de héroes a millares durante un siglo de hazañas portentosas, que sobrepasaron en mucho a las leyendas caballerescas y homéricas, es el sistema cristiano del sacrificio y de la humildad; el que trescientos años después nos dio patria con  BELGRANO y SAN MARTÍN, que tenían a la VIRGEN por patrona de los Ejércitos”.  
Estas líneas no necesitan comentarios; basta la inteligencia clarividente de mis auditores.
¿Dónde asientan sus hipótesis los que pisoteando la evidencia, los documentos históricos y la realidad constatada a ojos vistas, sostienen que SAN MARTÍN no era católico íntegro y sí un simple deísta?
¿Por qué comenzó su testamento invocando simplemente el nombre de Dios? ¿Y acaso yo no lo puedo hacer sin que nadie me recrimine porque siendo sacerdote no invoco a la Santísima Trinidad?
¿Por qué no quiso pompas en su entierro? Pues yo tampoco las quiero. Me bastan misas privadas y escondidas oraciones por el descanso de mi alma.
¿Por qué respetaba a los hombres que profesaban otros credos, tolerando la práctica de sus religiones? Pues esto lo hace el mismo Papa.
¿Por qué castigó a algunos clérigos realistas no afectos a la causa emancipadora? Si consideró a su aspecto civil, y usó de procedimientos dignos que no contravenían las leyes canónicas sin pretender inferir ultraje a si dignidad sacerdotal e eclesiástica, no vemos ningún motivo para dudar de su fe. En último caso, un acto erróneo no desmerece para siempre el hábito de un hombre.
LA LOGIA LAUTARO a la cual perteneció el general SAN MARTÍN, no era logia masónica, según se deduce del preámbulo de sus constituciones, donde leemos que “debe componerse únicamente de caballeros americanos que trabajen con sistema y plan en la independencia de la América y su felicidad, obrando con honor y procediendo con justicia”.
En el Artículo 5º se lee que podía admitirse un eclesiástico, entre sus 13 componentes.
LA LOGIA LAUTURO, dice el general MITRE en el tomo I de la “Historia de San Martín”, página 151, fue una máquina de revolución y de guerra indígena contra el enemigo común, a la vez que defensa contra los peligros interiores.  
“Mala en sí, corruptora, contraria al desarrollo libre y espontáneo de la revolución, peligrosa en el orden político por lo irresponsable de su poder colectivo, por la solidaridad que establecía entre los miembros así para lo bueno como para lo malo, condenable en tesis general, fue concebida bajo la inspiración del interés general”. Dice finalmente el mentado historiador, que se ha supuesto una acción continua y eficiente, y se le ha atribuido la maternidad de los hechos que, con o sin ella, se habrían producido igualmente. (Pág. 150).
El mismo SAN MARTÍN, por la LOGIA LAUTARO quedó, según frases del general MILLER a SAN MARTÍN, “con las manos atadas”. SAN MARTÍN, en contestación al general indicado, distingue claramente la logia LAUTARO de las otras logias que se han multiplicado, y “hacen una guerra de zapa QUE DIFÍCILMENTE se podrá contener”.  
REIVINDEQUEMOS, pues, esta gloria de nuestro LIBERTADOR. Recordemos a esta generación inquieta y ávida de novedades, que su espada bautizada por los esplendores de su fe católica, presidió el nacimiento de nuestra NACIONALIDAD POTENTE.
PROCLAMEMOS CON TODA LA ROBUSTEZ DE NUETROS PECHOS DE ARGENTINOS, QUE FUERON VALIENTES PORQUE FUERON CABALLEROS, QUE FUERON CABALLEROS PORQUE FUERON CRISTIANOS, QUE FUERON CRISTIANOS ÍNTEGROS PORQUE FUERON CATÓLICOS SINCEROS Y QUE POR ESTO FUERON HÉROES Y SUPIERON VENCER.

  • FUENTE: Pbro. VIRGILIO FILIPPO, El Reinado de Satanás, Vol. II. Editorial TOR, Buenos Aires, 3 de octubre de 1937. Laus Deo Trinitario. p. 302.  
  • EDITÓ: gabrielsppautasso@yahoo.com.ar Desde el Bunker y sopla el Pampero. ¡POR LA AMÉRICA HISPANA! ¡POR Pbro VIRGILIO FILIPPO! gspp.