sábado, enero 08, 2011

CURSO DE INICIACIÓN POLÍTICA DEL PRT-ERP. Año 1972.

“El ERP es el brazo armado, la fuerza militar de la clase obrera y el pueblo, del que se sirve el pueblo revolucionario en la lucha armada contra el ejército burgués. Es una organización de masas para la guerra civil”. (Editorial de El Combatiente)

Editó: Lic. Gabriel Pautasso

*“Es un muchacho de “color subido”, caballera negra ala de cuervo, piel aceite ladrillo, boca color tomate, dentadura deslumbrante. Un poco oblicuo a lo indio, robusto, sano, con ojos de astuto soñador, dulce y terco… ¿qué porcentaje tendrá de indio? Y algo más todavía, algo importante: es un soldado nato. Sirve para fusil, las trincheras, el caballo. Me interesaba saber si en los dos años que habíamos dejado de vernos había cambiado algo en aquel estudiante. ¿Algo cambio? Porque en Santiago nada cambia. Cada noche se expresan allá en el café El Águila las mismas ideas “continentales”: Europa está acabada, llegó la hora de América Latina, tenemos que ser nosotros y no imitar a los europeos, nos encontraremos de verdad si regresamos a nuestra tradición indígena”. (WITOLD GOMBROWICZ, Diario Argentino. Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1968).

EUGENIO MÉNDEZ, SANTUCHO, Entre la inteligencia y las armas, Ediciones La Toma, Buenos Aires, 2001, 299 p.*
*…los partidos tradicionales, con una forma de organización dada y con determinados hombres que lo constituyen, representan y dirigen, ya no son reconocidos como expresión propia de su clase o de una fracción de ella. En tales casos, lo más probable es que se refuerce la posición relativa del poder de la burocracia (civil o militar), de la alta finanza, de la Iglesia y en general de todos los organismos relativamente independientes de las fluctuaciones de la opinión pública. En cada país el proceso es diverso, aunque el contenido es la crisis de hegemonía de la clase dirigente, que tiene lugar o bien porque la clase dirigente ha fracasado en alguna grande empresa (…) o bien porque vastas masas (especialmente de campesinos y de pequeños-burgueses intelectuales) han pasado de golpe de la pasividad política a una cierta actividad y ponen reivindicaciones que en su conjunto inorgánico constituyen una revolución. Se habla de “crisis de autoridad” y ello es precisamente la crisis de la hegemonía, o CRISIS DEL ESTADO en su conjunto.” (ANTONIO GRAMSCI, “Norerelle sulla politica del Macchiavelli”, en Quaderni del carcere, Turín, Einaudi Editori, 1975, p. 1602-1603. También: ANTONIO GRAMSCI, Cuadernos de la Cárcel, Instituto Gramsci, VALENTINO GERRATANA, Ediciones ERA, 1975, 4 volúmenes).* 

*Grandes conmociones iban a producirse en el mundo entero al finalizar la segunda guerra mundial. La inmensa muchedumbre que desfiló el 1º de mayo en Buenos Aires ya prefiguraba los trágicos sucesos que viviría nuestro país. Una impotente multitud de manifestantes con el puño levantado que blandía las banderas rojas y cantaba la Internacional, tal era la imagen de lo que esperaba a la ARGENTINA si no teníamos cuidado. Había que hacer algo… (JOSÉ MARÍA SOSA MOLINA, citado por ALAIN ROUQUIÉ, Poder militar y sociedad política en la Argentina, Buenos Aires, Emecé, 1983, p. 336).
 *EL ESTADO, herramienta de dominio político según el PRT-ERP*

Dice el Curso de Iniciación Política, que el 27 de agosto de 1971, a primera hora de la campaña, fuerzas del Gendarmería Nacional ocuparon las plantas Fiat Concord y Materfer, en Ferreyra, Córdoba. Se conducían en Carriers blindados, usaban cascos antimotines, chalecos antibalas, armas largas, metralletas, lanzagases. Venían a “garantizar la libertad de trabajo”, con la bayoneta en la nuca de los obreros. ¿El motivo? Se conocería dos horas después.  
Era el Operativo Despedida, combinado entre LANUSSE, LÓPEZ AUFRANC, HELVIO GUOZDEN, RUBENS SAN SEBASTIÁN, la patronal y el “dirigente gremial” MAURICIO LABAT. Consistía en la cancelación de la personería gremial de SITRAC-SITRAM, la intervención del Sindicato de Empleados Públicos y el despido de 150 empleados públicos y 256 obreros de Fiat. 
48 horas después, el día 29, fuerzas de la misma Gendarmería, soldados y policías en número no inferior a 15.000, ocupaban militarmente la ciudad, para impedir un tercer Cordobazo.

Todas instituciones y personas: Fuerzas Armadas, policías, funcionarios públicos, etc., forman parte del Estado. El uso que se hizo de ellos el 27-29 de octubre y en muchas ocasiones en Córdoba, en todo el país y en el mundo entero, muestran bien a las claras el papel del ESTADO Y SU CARÁCTER DE CLASE ACTUAL: HERRAMIENTA DE DOMINIO POLÍTICO DE LA BURGUESÍA.
 En esos mismos días, los diarios, la radio, la televisión, festejaron entusiasmados el circunstancial triunfo burgués. Hablaron de orden, echaron a correr la especie de que los obreros de Fiat “estaban contentos”, al no tener más los dirigentes que los presionaban y les presionaban y les hacían perder salarios. Pocos días después festejaron el nuevo “éxito policial”: el asesinato de cinco combatientes de la Organizaciones Armadas Peronistas y la seguidilla de allanamientos que permitieron asestar un fuerte golpe a los combatientes populares. En cambio, cuando fueron liberados nuestros presos en el combate de Villa Urquiza, derramaron gruesas lágrimas por los policías muertos y mintieron que “el pueblo compartía ese dolor”.
Es que esas instituciones también forman parte del Estado burgués: la prensa oral y escrita, el cine, la televisión, todos los medios de comunicación masivos. Su función era engañar al pueblo, así como la de policía y las Fuerzas Armadas es reprimirlo.
También la escuela en todos sus niveles nos imparte sus enseñanzas de acuerdo a las conveniencias de la burguesía.
Allí se nos enseña la historia de acuerdo a las mentiras tejidas por ellos, se nos forma como profesionales y técnicos de acuerdo a las necesidades burguesas e imperialistas.
La “Justicia”, todo el aparato burocrático de tribunales, cortes, abogados y jueces es otra institución del Estado burgués. Todo su aparato está destinado a reprimir al pueblo. Mientras los grandes estafadores son apañados y protegidos: mientras los policías torturadores andan sueltos andan y son ascendidos y premiados, como el famoso comisario VILLAR; los combatientes del pueblo, los dirigentes obreros y estudiantes, se pudren en la cárcel.
Todo este conjunto de instituciones constituye el Estado burgués, herramienta de la burguesía para explotar y dominar al pueblo, mediante el engaño y la represión. 
También bajo la democracia de YRIGOYEN se perpetraron las matanzas de las huelgas patagónicas, de la Semana Trágica en Buenos Aires, de las huelgas del Chaco.
Y bajo PERÓN, que decía gobernar para el pueblo, los burgueses siguieron siendo dueños de la tierra y de las fábricas, del dinero y de los bancos donde se guarda. Las Fuerzas Armadas siguieron siendo  su instrumento y cuando se cansaron de PERÓN lo derribaron y se dedicaron a anular las escasas conquistas conseguidas por la clase obrera.
Por eso LENIN decía que la democracia parlamentaria es la mejor envoltura posible para la dictadura burguesa.  
La dictadura también conoce esa verdad y por eso pretende servirnos nuevamente el guiso recalentado de la democracia formal y las elecciones burguesas.
En síntesis: el Estado nació con la propiedad privada y la división en clases de la sociedad, convirtiéndose desde su origen en instrumento de dominación de las clases poseedoras. La revolución lo transformará en instrumento de la clase obrera para liquidar las clases y la propiedad privada, creando así las bases para la desaparición también del propio Estado.
Recapitulando: en la sociedad capitalista, la clase dominante, la burguesía, que basa su explotación en la propiedad privada de los medios de producción y de vida; utiliza el Estado para consolidar su dominio, para asegurar políticamente la explotación de los trabajadores, la extracción de la plusvalía al esfuerzo obrero. Toda forma de Estado, aún la más democrática, constituye una forma de dictadura de la burguesía.
*¡QUIÉN ERA EL ZURDO JÍMENEZ! Según “ESTRELLA ROJA”, lunes 7 de octubre de 1974n º 41, pág. 19. Órgano del Ejército Revolucionario del Pueblo.*

El zurdito JÍMENEZ (Ricardo) es uno de los mejores y más fieles exponentes del valeroso proletariado azucarero. Hijo de humildes obreros del surco, nació en Sauce Huascho y al igual que todos los niños obreros del campo tucumano su juguete fue una macheta con que ayudar a sus padres a yapar el jornal.
Carrero, hachero en los fundos de la explotadora familia de los FRÍAS SILVA, fue masticando en años el saber amargo de la explotación capitalista en los cañaverales tucumanos.
Golpeado por el ambiente de miseria, hambre y explotación existentes en los ingenios, comienza a participar en las luchas sindicales, y posteriormente en las encaradas contra el cierre del Ingenio Santa Lucía, decretado por la Dictadura Militar. En aquellas jornadas toma contacto con nuestro Partido abrazando la ideología marxista-leninista, aprendiendo que sólo la construcción del Partido Revolucionario, la fortaleza de la ideología proletariado y el desarrollo de todas las herramientas necesarias podían romperse las cadenas de la explotación.
Cuando en 1968 nuestro Partido define la necesidad de la lucha armada como el camino revolucionario que debe seguir nuestro pueblo y arroja de su seno a los sectores morenistas, el Zurdo, obrero de vanguardia, levanta en alto la bandera de la justa violencia revolucionaria. Sus rápidos avances, su férrea determinación de combate, lo llevan a ser seleccionado para integrar el primer contingente de compañeros que viajaron al exterior a recibir instrucción especializada.
A su regreso es tomado prisionero por la Dictadura a fines de 1969. Cuando la lucha tendencial de principios de 1970 el Zurdo adhiere en forma inquebrantable a los puntos de vista del ala leninista contra los sectores contra los sectores vacilantes que llevaban al Partido a renegar del IV Congreso y su decisión de desarrollar la guerra revolucionaria. Desde la cárcel llega su permanente aliento, y el V CONGRESO que funda el ERP lo elige miembro del Comité Central del Partido. El 6 de septiembre de 1971 señala su retorno a la lucha activa al conseguir al conseguir su libertad luego del Combate de Villa Urquiza donde juega un papel destacado.
Las fábricas, el surco y el monte sabrán nuevamente de su presencia, curtidos obreros y campesinos, sufridos hacheros escucharán la palabra paciente y esclarecedora del Zurdo. Su natural sencillez y humildad, unido a la fortaleza de sus puntos de vista revolucionarios fueron uniendo firmemente a “RICARDO” a sus hermanos de clase.
Su apresamiento, tortura y posterior asesinato a ,anos de la policía tucumana sólo consiguieron su desesperación física y la propia muerte del querido guerrillero es guardada en la mente y el corazón de su pueblo como ejemplo claro a seguir por las nuevas camadas revolucionarias.  
El jefe del PRT, que todavía no había podido salir de la provincia de Tucumán, le contestó al director del diario, GARCIA HAMILTON, a través de una carta de su puño y letra:
“En relación a la información hecha y trasmitida por la policía tucumana, sobre la supuesta preparación de mi fuga en un tarro de basura previo pago de 3 millones de pesos, pongo en su conocimiento público que es absolutamente falso y concretando una mentira de los funcionarios responsables, que no pudieron evitar la recuperación de mi libertad, inspirada por la decisión irrevocable de continuar sirviendo a la clase obrera y al pueblo argentino, en la lucha revolucionaria contra la dictadura militar y el imperialismo yanqui, por una patria nueva, justa, soberana, socialista y revolucionaria!” MARIO ROBERTO SANTUCHO. Diario La Gaceta. Colección 1969-1970.
Con el jefe en libertad, el PARTIDO REVOLUCIONARIO de los TRABAJADORES (PRT), consideró que todo estaba listo para emprender la lucha armada en gran escala. Por ello, a través del V Congreso, el 28 y 29 de junio de 1970 realizado en un campo de la Isla Magnasco, perteneciente a las Lichiguanas, jurisdicción de la provincia mesopotámica de Entre Ríos, fue creado orgánicamente el EJÉRCITO REVOLUCIONARIO DEL PUEBLO (ERP).  
Su nombre no era original; en realidad, era casi una vulgar copia del Ejército Revolucionario del Pueblo (EGP) de MASETTI, en el que sólo se modificaba la letra G.
Otro nombre que se había elegido era el de EJÉRCITO REVOLUCIONARIO DE LOS POBRES (ERP), pero se descartó, dado que existía una organización marxista con ese nombre que actuaba en el Estado de Guerrero, México, al maestro rural LUCIO CABAÑAS.
En el ERP SE DESIGNÓ COMO COMANDANTE A ROBERTO MARIO SANTUCHO, y si bien al comienzo se iba a adoptar la estrella de tres puntos “intercontinental”, luego se inclinaron por la estrella con cinco puntas, símbolo del dominio del marxismo leninismo en los cinco de los continentes.
La bandera fue celeste y blanca, y en ella el sol fue reemplazo por una estrella roja en el centro.  
Del congreso participaron dirigentes de las provincias, donde el PRT tenía representación. Según SANTUCHO además de crear el ERP, el V CONGRESO consideró a la organización y a sus distintos destacamentos armados como los instrumentos militares del partido para su política en la etapa de la lucha de clases.
“El reclutamiento para las unidades del ERP será controlado por la cúpula del Partido; los Responsables Militares y los Comisarios Políticos correspondientes, los que cuidarán que no se altere negativamente la moral, la disciplina y la composición y la composición social de las unidades, ni se debilite el papel dirigente del Partido”. (El Combatiente, colección completa). 

*MARCHANDO A LA GUERRA CIVIL*
 Como el PRT había tenido sus primeras bajas en 1971 (MARCELO LEZCANO, JOSÉ POLTI y RAÚL TABORDA, que habían muerto en Córdoba) y siguiendo con los lineamientos cubanos, surgió el BURO MILITAR, que sería el encargado de dar las órdenes y seleccionar las acciones a cumplir por el Secretariado Militar. En esta etapa, éste era reducido, incipiente y con poca experiencia, porque con el tiempo, sus integrantes saldrían a “estudiar la “Ciencia Militar” en Cuba.  

El ERP tuvo una gran expansión en cuatro provincias: Buenos Aires, Santa Fe, CÓRDOBA, y Tucumán, y desde la ciudad de Rosario se impulsó la creación de regiones militares en ella. Como la provincia más importante para SANTUCHO era CÓRDOBA, se creó la regional “DECIDIDOS DE CÓRDOBA” cuyo jefe político era EDUARDO CASTELO, exPC, y el jefe militar EDUARDO “TRONCHI” MAC LEAN.

Siguiendo la misma estructura, en Buenos Aires, esos cargos fueron ocupados por el pergaminense PUJALS y el nicoleño GUILLERMO “JETÓN” PÉREZ, que dirigía la “Compañía de Fusileros Héroes de Trelew”; en tanto que en Rosario lo hicieron MARIO DELFINO y ENRIQUE GORRIARÁN MERLO en la “Compañía de Combate de San Lorenzo”. En Tucumán, en la incipiente Compañía de Monte, eran muchos integrantes que querían hacer su experiencia en los cerros.

Finalmente quedó como Responsable Político JUAN “EL NEGRO” CARRIZO, y en lo militar, URTEAGA, ya que para esa fecha había un plan de robo a un banco tucumano con el objetivo de recaudar fondos.

El flamante Comandante ROBI, decidió que para evitar repetir el fracaso de MASETTI con el EGP, y esquivar a los servicios de inteligencia, debía ampliarse el radio de acción de la organización, evitando el aislamiento. Consignó que ésta tendría una línea castro-guevarista y estableció definitivamente como cabecera de captaciones de militantes, a ROSARIO y CÓRDOBA, mientras que los lugares de práctica y descanso, estaba en el llamado GRAN NEUQUÉN. 

Tenía en claro, y era que pese a los esfuerzos de captación, la CAPITAL FEDERAL no había aportado núcleos significativos de guerrilleros. A PESAR de ello debía convertirse en el centro de las futuras actividades políticas del PRT, que de esta forma se reorganizaría bajo sólidos y explícitos lineamientos principistas, marxistas y leninistas, respondiendo y respetando las vinculaciones y apoyos de la IV Internacional. Esto a pesar de la heterogeneidad de sus integrantes, que era muy grande: JOE “EL GORDO” BAXTER (Tacuara); BENITO ROMANO (peronista de la CGT de los Argentinos); URTEAGA (radical); PUJALS (nacionalista y luego trotskista) y FRANCISCO SANTUCHO (nacionalista-indigenista).
 Para que no hubiera dudas, el líder erpiano lo definía así:
EL ERP ES EL BRAZO ARMADO, LA FUERZA MILITAR DE LA CLASE OBRERA Y EL PUEBLO, DEL QUE SE SIRVE EL PUEBLO REVOLUCIONARIO EN LA LUCHA ARMADA CONTRA EL EJÉRCITO BURGUÉS. ES UNA ORGANIZACIÓN DE MASAS PARA LA GUERRA CIVIL”. (Editorial de El Combatiente, Colección completa-incompleta vía Biblioteca Volante Clemente XIV del Diario Pampero Cordubensis).  

*Datos biográficos*: SANTUCHO, MARIO ROBERTO AGUSTÍN (Apodo: ROBI; seuds: CARLOS RAMÍREZ, MIGUEL, CARLOS, ERNESTO CONTRERAS) (Santiago del Estero, 12/8/1936 – Villa Martelli, Pcia de Bs. As. 19/7/1976.
Obra: El proletariado rural detonante de la revolución argentina. Secretaría Ideológica del FRIP, 1964.  4 Tesis sobre el norte argentino, en Estrategia nº 5, 1966, (con HELIOS PRIETO y OSCAR PRADA). El único camino hasta el poder obrero y el socialismo, Bs. As. Documento del IV Congreso, 1968; Poder burgués y poder revolucionario, Bs. As. El combatiente, 1974; Perspectivas de la lucha democrática, Bs As. El Combatiente, 1975; numerosas editoriales de El Combatiente (1970-1976); varios artículos de El Mundo, entre septiembre de 1973 y febrero de 1974, con el seudónimo de ERNESTO CONTRERAS.
(Ver: HORACIO TARCUS (director) Diccionario biográfico de la Izquierda argentina. De los anarquistas a la “nueva izquierda (1880-1976), EMECE, Buenos Aires, 2007, 736 pp. Con respecto a MARIO ROBERTO SANTUCHO, figura en este Diccionario, en las páginas 608/610 un artículo de ROBERTO PITTALUGA. Del equipo de CeDinCi (Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas en la Argentina).

*Biblos con aporte crítico:*  

Curso de iniciación política, 1972.
RAMÓN GENARO DIAZ BESSONE, Guerra revolucionaria en la Argentina (1959-1978), Círculo Militar, Buenos Aires, 1988.
EUGENIO MÉNDEZ, SANTUCHO entre la inteligencia y las armas. Ediciones de La Toma, Buenos Aires, 2001.
JULIO SANTUCHO, Los últimos guevaristas. Surgimiento y eclipse del Ejército Revolucionario del Pueblo. Puntosur, 1988. 

*Editó: gabrielsppautasso@yahoo.com.ar DIARIO PAMPERO Cordubensis e INSTITUTO EMERITA URBANUS. Córdoba de la Nueva Andalucía, a cuatro días del Año del Señor de 2011. Dulce nombre de MARÍA. Sopla el pampero. ¡VIVA LA PATRIA! ¡LAUS DEO TRINITARIO! ¡VIVA HISPANOAMÉRICA! gspp.*   

viernes, enero 07, 2011

*SANGRE LLAMA SANGRE EN ITALIA 1943 – 1945*

*LA ALUCINANTE VERDAD QUE NINGÚN ITALIANO HA TENIDO HASTA AHORA EL VALOR DE DECIR SOBRE LA GUERRA CIVIL EN ITALIA.*

Editó: Lic. Gabriel Pautasso

*Avanti FORZA ITALIA…*

*Es éste un libro  que reclamaba desde hacía mucho la historia de la última conflagración mundial. No ha sido fácil escribirlo, ni publicarlo. Han hecho falta la tenacidad y el coraje del periodista GEORGIO PISANO para que diera a luz hacia 1963/1964 en ITALIA.

Es un libro-documento en el que el autor se limita a exponer los hechos recogidos de testimonios directos o de documentos directos irrebatibles. De esta forma resulta descubierta la execrable actuación de los partisanos (=guerrilleros, irregulares) comunistas en el período comprendido desde el 8 de septiembre de 1943, fecha del Armisticio del Mariscal BADOGLIO, hasta el 25 de abril de 1945, en el que dejó de existir el Gobierno de la REPÚBLICA SOCIAL ITALIANA (RSI). Son tan odiosos los crímenes que cometieron los comunistas en ITALIA, que su este libro se divulga, el prestigio que pueda tener el PARTIDO COMUNISTA ITALIANO de PALMIRO TOGLIATTI a ENRIQUE BERLINGUER y el más poderoso de Occidente por la estrategia de ANTONIO GRAMSCI (1891-1937) – ante cualquier conciencia media, habrá de derrumbarse como la izquierda democrática. Que el propio lector juzgue si es posible otra cosa.*  

*Después de la caída de MUSSOLINI, naturalmente, se hacían a un lado o habían cambiado apresuradamente de camisa. La constitución de la RSI les había colocado en una situación dificilísima: volver a las filas fascistas significaba exponerse a la venganza del antifascismo que avanzaba detrás de las bayonetas angloamericanas; no volver a ellas, podía significar exponerse a las represalias de los fascistas republicanos y de los alemanes. *

*PARTISANOS: ASESINATOS y REPRESALIAS*
El Armisticio del 8 de septiembre y los desembarcos Aliados angloamericanos en ITALIA, con la posterior ocupación de ROMA, llevaron a muchos italianos al convencimiento de que la guerra estaba perdida y estimularon las actividades de los grupos de oposición antifascista contra el Duce BENITO MUSSOLINI, que hasta entonces apenas había dado señales de vida. Pero el movimiento partisano guerrillero comunista, incrementado notablemente a partir de la primavera de 1944, estuvo controlado desde el primer momento por los comunistas. Y éstos, escasos en número pero perfectos conocedores de las técnicas de la guerra civil, perfeccionadas por ellos en muchos años de experiencia en todo el mundo, no perseguían el objetivo de restablecer en Italia las libertades democráticas, sino el de crear los supuestos necesarios para Italia, una vez terminada la guerra, pudiera convertirse en otra “REPÚBLICA SOVIÉTICA”.  Así, más que contra las tropas alemanas, sus actividades estuvieron dirigidas contra la REPÚBLICA SOCIAL ITALIANA instaurada por MUSSOLINI en el norte de Italia, aplicando la táctica del asesinato gratuito para provocar reacciones incontroladas y sangrientas que afectarían sin duda a muchos inocentes y esparcirían la semilla del odio al fascismo republicano. Los fascistas cayeron en la trampa y replicaron a la campaña de asesinatos partisanos con terribles represalias, que con mucha frecuencia afectaban a personas que no tenían nada que ver con los presuntos “resistentes”. Esto creó un clima de guerra civil (italiano contra italiano), favoreciendo las aspiraciones comunistas vía MOSCÚ. En realidad, el movimiento partisano-guerrillero fue utilizado por los comunistas como un instrumento de política interior. Se decían “la vanguardia de la liberación nacional”, pero de hecho no liberaron nada, y las esporádicas acciones que emprendieron contra los alemanes (ver el Pacto de Acero entre Alemania e Italia) NO RESPONDIERON NUNCA A UN PLAN METÓDICO Y PROVOCARON REPRESALIAS ALEMANAS NO MENOS TERRIBLES QUE LAS FASCISTAS. Por otra parte, los partisanos-guerrilleros adoptaron también el sistema de matar a rehenes inocentes como réplica a las ejecuciones de compañeros suyos. Y lo realmente trágico es que toda aquella orgía de asesinatos, toda aquella SANGRE vertida, no acortaron en un solo día la guerra sobre el suelo ITALIANO. Para ser exactos, entre septiembre de 1943 y el 10 de febrero de 1944, fecha del asesinato de CAPANNI, es decir, durante el período que hemos definido como de “INCUBACIÓN” de la guerra civil, cayeron asesinados en emboscadas 296 fascistas republicanos y pertenecientes a las fuerzas armadas de la RSI. Esta cifra no incluye a los militares caídos a consecuencia de acontecimientos bélicos o en operaciones de limpieza. La lista ha sido extraída de los periódicos de la época, provincia por provincia. Vale la pena consignar que sólo poquísimos de estos asesinatos fueron seguidos de represalias. En 1950, cuando fue llamado a prestar testimonio ante el Tribunal Militar que juzgaba al mariscal RODOLFO GRAZIANI, el socialista CARLO SILVESTRI declaró, apoyándose en una impresionante documentación, que la responsabilidad de haber desencadenado la guerra civil recaía sobre los comunistas. Después de haber citado los asesinatos llevados a cabo por las escuadras rojas durante el invierno de 1943, CARLO SILVESTRI dijo:

“La iniciativa de la guerra civil no partió de GRAZIANI y de MUSSOLINI, no partió del fascismo republicano. Para que no exista la menor la menor duda acerca de mi claridad, afirmo, una vez más, que todo aquellos asesinatos fueron realizados con la finalidad de envenenar la situación, exasperar los ánimos y hacer inevitable la guerra civil, de acuerdo con los deseos de MOSCÚ”.

*LOS ORIGENES DE LA GUERRA CIVIL*   
 ¿Quién disparó el primer tiro de la guerra civil? ¿Quién soldó los primeros eslabones de la trágica cadena de odio y de SANGRE que debía arrastrar a los italianos a los horrores de la lucha fratricida?

La respuesta surge viva e inmediata de la crónica de los días y de las semanas que siguieron al armisticio de 8 de septiembre de 1943. Se trata de un período que alcanza hasta la primavera de 1944 y que puede ser considerado como el “período de incubación” de la guerra civil. Entre finales de octubre de 1943 y primeros de marzo de 1944, la crónica registra, en efecto, una larga y despiadada serie de fascistas asesinados hacen eco por las escuadras terroristas comunistas. A estos asesinatos hacen eco, de cuando en cuando, las ráfagas de ametralladora de las represalias, igualmente despiadadas, llevadas a cabo por los fascistas. Represalias que, casi siempre, cayeron sobre inocentes rehenes, reos especialmente de anti-fascismo.

Así empezó la guerra civil. Con una premeditada y elaborada acción terrorista, decidida y llevada a cabo por los comunistas con un objetivo muy concreto: enrarecer la atmósfera de tranquilidad y de resignada espera que flotaba en todas partes, después del 8 de septiembre, en los territorios controlados por el nuevo gobierno de MUSSOLINI, y que permitía a los fascistas una rápida reorganización de su aparato estatal y de sus fuerzas armadas. Documentaremos ahora la verdad de esta afirmación. Y lo haremos reconstruyendo con todo detalle la historia de los cuadros asesinatos más estruendosos cometidos por los comunistas durante aquel período: el de IGINIO GHISELLINI, federal fascista de Ferrara (14 de noviembre de 1943); el de ALDO RESEGA, federal de Milán (18 de diciembre de 1943), el de EUGENIO FACCHINI, federal de Bolonia (25 de enero de 1944); y el de ARTURO CAPANNI, federal de Forli (10 de febrero de 1944). 

Sin embargo, para poder valorar plenamente lo que costó a los italianos, en lágrimas y sangre, la acción terrorista llevada a cabo por los comunistas después del 8 de septiembre, es necesario tener delante de los ojos un cuadro exacto de la situación que se había producido en la Italia septentrional y central en las semanas que siguieron al armisticio. Los alemanes habían bloqueado en el Sur el avance angloamericano, deportando a Alemania más de seiscientos mil soldados italianos y ocupando firmemente los centros vitales de nuestro territorio. 

¿Cuál  fue, en esa realidad, la acción y la función de los partidos anti-fascistas? Esta es una pregunta que es necesario contestar con cruda sinceridad si se quieren comprender las causas que permitieron a los comunistas tomar la iniciativa de la lucha e imponer después su voluntad a buena parte de la formación anti-fascista durante todo el período de la guerra civil. La respuesta es que, en los meses que siguieron al 8 de septiembre, y prácticamente durante todo el invierno de 1943-44, los partidos políticos antifascistas no comunistas, no manifestaron muy rara vez su presencia activa. La leyenda de que los 600 días de la RSI fueron señalados desde el principio por violentas e ininterrumpidas revueltas populares organizadas y dirigidas también por los partidos antifascistas no-comunistas, no encuentra ninguna confirmación en el análisis objetivo de la crónica de aquellos días. Excepción hecha de las apasionadas jornadas del Armisticio, durante los cuales se produjeron numerosos encuentros entre las tropas alemanas y aisladas formaciones italianas, los meses del otoño y del invierno de 1943-1944 registraron únicamente esporádicos episodios de resistencia armada contra los alemanes y contra los fascistas. Pero ninguno de aquellos episodios, por lo que se desprende incluso de la historiográfica partisana-guerrillera, fue la consecuencia de un plan operacional debido a la iniciativa de algún partido antifascista no-comunista. Aparte del hecho de que no hubo nunca revueltas populares propiamente dichas y de que en aquellos episodios, en definitiva no participaron en conjunto más de 2.000 personas: INCLUIMOS EN LA CIFRA LOS PROTAGONISTAS DE LA “CUATRO JORNADAS” NAPOLITANAS.  


Es más: en muchas ciudades, los elementos antifascistas no-comunistas, animados por el sincero deseo de evitar a las poblaciones las luchas y las atrocidades de una guerra civil, acogieron de buen grado (convencidos entre otras cosas de que las tropas angloamericanas no tardarían en llegar al Brennero) las proposiciones de tregua sugeridas por los elementos más moderados del fascismo republicano. En consecuencia, es lícito suponer que si los comunistas no hubieran intervenido con todo el peso de su organización terrorista para cuartear aquella situación de tregua, los italianos, muy probablemente, no se hubieran precipitado nunca en los abismos de la lucha fraticida. La realidad es que la tragedia estalló, incontenible; y que la provocaron los comunistas.

El Armisticio del 8 de septiembre había encontrado a los comunistas, únicos entre todos los componentes de la formación antifascista, preparados para sostener una larga lucha clandestina contra los alemanes y los fascistas. Es más: les había encontrado dispuesto a entablar una lucha despiadada, hasta la última gota de sangre, sin remordimientos ni sentimentalismos de ninguna clase. Su objetivo final, en realidad, no era la restauración en Italia de las libertades democráticas ni la victoria de las tropas aliadas. Fieles ejecutores de las órdenes de MOSCÚ, trataban de llevar a cabo una “
una guerra particular” que tendía exclusivamente a crear los supuestos necesarios para que Italia, una vez terminada la guerra, pudiera convertirse en una “república soviética” más.

Perfectos conocedores de aquella técnica de la guerra civil perfeccionada por ellos en decenios de experiencia en tantas partes del mundo, los comunistas no vacilaron un solo instante en aplicar ferozmente sus reglas, a fin de perturbar la situación de casi normalidad existente después del 8 de septiembre en los territorios de la R. S. I. y que no convenía a sus planes. Sería muy interesante ilustrar en sus pormenores aquella técnica de la guerra civil, pero el hacerlo nos llevaría demasiado lejos. Únicamente diremos que la tarea de perturbación fue confiada a unas exiguas patrullas terroristas, dirigida y compuestas, a menudo, por elementos eslavos, infiltrados en nuestro territorio durante los 45 días del gobierno BADOGLIO, o por rusos fugados de los campos de concentración en los días del Armisticio. De estas patrullas se apoderó rápidamente el GAP (GRUPO DE ACCIÓN PATRIOTA), compuesto por los elementos de choque de la “guerra particular” comunista, y, en definitiva, de toda la lucha fratricida. De los diecinueve mil fascistas caídos entre el 8 de septiembre de 1943 y el 25 de abril de 1945, unos doce mil fueron eliminados por los “GAPISTAS” en acciones individuales.

Los objetivos de los rojos fueron los siguientes: exasperar a los fascistas, impulsándoles a reacciones incontroladas y sangrientas que afectarían indudablemente a muchos inocentes, sembrando con ello el odio al fascismo republicano; obligar a los antifascistas no-comunistas a aceptar la lucha en el terreno de la violencia armada, reforzando así la iniciativa roja. La táctica dio sus frutos: los comunistas llegaron a controlar directamente el 80%  de todas las fuerzas partisanas-guerrilleras, y, salvo raras excepciones,  imponer su voluntad a las otras formaciones, bien en el terreno político, bien en el terreno militar.
Y he aquí, volviendo a la crónica de las semanas que siguieron al Armisticio, de qué modo los rojos desencadenaron su “guerra particular”, abriendo bajo los pies de los italianos el abismo de la lucha fratricida.  

*VAYAMOS CON LOS COMUNISTAS *
 Apresurémonos a decir que en la capital, lo mismo que en todas las otras zonas donde arreció la guerra civil, los rojos fueron prácticamente los únicos y auténticos adversarios de los fascistas y de los alemanes, hasta el punto de que, para los soldados del Eje BERLÍN-ROMA, la identidad partisano-guerrillero comunista fue casi absoluta. También en Roma, después del 8 de septiembre, el partido comunista italiano, fundado por TOGLATTI-GRAMSCI, es decir, el PCI, que durante los 45 días badoglianos había tenido tiempo y ocasión de organizarse, entró en la clandestinidad. Su dispositivo de acción se articuló, de acuerdo con las reglas de una perfeccionadísima técnica de la guerra civil, en dos sectores. El primero estaba constituido por el aparato terrorista: se componía de poquísimas escuadras (GAP) que tenían la misión de provocar la reacción del adversario con atentados a base de explosivos y asesinatos  aislados. El segundo, con funciones de encuadramiento y propagadísticas, tenía bases mucho más amplias: lo constituían las “cédulas” y debía explotar, principalmente, la actuación de los terroristas. En otras palabras: debía divulgar e imponer la interpretación, en clave comunista, de las operaciones de los GAP. Emboscadas, asesinatos inútiles, delitos contrarios a toda norma de guerra se transformaban así en “heroicas y gloriosas gestas”; los terroristas eran descritos como “justicieros” en lucha por el bien de la patria y del pueblo; los adversarios, en cambio, era tachados de criminales a los que había que eliminar; aunque la ráfaga de metralleta del terrorista hubiera alcanzado a un simple y desconocido soldado alemán o militante fascista.

Todo el aparato multiplicaba sus esfuerzos cuando ocurría lo que los jefes comunistas acogían de mejor grado: la represalia. Aquellos MUERTOS, AQUELLA SANGRE, se convertían en armas formidables en manos de los comunistas. Los caídos, casi siempre personas del todo ajenas al episodio que había desencadenado la represalia y,  a menudo, a la misma lucha en curso, quedaban transformadas inmediatamente en “mártires de la libertad y de la democracia”; y todos los horrores, todas las monstruosidades del universo eran atribuidas  sus ejecutores. Lo importante era que la opinión pública olvidara lo antes lo antes posible un detalle que resultaba de mucho peso en el cuadro general del episodio: el origen de la represalia. Había que evitar que la gente razonara demasiado acerca del hecho de que si los terroristas comunistas se hubieran abstenido de llevar a cabo el atentado, la represalia no se hubiera producido; había que evitar, sobre todo, que la opinión pública se diera cuenta de la absoluta inutilidad, especialmente desde el punto bélico, de la acción terrorista. Los esfuerzos del aparato propagandístico comunista dieron ya buenos frutos durante la lucha frutecida; terminado el conflicto, la eficaz AGIP-PROP ROJA (agitación y propaganda roja, acción psicológica roja) completó la obra, consiguiendo hacer olvidar o deformando por completo  los aspectos más auténticos, pero también más contraproducentes para los rojos y para sus aliados, de la guerra civil. Pero hay que añadir también que los comunistas (rojos) supieron aprovecharse de la torpeza de ciertos mandos, y, sobre todo, alemanes: éstos se obstinaron en creer que podían liquidar el terrorismo rojo por medio de las represalias, sin llegar a comprender nunca que, al obrar de ese modo, secundaban de lleno los sistemas de lucha del adversario. Si hubieran sabido renunciar a la venganza, habrían privado a los comunistas de una de de sus mejores armas.  Ante todo será oportuno especificar la importancia de las formaciones terroristas rojas en la capital. Los GAP dependientes directamente del mando central comunista eran cuatro, denominados así: “GUISEPPE GARIBALDI”, “ANTONIO GRAMSCI”, “CARLO PISACANE” y “GASTONE SOZZI”. En total, unos treinta hombres. Existían además otros ocho GAP dependientes de las otras tantas zonas en que estaba dividida la organización romana del PCI. Más o menos, otros cincuenta hombres. Los GAP periféricos, sin embargo, permanecieron habitualmente inactivos. Todas estas noticias fueron aplicadas, después de la ocupación de Roma por los Aliados, en L´UNITÀ del 16 de julio de 1944. Y he aquí, siempre de fuente comunista, la relación de las acciones llevadas a cabo por los terroristas en la capital durante los 270 días de lucha clandestina. Se trata, excluyendo la matanza de la VIA RASELLA, de catorce atentados.

En fin, el proceso se desarrolló en una atmósfera apasionada y termino el 8 de febrero de 1853. Los acusados, reconocidos responsables o cómplices de la supresión de veintinueve personas, sólo tuvieron que responder, en realidad, del asesinato del teniente GIACOMO MALAGUTI, el único de la espantosa serie que no pudo ser clasificado como “político” y como a tal afectado por la amnistía. Por el asesinato de LAURA EMILIANI, de los tres COSTA, de los siete GOVONI, de los ocho de Pieve di Cento y de los nueve de San Giorgi di Piano, los jueces consideraron oportuno aplicar la ley hecha promulgar en 1946 por PALMIRO TOGLIATI (fundador con GRAMSCI del PCI), en aquella época ministro de Justicia, de acuerdo con la cual la casi totalidad de los delitos cometidos por los partisanos-guerrilleros comunistas durante la guerra civil y en los 14 meses siguientes quedaban justificados por motivos políticos y, en consecuencia, eran considerados como no punibles. 

Pero en lo que respecta al asesinato de GIACOMO MALAGUTI, que no había sido nunca fascista y había luchado contra los alemanes, los jueces de Primera Instancia de BOLONIA rechazaron toda tesis de las defensas y declararon a todos los acusados corresponsables en bloque: CAFFEO, BERTUZZI, BENINI y BORGHI fueron condenados a trabajos forzados, todos los otros a penas menores. El subsiguiente juicio de Apelación, el recurso de Casación, los indultos y las amnistías no tardaron en dejar en libertad a todos los partisanos-guerrilleros de la “2ª BRIGADA PAOLO”, responsable de atroces matanzas. A CESARE y a CATERINA GOVONI, que sobrevivieron al más inhumano de los dolores y que en 1961 cumplieron, respectivamente, 87 y 82 años, el Estado italiano, tras pensárselo mucho, decidió concederles una pensión de siete mil liras mensuales: mil liras mensuales por cada hijo asesinado.  

BIBLOS:

GIORGIO PISANÓ: Sangre llama Sangre, Ediciones Acervo, Barcelona, 1964, p. 7-12. LIDDELL HART, Was the maquis worth while? En el “Dialy mail” del 1º de febrero de 1947, citado BARDÈCHE  en Lettre à François Mauriac, p. 84 y 128.  Reproducida por  ATTILIO TAMARO. Declaraciones de ROSARIO BENTIVEGNA revista “OGGI”, de Milán, publicadas el 24 de diciembre de 1946. A. KESSELRING, Memorias, Tomo II, p. 163-165.  

DIARIO PAMPERO Cordubensis. INSTITUTO EREMITA URBANUS
Córdoba de la Andalucía, a 6 de enero del Año del Señor de 2011. Fiesta de los Reyes Magos
Sopla el Pampero. ¡VIVA LA PATRIA! ¡LAUS DEO TRINITARIO! ¡VIVA HISPANOAMÉRICA! gspp,*

lunes, enero 03, 2011

*BERLIN, a VIDA o MUERTE*

 
*200 ESPAÑOLES defendieron el último reducto de HITLER a las órdenes de MIGUEL EZQUERRA, que ha escrito este relato*.

Editó: Lic. Gabriel Pautasso

Ediciones ACERVO, Barcelona, 1975

En cualquier caso hay algo de común en estos dos soldados de tan distinto tiempo, y el nexo radica en la vocación militar y en lo fabuloso. Según mi leal saber y entender, apunta  RAFAEL GARCÍA SERRANO,  le ha fallado el no encontrarse en su camino madrileño a un escritor del calibre de LOPE de VEGA, como le ocurrió a CONTRERAS, que con su sola amistad y consejo otorgaba grados de nobleza literaria. Pero no le falla, y no puede decirse que le sobre, porque, a mi modo de ver, de eso siempre falta, lo fabuloso. En los últimos días de Berlín, MIGUEL ESQUERRA, ya teniente coronel de las SS, es llamado por HITLER a su “bunker”, donde nuestro soldado le agradece la distinción que le concede HITLER, a su lógico parecer la suprema, pero la rechaza, porque él es español hasta  las cachas y piensa en  serlo hasta más allá de la muerte. Y aquél té fuerte con GOEBBELS y los generales leales y aquella visión de MARTÍN BORMANN, que inclina la cabeza ante el zumbido de las balas, detalle que aunque no subraye, por el contexto se deduce que molesta a MIGUEL EZQUERRA, empeñado, con su puñado de españoles, en la defensa imposible de la Cancillería ante la rebana roja.
MIGUEL EZQUERRA mandó una unidad de españoles dentro de la SS, unidad que lleva su propio nombre, como sucedía en los tiempos de los TERCIOS VIEJOS o de las NACIONES, cuando los coroneles apellidaban sus coronelías, acaso porque de ese modo la intimidad militar adquiría unos caracteres familiares ligados también a la antigua FIDES IBÉRICA, “fe ibérica”.  
“Era teniente provisional. Solicite mi licenciamiento y, una vez concedido, reanudé mis tareas de maestro nacional”. No hubiera dicho más aquel sujeto romano con el que atosigaban en el colegio, a la hora de dejar la ESPADA y ponerse a empuñar el ARADO, para labrar la TIERRA.
Este es el libro de los que lucharon por una EUROPA nueva, si es que EUROPA existe, y fueron derrotados por el rulo soviético, único vencedor de aquella guerra que si no ganaron del todo los Estados Unidos, perdieron por completo el fenecido Imperio Británico y sus servidores continentales. Aquí no hay culpa que purgar, ni reproche que hacer. Aquí están los soldados de una ilusión perdida batiéndose hasta el fin.
MIGUEL EZQUERRA era uno de ellos y mandó a buen puñado de españoles en este combate perdido. No hizo una guerra mercenaria. Hizo una guerra de voluntario. Y ahora nos da, en estas páginas, una parte de su memoria.

*LOS PRECEDENTES: EN LA GUERRA DE ESPAÑA y en la DIVISIÓN AZUL.*

La ibérica HUESCA es una de las tantas capitales de provincia, curtida entre duras guerras e inevitables reconquistas. Desde aquella lejana ocasión en la que se mostró partidaria de JULIO CÉSAR en sus luchas contra POMPEYO, ha visto pasear por amurallado recinto a romanos, godos, árabes y cristianos. Con la braveza acumulada durante siglos, en las horas de dramática duda de julio de 1936, optó por el alzamiento militar. Y en consecuencia sufrió dos años de constante asedio.
Todos los españoles recordamos aquel mes de julio. Para mí, la imagen que lo revive es la de un grupo de muchachos jóvenes, entre los dieciocho y los veinticinco años, sentados en una terraza del Café Universal. En una de aquellas mesas que estaban  que estaban en los arcos de los porches, entonábamos una y otra vez el “Cara al SOL”. Mutilábamos muchas de las estrofas, volvíamos a repetir lo comenzado, pero nunca lográbamos que nos saliera como debía cantarse.
Allí estaban PERICO y MONCHO, maestros nacionales, FONTANA, contable, PINTADO agricultor, ENA, comerciante, y algunos más. Nunca dejaba de visitarnos un guardia civil amigo. Aquella era la mesa de los “fascistas”, una isla rodeada de agua roja o derechista por todas partes. Las mesas que nos circundaban estas ocupadas por enemigos ideológicos, pero como sabían que estábamos dispuestos a todo, respetaban hasta nuestras sillas.
Así llegó el día en que se declaró el estado de guerra. Era el sábado 18 de julio. Los militares que pasaban por las calles iban con la pistola al cinto. Nuestro amigo el guardia civil nos informó de que  las tropas de ÁFRICA se habían sublevado. El Gobierno Civil era un hervidero de gente. A las últimas horas de la tarde, las autoridades locales se movían con rapidez. Todos aquellos jefes y jefecillos de los partidos políticos, que se creían verdaderos napoleones  daban órdenes y pedían armas.
Nosotros, como hacíamos todos los días, nos sentamos en nuestra mesa. Las de los marxistas no estaban tan concurridas como en días anteriores. Los pocos que había, cuchicheaban con los que llegaban. Pronto nos dimos cuenta de que aquello no era un juego. Teníamos que estar prevenidos, y ciertamente estábamos dispuestos a todo. Es probable que aquel descaro nos protegiera de ser apaleados.
Era ya tarde cuando mis camaradas se retiraban. Con alguno de ellos me dediqué a recorrer los bares. En todos, las radios nos repetían una y otra vez, con sus altavoces a gran potencia, las continuas comunidades de Madrid. El asunto esta al ROJO VIVO. Serían las dos de la madrugada, o quizás más tarde, cuando entré a la pensión.
Era imposible dormir en calma aquella noche. Cada minuto que transcurría, sentía como se ahondaba más y  más el foso que separaría durante tres años a los españoles. Nadie sabía hacia donde íbamos, pero los desastres que habían jalonado los cinco años de la República la acusaban ante el mundo de haber agravado los problemas de nuestro país.   
A primera hora de la mañana, el guardia de asalto que vivía en la misma pensión, fue el primero en avisarme de que el Ejército había salido a las calles de Huesca para declarar el estado de guerra. Me vestí apresuradamente y fuimos al Gobierno Militar. AL DAR EL NOMBRE del capitán ADRADOS, que también militaba en F. E., un centinela me acompañó hasta su despacho. De allí pase a otro, donde se encontraban el capitán MIGUEL GONZÁLEZ RUIZ, y dos camaradas que se me habían adelantado. Tres fue por tanto el número de mi licencia de uso de armas, que me entregó el capitán con el sello del Gobierno Militar. Muchas otras serían entregadas en aquellas horas decisivas, y las milicias marxistas, a pesar de sus entrenamientos para la lucha callejera, hubieron de capitular.
Aquel domingo 19 de julio de 1936, como un español más de filas, comencé mi campaña. Con la mochila repleta de esperanzas, conocí los frentes de MADRID, ARAGÓN y ENTREMADURA. Tres años después, terminaba la guerra, fui destinado a MÁLAGA con la compañía que mandaba. Era teniente provisional. Solicité mi licenciamiento y, una vez concedido, reanudé mis tareas de maestro nacional.  

Al estallar la segunda guerra mundial, yo me encontraba en Madrid. Decidido a ayudar personalmente a quienes nos había apoyado frente al comunismo, me presenté en la Embajada Alemana. Me dijeron que me agradecían, y tomaron nota de mi dirección por si algún día precisaban mis servicios.
Por el ministerio de Asuntos Exteriores fui destinado a FRANCIA como profesor de español. Mi escuela estaba en BAYONA. Aquel mismo año de 1940 fue batido el ejército por los alemanes. Para salvar al país del desastre, los franceses reclamaron los servicios del mariscal PETAIN, entonces embajador en España.
Al año siguiente, el gobierno alemán, decidido a poner fin a la amenaza comunista, y creyendo que los ingleses accederían a una paz honrosa, inició la campaña del ESTE. Millones de europeos marcharon como voluntarios a aquel frente. También a mí, me llevaron a FRANCIA aquellas pronunciadas en un discurso por un ministro español: “¡RUSIA ES CULPABLE!”.  
No lo pensé ni pedí permiso a nadie. Me puse en camino, pase la frontera, y sin pérdida de tiempo me presenté en Madrid. Busque a mis amigos, recurrí a todos, pues quería incorporarme con mis camaradas para seguir luchando contra el enemigo de la civilización europea, contra el comunismo. Pedí, suplique, recurrí a todos los procedimientos, pero no hubo modo de conseguir un puesto en las filas de la División Azul. Todo estaba cubierto, sobraba gente. Siempre estuve pendiente de que la Embajada alemana tomara en consideración mi ofrecimiento, pero no conseguí nada hasta que más tarde se iniciaron los relevos a finales a finales de 1942. Al fin había llegado mi hora y conseguía lo que con ilusión había deseado siempre. No tuve que pensarlo mucho, y me alisté como SOLDADO. Llegué a Logroño y no me dejaron salir, pues había una orden de que todos los que había una orden de que todos los que habían sido oficiales provisionales debían partir con el mismo grado. Al fin lo hice como teniente, en el batallón en marcha que mandaba el comandante MILLÁN. Desde aquel momento tuve por compañeros y jefes a dos grandes capitanes, RUIZ MOLINA y CARRETERO.
Estuve en la División Azul hasta el 7 de octubre de 1943, fecha de LEPANTO en que la unidad recibió la orden de volver a ESPAÑA. Integraron la División Azul 17.000 voluntarios españoles, La unidad combatió en el frente de LENINGRADO (San Petersburgo) desde octubre de 1941. Después de su retirada se mantuvo en el frente la LEGIÓN ESPAÑOLA de VOLUNTARIOS, compuesta por 2.000 combatientes, que también fue retirada unos tres meses más tarde. (Consultar de JOSÉ MARÍA MUNDET, Europa en llamas 1939, con JOSÉ ANTONIO LLORENS-MIGUEL AZNAR, como Voluntarios españoles en Rusia, p. 364-369. Ediciones Acervo, Barcelona, 1975).
¡Y también en Diario Pampero Cordubensis…por supuesto!

*LA BATALLA FINAL DE BERLÍN*

“Las WAFFEN SS españolas, los últimos defensores de la Cancillería, todos los supervivientes de aquella odisea conocerán la misma suerte: el aniquilamiento o la captura.
La lucha había sido titánica. La mayoría de mis camaradas habían llegado a perder la noción. Pero todos ellos se habían comportado con una bravura extraordinarios, a pesar de las condiciones dramáticas en las que entró en acción la unidad española. Lo que más me llenaba de satisfacción era el hecho de que aquellos camaradas jóvenes, poco entrenados y, sobre todo, mal apoyados, hubieran hecho frente a los rusos sin derrumbarse en el primer encuentro. Aquel bautismo de fuego en BERLÍN había sido algo terrible, y dudo de que ninguna otra tropa del mundo hubiese podido mostrar el mismo espíritu de sacrificio, el mismo indomable coraje.
Un día, antes de que anocheciera, el capitán WILLI fue llamado por HITLER. Era el 30 de abril de 1945.
Cuando regresó, después de su entrevista con HITLER, se presentó en la sala de Transmisiones del Ministerio del Aire y me rogó que le siguiera, acompañado de JACOBO, mi intérprete. WILLI nos condujo al departamento en el que estaban instalados los cuadros de transmisiones del Ministerio, a cuyo servicio continuaban algunas muchachas. La orden de desalojar la sala, dada por WILLI, causó verdadera estupefacción en aquellas mujeres; algunas de ellas, descompuestas, lloraban amargamente, en tanto que otras obedecían, caminando como sonámbulas.
Cuando nos quedamos solos, WILLI dijo:
- He recibido órdenes concretas del Führer para que formemos un grupo con nuestros mejores, a los cuales tendremos que retirar de las posesiones; los demás deben quedarse, sin saber que vamos a intentar romper el cerco ruso. Nadie debe enterarse de esta orden, y el que no sepa callarla debe ser muerto en el acto. Tenemos que reunir a nuestros camaradas aquí, y la orden de marcha será la siguiente: dirección Norte, en caso de extravío casual o forzoso debido a las circunstancias, punto de concentración Stettiner Banhof. La consigna será “CARAJO”. Cuando el capitán WILLI terminó, nos dirigimos hacia el lugar donde se encontraban mis sargentos de enlaces ROBERTO GARCÍA, VÁZQUEZ y CARRANCHAS, HABLANDO CON ALGUNOS CAMARADAS HERIDOS Y OTROS EXTENUADOS de fatiga por los días que llevaban luchando sin descanso. Al principio – según MIGUEL ESQUERRA – dudé como callarme o explicar lo que ocurría, pero pensé que era el responsable de la situación en que la orden se diera tal como yo la concebida: “SALVARLES A TODOS”.  


BERLÍN, a VIDA o MUERTE  

MIGUEL EZQUERRA, nacido en CANFRANC (HUESCA) parece ser un personaje histórico al que le correspondió vivir en una época que no era la suya. Su indomable espíritu aventurado resulta más propio de aquellos tiempos en que los tercios españoles (infantería, reina de las batallas) de FLANDES, Países Bajos imponían su ley en Occidente, que de los años 40, cuando vivió su peripecia histórica, absorbido por la llamada imperiosa de la trágica contienda mundial. ESQUERRA fue protagonista en aquel terrible enfrentamiento que rindió su última batalla en BERLÍN, encrucijada de EUROPA. Participó en aquella lucha final que revistió unos caracteres épicos, y que mantenía sólo por sentido del honor y por espíritu de desesperación, sin esperanza ninguna de victoria.
Después de haber luchado en la Cruzada de Liberación (denominada Guerra Civil Española 1936, 18 de julio- 1939, 1º de abril) lo hizo en el frente del Este (contra la Rusia soviética), como oficial de la División AZUL. Volvió al frente, cuando ya se había retirado esta unidad, encuadrándose en las SS alemanas, en donde mandado voluntarios españoles y por méritos de guerra los grados de comandante, de teniente coronel y coronel. DESPUÉS DE DEFENDER LA CANCILLERÍA DE HITLER, junto con un núcleo de ESPAÑOLES, cayó prisionero de los rusos.  
El trepidante relato está escrito con sobriedad, escuetamente, como al modo de un hombre de acción, para quien sólo cuentan los hechos en sí. Éstos, realmente, no necesitan comentarios o adornos, porque llevan implícita su profunda significación.
Luchador duro y temperamental, EZQUERRA fue también profundamente humano, de profesión MAESTRO NACIONAL. Precisamente por ello su actuación tiene una constante: LA LUCHA CONTRA EL COMUNISMO SOVIÉTICO. EL DOMINIO COMUNISTA LLEVA, PARA EL AUTOR, EL SIGNO DE LA TIRANÍA EN CUALQUIER LUGAR EN QUE SE IMPLANTE, Y SE CARACTERIZA PRECISAMENTE POR LA TOTAL AUSENCIA DE HUMANIDAD.

DIARIO PAMPERO Cordubensis e INSTITUTO EMERITA URBANUS.
Córdoba de la Nueva Andalucía, a 2 de enero del Señor de 2011, fiesta del Dulce nombre de MARÍA
Sopla el Pampero. ¡VIVA LA PATRIA! ¡LAUS DEO TRINITAS! ¡VIVA HISPANOAMÉRICA!
Gratias agamus Domino Deo nostro! gspp.

domingo, enero 02, 2011

CONSIGNA DE LA GUERRA GAUCHA - Columna nacional

EL NACIONALISMO en las REVOLUCIONES de 1930 y 1943.

Editó: Lic. Gabriel Pautasso

Por Enrique Díaz Araujo 

“Sólo la virtud militar realiza en este momento histórico la vida superior que es belleza, esperanza y fuerza”. L. L. 
… “gloriosa tiranía en el individuo considerablemente superior”. L. L. “La hora de la espada”.
“La fuerza, y solamente la fuerza, podía detener la desintegración del orgullo, la dignidad y la solvencia nacionales”. L. L. “La patria fuerte”.
Trataremos aquí de establecer un parangón entre las Revoluciones de 1930 y 1943, en la medida, naturalmente, en que los sucesos históricos distintos pueden ser comparados y en función, por cierto, del Nacionalismo.
En las simplificaciones de los manuales se suelen identificar ambos “golpes de Estado”, bien sea por la obvia ruptura de la legalidad constitucional que implicaron (que no de la legitimidad política, puesto que en el primer caso había vacío de poder, y en el segundo gobierno fraudulento por la eventual ideología “nacionalista” de sus actores activos, y por la sucesiva de los mismos militares (aunque ya ascendidos de oficiales a jefes). No vamos a insistir en esas notas manifiestas y, en cambio, vamos a intentar mostrar los matices diferenciales de ambos acontecimientos político-castrenses.
Por cierto que para dicha tarea nos valdremos de los datos consignados en nuestras respectivas obras: “La conspiración del 43. El GOU una experiencia militarista en la Argentina” (Bs. As. La Bastilla, 1971), y “1930 Conspiración y Revolución”, 3 volúmenes, Mza., Universidad Nacional de Cuyo, Facultad de Filosofía y Letras, 1998. Desde luego que también nos remitimos a esos libros para completar cualquier otra información que se requiera para completar al respecto.
Además, nos ceñiremos a un análisis del asunto castrense, sin incursionar en otros campos próximos o afines. En tal sentido, y en el pórtico de esta labor, podemos efectuar este esquema:
1930:
Conspiración prolongada: sí. Gobierno: obtenido en parte. Ejército: no institucional, oficialidad joven. Ideas: corporativismo; reformismo republicano. Grupo civil nacionalista: La Nueva República. Liga Republicana. Límites de su acción: URIBURU (gobierno) y JUSTO.
1943:
Conspiración prolongada: no. Gobierno: controlado parcialmente. Ejército: movimiento institucional, vertebrado por Logia. Ideas: neutralismo, anti-fraude; anti-comunismo. Grupo civil nacionalista: varios (Alianza, Renovación, etc.) Límites de su acción: presión externa de USA, PERÓN.
Desde  otro ángulo de enfoque, pueden catalogarse divisiones castrenses, análogas pero no equívocas.
Así:
1930:
Justitas. B. Profesionalistas (Gral. RICCHERI). Legalistas (Gral. DELLEPIANE). Uriburistas: nacionalistas, conservatistas.
Justistas a.1 MÁRQUEZ. a.2 JUSTO TONAZZI
Profesionales o castillistas; c. Nacionalistas: c.1 Uriburistas (B. B. MOLINA); c.2 B. MEMÉNDEZ; c.3. GOU (P. P. RAMÍREZ).
Pues bien: planteados estos esquicios, pasaremos a su desarrollo.
En 1930, existieron dos conspiraciones paralelas, la de JUSTO y la de URIBURU – amén de la propia conspiración radical o de PALACIO, de E. GONZÁLEZ y E. MARTINEZ mientras el Gobierno de HIPÓLITO YRIGOYEN fue sostenido militarmente por los profesionalistas, del Gral. PABLO RICCHIERI y los Legalistas, que obedecían al Gral. LUIS DELLEPIANE. Hubo, pues, enfrentamientos de distinto signo o direcciones políticas que podrían ser propuestos de esta manera.
Conspiración palaciega o Radical.  
 Cuyo objetivo era la sola licencia o renuncia de H. YRIGOYEN a la presidencia. Quería un gobierno, “legal” de “yrigoyenismo sin YRIGOYEN”; es decir, con el vicepresidente ENRIQUE MARTÍNEZ ejerciendo la Presidencia, y con el Ministro ELPIDIO GONZÁLEZ a cargo del Partido Radical. En ese plano interno disputaron con el ministro HORACIO OYHANARTE, quien quería servirse de YRIGOYEN para afianzar su propia sucesión política. Esta conspiración tuvo el apoyo del Ministro de Justicia, JUAN DE LA CAMPA,  de los parlamentarios DIEGO LUIS MOLINARI, DELFOR DEL YALLE, VÍCTOR JUAN GAILLOT y EDGARDO GIUFFRA, entre otras, del Intendente JOSÉ LUIS CANTILO, DEL Ministro de la Suprema Corte ROBERTO REPETTO, del jefe de la policía, Cnel. JUAN JOSÉ GRANEROS, y de la mayoría de los mandos militares, esto es, de los comandantes de la I, II, III y V División de Ejército, Generales JOSÉ MARCILESE, ELÍAS ÁLVAREZ, ANIBAL J. VERNENDO y JUAN E. VACAREZZA, además de gran parte de la Armada (en particular del Calte. SEGUNDO R. STORNI).

Conspiración Democrática-Liberal Opositora, o Justista:  
Encabezada por el Gral. Div. AGUSTÍN P. JUSTO, con varios generales retirados, con fuerzas militares imprecisas de la I y II División, con la Escuela Superior de Guerra y con varios Estados Mayores de las diversas guarniciones. Lo más aparente aquí era el auxilio civil, de la UCRA (LEOPOLDO MELO), de los partidos conservadores (R. SANTAMARÍA, R. MORENO), del P. Socialista Independiente 8F. PINEDO, A. de TOMASO), y del diario “Crítica” (NATALIO BOTANA). Sus operadores principales eran el Cnel. (r) LUIS JORGE GARCÍA y el Tcnl. JOSE MARÍA SAROBE. Su proyecto “constitucionalista” consistía en reemplazar tanto a H. YRIGOYEN cuanto a E. MARTÍNEZ por el presidente segundo del Senado, el senador antipersonalista por Entre Ríos, LUIS ETCHEVEHERE, hasta el llamado a elecciones.
  
Conspiración Nacionalista-Conservatista, o URIBURISTA:

Organizada por el Tte. Gral. JOSÉ FÉLIX URIBURU. Su plan era la eventual remoción tanto del Poder Ejecutivo como del P. Legislativo, y una eventual Reforma Constitucional, que limitara el sistema democrático con el corporativo (democracia funcional). Los colaboradores principales de URIBURU, en el campo castrense fueron los Tcnls. ALVARO ALZOGARAY y JUAN BAUTISTA MOLINA, y el Calte. ABEL RENARD. Escaso en mandos superiores, el uriburismo tenía una aplastante mayoría entre la oficialidad subalterno. De ahí que su proyecto revolucionario se apoyara en los OE (Oficiales de Enlace), que en cada unidad militar debían proceder a la toma de los cuarteles. Al “tenientismo” militar, correspondía una promoción de civiles diferenciados de los partidos políticos. Así: la Liga Republicana (de ROBERTO LAFERRERE), gestada por el período nacionalista “La Nueva República” (RODOLFO IRAZUSTA). También: la “Legión de Mayo” (ALBERTO VIÑAS), reclutaba en el sector conservador “rancio”, de la Provincia de Buenos Aires y de Salta (MATÍAS SÁNCHEZ SORONDO), CON EL DIARIO “La Fronda” (FRANCISCO URIBURU) y la “Liga Patriota” (MANUEL CARLÉS). 
Contra estas conspiraciones estuvieron el Tte. Gral. (R) LUIS DELLEPIANE, Ministro de Guerra, y el Calte. TOMÁS ZURUETA, Ministro de Marina, el “Klan Radical”; algunos jefes militares (Gral. Div. SEVERO TORANZO) y los diarios “La Época” y “La Calle”.
De tales conspiraciones nos interesa la Uriburista por ser la que triunfó y por participar en ella los Nacionalistas. Esa conspiración venció porque estuvo bien concebida y mejor ejecutada por el Gral. URIBURU (contra la opinión de la historiografía tendenciosa o ignorante que atribuye su éxito a un “milagro”). En cuanto a la colaboración de los Nacionalistas, de “La Nueva República” y “Liga Republicana” anexa, cabe anotar un debate historiográfico.
En efecto, MARYSA NAVARRO GERASSI ha escrito que:
“No puede descartarse el papel desempeñado por los nacionalistas, a pesar de su fracaso final. Fueron los que primero propugnaron el derrocamiento de YRIGOYEN. Iniciaron la campaña para la revolución. Dotaron de ideología a URIBURU. También promovieron al dirigente que llevaría a cabo la clase de la revolución que no sólo derribaría a YRIGOYEN  sino que también destruiría el tipo de organización institucional bajo la cual pudiera gobernar cualquier YRIGOYEN. Pudieron afirmar con justicia, como lo hicieron en años posteriores, que el golpe de 1930 fue su golpe” (“Los Nacionalistas”, Buenos Aires, Jorge Álvarez, 1968, p. 80).

Si bien nuestro apreciado amigo y maestro ha descartado los argumentos corrientes sobre el influjo Nacionalista (presencia de LEOPOLDO LUGONES, JUAN P. RAMOS, CARLOS IBARGUREN, etc.) y la excesiva credibilidad otorgada a un personaje como JUAN A. CARULLA (de testimonio muy dudoso), creemos que ha omitido la consideración de otros elementos de juicio, que pudieran hacer cambiar su estimación. Apuntaremos solamente los siguientes: a) la tarea conspirativa, encomendada y practicada por la Liga Republicana, de agitación pública (con manifestaciones públicas numerosas; ver GIMÉNEZ PIERES, JORGE (dir.), (“La Revolución del 6 de septiembre de 1930. Su motivo. Sus hombres. Su gobierno. Apuntes para un capítulo de la Historia Nacional”, Buenos Aires, 1931, p. 23-25); b) la inclusión de ERNESTO PALACIO, JUAN CARULLA y RODOLFO IRAZUSTA, en el núcleo de los 28 principales conductores (operadores) civiles de la Revolución, de acuerdo con URIBURU (ver: Diez Periodistas Porteños, “Al margen de la conspiración”, 2ª. Ed., Buenos Aires, Biblos Editorial, sf., p. 31); c) l función de escolta y seguridad de los domicilios de URIBURU, asumida por la Liga Republicana (ver: GARCÍA MOLINA, FERNANDO, y MAYO, CARLOS A., “Archivo del general URIBURU: autoritarismo y ejército”, Buenos Aires, CEAL, 1988, tº 2, pp. 181-183); d) la concentración de la Liga Republicana el 6 de septiembre en la Plaza de Flores, con armas para formar en las columnas revolucionarias. De ellos, unos 70, encabezados por RODOLFO IRAZUSTA y JUAN CARULLA, fueron detenidos por la policía, y trasladados hasta el Departamento Central. Otros, en cambio, como FEDERICO IBARGUREN, consiguieron eludir el cerco policial y pudieron compadecer en el Colegio Militar, a fin de integrar el destacamento de 500 civiles armados, que formo en esa columna (ver: “Orígenes del Nacionalismo Argentino 1927-1937”, Celsius, 1969, p. 47, 46, y CARULLA, JUAN E., “Al filo del medio siglo”, Buenos Aires, La Llanura, 1951, p. 202); e) la enumeración de nacionalistas funcionarios que el 1º de diciembre de 1930, aniversario de la fundación de “La Nueva República”, en el banquete ofrecido, hizo RODOLFO IRAZUSTA (ERNESTO PALACIO y ATWELL de VEIGA, ministro y procurador general en San Juan, respectivamente,  A. DELL ORO MAINI, interventor en Santa Fe, SAMUEL MEDRANO, ROBERTO de LAFERRÉRE, EDUADO MUÑIZ, ISIDORO GARCÍA SANTILLÁN, FRANCISCO URIBURU, MARIO ORTIZ MASSEY, funcionarios). Y entre esos ausentes, “el más singular de los argentinos, el Teniente General URIBURU (quien) gobierna en el Fuerte” 8 “El Pensamiento Político Nacionalista”. Antología seleccionada y comentada por JULIO IRAZUSTA, t. II, “La Revolución de 1930”, Buenos Aires, Obligado Editora, 1975, p. 139, 140). Por todo eso, el observador extranjero Cnel. J. BERESFORD CRAWKES, anotaba que las instituciones revolucionarias civiles eran: “la Liga Republicana y la Legión de Mayo nacida la primera por iniciativa de don ROBERTO IRAZUSTA y ROBERTO LAFERRÉRE” (“535 DÍAS de Historia Argentina. 6 de septiembre de 1930 – 20 de febrero de 1932”, Buenos Aires, Imp. Mercatali, 1932, p. 96).
Por supuesto que esa colaboración nacionalista cesó al poco tiempo, dado el predominio del sector conservador “rancio” (según la denominación que JOSÉ MARÍA ROSA (H) le aplica a la fracción partidaria de MARCELINO UGARTE). Esto provocó el alejamiento de los nacionalistas, del que da cuenta ERNESTO PALACIO en su “Historia Argentina”, cuando habla del “elenco de valetudinarios…conservadores en naftalina” con que URIBURU se rodeó, en vez de promover la “Revolución Nacional” (“Historia de la Argentina 1517-1957”, 2ª edición Buenos Aires, Peña Lillo, 1957, p. 370). Calificación un tanto excesiva, desde que ellos mismos, los Nacionalistas de 1930, no tenían en claro la “Revolución Nacional”, que pergeñaron años después; menos podían reclamar a URIBURU su concreción.  
Cerrado ese debate – de momento, puesto que él queda abierto a futuras aportaciones al tema -, podemos pasar a tratar del nacionalismo en la REVOLUCIÓN DEL 4 DE JUNIO DE 1943.   
Acá, el punto de partida lógico es el largo predominio en los ámbitos político-militares del Gral. AGUSTÍN P. JUSTO. Con su ministro de guerra, el Gral. MANUEL A. RODRIGUEZ, JUSTO se rodeó de los antiguos “profesionalistas” del “30”, dando tinte liberal y oficialista a esa fracción. Con ellos siguió preponderando en la década de 1930-1940, hasta que el Ministro de Guerra del Presidente ROBERTO M. ORTIZ, Gral. CARLOS D. MÁRQUEZ (el famoso “Palomarquez”, del negociado de tierras de El Palomar), se creyó con alas suficientes como para mandar su propio grupo castrense. JUSTO, aprovechando el interinato del vicepresidente RAMÓN S. CASTILLO, en septiembre de 1940, hace designar al Gral. JUAN NERÓN TONAZZI. Luego CASTILLO nombre en su lugar al “uriburista” Gral. PEDRO PABLO RAMÍREZ, en Guerra.
Con la presencia del “castillismo” militar aparece un factor equivoco, YA QUE POR UN LADO SOSTIENE LA NEUTRALIDAD ante la Segunda Guerra Mundial, como los nacionalistas; pero, por el otro lado, contiene y deshace las conspiraciones nacionalistas del Gral. JUAN BAUTISTA MOLINA  - del 14 de febrero de 1941, y del Gral. BENJAMÍN MENÉNDEZ, de febrero de 1942. Tales fracasos incidieron en la elección de otra vía, la de la presión o planteo, ejercida por la recientemente creada Logia de los Coroneles.
Y ante la acción del GOU (GRUPO OBRA DE UNIFICACIÓN) se repite de algún modo, la polémica anterior referente al papel de los Nacionalistas en el golpe del 4 de junio de 1943.
GERASSY y ZULETA ÁLVAREZ esta vez están de acuerdo relativamente, acerca de la ausencia de Nacionalistas, mientras es OSCAR TRONCOSO, quien afirma lo contrario.
“Cuando se produjo (el golpe) – dice ZULETA ÁLVAREZ -, sorprendiendo a la mayoría de los Nacionalistas, que se encontraban relativamente cómodos con el arreglo al que finalmente habían llegado con el gobierno de CASTILLO. Como dice NAVARRO GERASSI: 
“Nadie quería saber el por qué de la revolución, ni quiénes eran sus jefes (…) En verdad, el golpe sorprendió a todo el mundo, inclusive a los nacionalistas. Diferencia de la rebelión de 1930, en la cual participaron civiles, el derrocamiento de CASTILLO en 1943 fue efectuado exclusivamente por militares. Resulto una operación notablemente bien coordinada”(op. Cit., p. 175).
“Esto es verdad parcialmente, pues si bien es cierto que el golpe del 4 de junio fue estrictamente militar y que el grupo lo llevó a cabo no estaba vinculado con los Nacionalistas, el clima de crítica al gobierno de CASTILLO había ido in crescendo… crítica implacable que el Nacionalismo… hizo durante más de diez años contra el Régimen” (op. Cit., tomo 1º, pp. 504-505).
Frente a ese criterio negativista, OSCAR A. TRONCOSO (socialista antinacionalista) postula lo contrario. Cree ver ya en el estatuto del GOU “principios de neta raigambre nacionalista”, y afirma que:
“Una vez instalado el gobierno del general RAMÍREZ, los nacionalistas – previa eliminación del general RAWSON que no coincida con ellos – aparecieron ocupando cargos públicos por todos los rincones…”  

Sin pretender, ni mucho menos, agotar la lista, anotaremos los que recibieron posiciones de importancia GUSTAVO MARTÍNEZ ZUVIRÍA, ministro de Justicia e Instrucción Pública-, DAVID URIBURU, interventor federal en Corrientes; ALBERTO BALDRICH, interventor en Tucumán; almirante LEÓN L. SCASSO, interventor en Córdoba; JOSÉ IGNACIO OLMEDO, presidente del Consejo Nacional de Educación; en el Litoral estaban además: LUIS MARÍA DE PABLO PARDO, G. BRUNO GENTA, y BASILIO SERRANO; en Cuyo, RAMÓN DOLL; CARLOS OBLIGADO, interventor de la Universidad de Buenos Aires; HÉCTOR SÁENZ y QUESADA, decano interventor de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, especialista en prohibir homenajes a SARMIENTO; MARIO AMADEO, director de asuntos políticos en el ministerio de Relaciones Exteriores; ADOLFO SILENZI de STAGNI, secretario de la intervención en Tucumán; FEDERICO IBARGUREN, comisionado municipal de la capital en esa provincia; SANTIAGO de ESTRADA, interventor en la Universidad Nacional de Tucumán; presbítero JUAN R. SEPICH, decano interventor de la Facultad de Filosofía y Letras de Mendoza (CUYO); etc., etc., “(“Los nacionalistas argentinos. Antecedentes y trayectoria, Buenos Aires. SAGA, 1957, pp. 67-68).

En realidad, si TRONCOSO hubiera dispuesto de mejor espíritu investigado, hubiera dado con un dato más significativo para lo que deseaba probar, que los que invoca. Se trata de la “RECOMENDACIÓN” incluida en el Boletín de Noticias nº 5 del G.O.U., QUE DECÍA:
“Como un medio de conocer y apreciar algunos de los gravísimos hechos consumados en los gobiernos anteriores, se aconseja la lectura y comentario de la bibliografía siguiente:
La tragedia Argentina, del Sr. BENJAMÍN VILLAFAÑE – Una de las tantas maneras de vender a la Patria, del Señor LUIS J. TORRES.
Folleto a las fuerzas armadas, del Sr. LUIS J. TORRES.
Carta abierta de LUIS J. TORRES al Dr. MIGUEL J. CULACIATI.
Historia de los Ferrocarriles Argentinos, del Sr. SCALABRINI ORTIZ. (En: POTASH, ROBERT A., “Perón y el G. O. U., LOS DOCUMENTOS DE UNA LOGIA SECRETA”, Buenos Aires, Sudamericana, 1984, p. 115).

El historiador FERMÍN CHÁVEZ, al glosar esa “Noticia” del GOU, acota que tanto JOSÉ LUIS TORRES como BENJAMÍN VILLAFAÑE estaban en contacto con los revoluciones de 1943, y que:
“BENJAMÍN VILLAFAÑE, DIEGO LUIS MOLINARI y dirigentes del nacionalismo se reunieron, por ejemplo, con jefes militares revolucionarios en Campo de Mayo, el 14 de marzo de 1942, con motivo del bautismo de JULIA ELENA TORRES, hija del escritor JOSÉ LUIS TORRES, CEREMONIA RELIGIOSA QUE CUMPLIO EL PADRE AMANCIO GONZÁLEZ PAZ, uno de los principales curas nacionalistas y empedernido conspirador desde 1940” (“PERÓN y el Peronismo en la Historia Contemporánea”, Buenos Aires, Ed. Oriente, 1975, pp. 220, 234).   
Además, en un plano de más alto influjo, el Boletín de Noticias nº 13, indica:
“La revolución intelectual también ha iniciado su marcha y el nombre del Doctor GENTA en la Universidad del Litoral, será una garantía para el futuro de la juventud argentina”. (POTASH, ROBERT A., op. Cit., p. 115)”.
Por lo tanto, si se quisiera sintetizar la incidencia intelectual nacional sobre el GOU, podría decirse que JOSÉ LUIS TORRES mostraba el campo de los hechos políticos y BRUNO JORDÁN GENTA era el mentor filosófico. 

Ahora bien, esos aportes eran aislados, no implicaban a la colectividad nacionalista con el Nacionalismo como tal, el G.O.U. ANOTABA UNA DISTANCIA RELATIVA, al expresar en su documento titulado “SITUACIÓN INTERNA”, DEL 15 DE MAYO DE 1943, LO QUE SIGUE:
“El Nacionalismo también encara la solución de los problemas más o menos revolucionarios. Existen dos tendencias: una que cree conveniente llegar a contar con gran cantidad de adherentes a su doctrina y buscar por medios legales el poder (Movimiento de Renovación). Otra, que considera necesario llegar al gobierno a corto plazo, para lo cual es necesario imponer la revolución y no la evolución (Unión Nacionalista Argentina). Estas fuerzas no están preparadas para un movimiento revolucionario en forma racional. Son todos revolucionarios en potencia, pero parece que esperan la acción del Ejército, contra el cual no desean actuar.
Se puede considerar que en caso de un movimiento comunista estas fuerzas estarán incondicionalmente al servicio del Ejército. Otro tanto ocurrirá en caso de movimientos revolucionarios políticos de cualquier orden. Son fuerzas de orden, mientras no se trate de sus propias aspiraciones” (POTASH, ROBERT A., op. Cit., pp 205-206).
(Véase: DIARIO PAMPERO nº 59, del 25.jun.08; “PERÓN y EL GOU”: jue. 26.6.2008 y “Hostería Volante”, nº 41, La Plata, julio de 1994, pp. 9-14, “PERÓN y el GOU”. Documento tomado de la obra de ROBERT A. POTASH, PERÓN y el GOU- Los documentos de una logia secreta, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1984, pp. 198 y sgs. Una medida: “Entre tanto las fuerzas ocultas, movidas desde el exterior, han invadido literalmente el país en todas sus partes. Hoy se mueven agentes extranjeros de toda clase y toda actividad, encargados del sabotaje contra el Estado. Estos son ayudados por parte de los habitantes que bien pagados trabajan desde la sombra o abiertamente a favor del país o países interesados en penetrarnos).
La toma de distancia transcrita obedecía a la heterogénea composición de la Logia. Allí, junto a jefes nacionalistas, como EMILIO RAMIREZ  y URBANO DE LA VEGA, había otros menos definidos, como ENRIQUE P. GONZÁLEZ, y algunos radicales, como EDUARDO AVALOS y MIGUEL ÁNGEL MONTES. Eso, sin contar a JUAN DOMINGO PERÓN, que venía del justismo (hasta 1941 había colaborado con TONAZZI, y que por su luego conocida personalidad, se convertiría en el peor obstáculo para una solución nacionalista de la cuestión argentina).
En suma, que si bien es posible tildar a la logia GOU como pro-nacionalista, nunca llegó a una identificación completa en ese sentido político, ni, por lo tanto, auspicio a los dirigentes Nacionalistas en bloque (dicho esto sin contar el caso del Partido Libertador, de los hermanos IRAZUSTA, que era opositor a ese gobierno).
Bien, al arribar a este punto de nuestra exposición, y para concluir con ella, creemos que se pueden trazar ciertas pautas a modo de consecuencia, a saber:  
De manera absoluta – es decir: con su programa y sus hombres ni en la Revolución de 1930 ni en la de 1943 el Nacionalismo definió la situación política.
De modo relativo – por influjo cultural o por control parcial de los cuadros institucionales, en ambas Revoluciones el Nacionalismo incidió decididamente.
Como caso de predominio intelectual, cabe citar al del periódico “La Nueva República”, cuya lectura aconsejó u ordenó el Gral. URIBURU a sus oficiales (ver: GARCÍA MOLINA, FERNANDO, y MAYO, CARLOS A. Archivo, rtc., cit. tº 1, p. 112). Otro tanto cabe apuntar de las obras de JOSÉ LUIS TORRES y RAÚL SCALABRINI ORTIZ, recomendadas por el GOU a sus componentes.

Como ejemplo de control parcial de instituciones, la situación más conocida es la de la provincia de Córdoba, en 1930, cuyo Interventor Federal fue D. CARLOS IBARGUREN. El historiador conservista, tras enumerar a sus ministros, agrega:
A estos excelentes colaboradores inmediatos se unía un grupo de jóvenes de mi secretaría privada, que había formado en la Liga Republicana, el núcleo juvenil que rodeó al general URIBURU en víspera de la revolución; y lo constituían; ROBERTO DE LA FERRÉRE, EDUARDO MUÑIZ, mis hijos CARLOS y FEDERICO, JOSÉ LUIS OCAMPO, HORACIO TEDÍN y ALBERTO LAVALLE COBO” (“La historia que he vivido”, 2ª. Ed., Buenos Aires, Eudeba, 1969, p. 401).

FEDERICO IBARGUREN añade al listado de su padre los nombres de: “ADOLFO FIGUEROA GARCÍA, BELISARIO HUEYO, CARLOS RUBIO EGUZQUIZA, HERNAN SEEBER, HÉCTOR QUESADA ZAPIOLA y ROBERTO M. THIEGI” (“Origines, etc., cit. p. 55). Es claro que por su edad, fueron relegados a puestos subalternos. En 1943, en las Universidades Nacionales (de CUYO, del LITORAL, de TUCUMÁN y BUENOS AIRES), se repitió el caso.

En niveles más altos de conducción, la presencia nacionalistas fue esporádica. En 1930, algunos jóvenes oficiales nacionalistas (Caps. RICARDO MENDIOROZ, OSCAR RUFINO SILVA, etc.), se desempeñaron en la Secretaría Militar de la Presidencia. Pero sus esfuerzos fueron anulados por el control que ejercía el Gral. A. P. JUSTO del Ministerio de Guerra. En 1943, si bien algunos de aquellos uriburistas del 30, como ARTURO SAAVEDRA, ALFREDO ARGÜERO FRAGUEYRO, BERNARDO MENÉNDEZ, RAÚL OSVALDO PISALES, LEÓN J. BENGOA, AGUSTÍN DE LA VEGA y HÉCTOR J. LADVOCAT, integraban el cuerpo directivo del GOU, su línea fue desbordada pronto por el grupo de PERÓN (aumentado con los “castillistas”). Por la decisión de ciertos jefes que ocuparon ministerios en el gobierno militar – Grls. LUIS C. PERLINGER, ORLANDO L. PELUFFO -, determinados nacionalistas pudieron acceder a cargos importantes (vgr.: ALFREDO VILLEGAS OROMÍ, de “Restauración”, fue presidente de la Comisión Investigadora del caso BEMBERG; BONIFACIO DEL CARRIL, de “Renovación”, fue secretario del Gral. PERLINGER; DAVID URIBURU fue interventor en Corrientes; el Cnel. CARLOS MARÍA ZABALA en Entre Ríos; el Cnel. A. SAAVEDRA en Santa Fe; MARIO AMADEO en la Cancillería; GUSTAVO MARTÍNES ZUVIRÍA y RÓMULO ECHEVERRY BONEO, en el Ministerio de Justicia e Instrucción Pública; JUAN PABLO OLIVER y JORGE DEL RÍO, en la Comisión de las Concesiones Eléctricas de la Capital Federal, presidida por el Cnel. MATÍAS RODRIGUEZ CONDE, etc.). Liberales y peronistas, en conjunto o separadamente entorpecieron esas gestiones y consiguieron las respectivas renuncias.

La diferencia más notoria para la actividad nacionalista entre los procesos revolucionarios de 1930 y 1943, radicó en el estilo de la conducción. En 1930, en principio hasta abril de 1931, cuando JUSTO, vía RODRIGUEZ, dio su golpe militar, que le otorgó el control de la Revolución -, todo dependía de la personalidad del Gral. URIBURU. Y éste, para la época y su formación, demostró una gran receptividad hacia el mensaje nacionalista. Sin embargo – como en el caso de sus jóvenes oficiales, a quienes de acción de grado -, tal proclividad halló un límite, que los nacionalistas no pudieron franquear. En 1943, el método fue distinto. Se trataba de un organismo castrense secreto. Luego, cual asevera CARLOS OBLIGADO es probable que
Ni el nacionalismo civil ni fuera del Ejército, conozca la existencia secreta del G.O.U.” (op. Cit., p. 481).
No obstante, existieron contadísimas influencias nacionalistas. Eso ha llevado a “GONTRAN de GÚEMES” a suponer qué:
“el grupo que acabamos de mencionar (MARIO AMADEO, DIEGO LUIS MOLINARI, ALBERTO BALDRICH y SILENZI de STAGNI estaba muy vinculado al GOU (esta logia era gentista en su filosofía) y mantenía estrechos vínculoa con el Club del Plata y con los Centros de Cultura Católica” (“Así se gestó la dictadura”, Buenos Aires, Rex, 1956, p. 41).  
Lo que, a nuestro entender, supone un exceso notorio. Porque una logia es una logia, y el secreto es su base.
En tales condiciones, los nacionalistas sólo pudieron ejercer una influencia parcial, indirecta o retaceada. Influjo que, a su vez, cesó cuando PERÓN predominó en la Logia, Entonces:
“PERÓN consideraba que los Nacionalistas, como grupo, resultaban fastidiosos y comprometedores…Y cuando PERÓN necesitó organizar una fuerza popular para ganar las elecciones de 1946, se deshizo del equipo Nacionalista como de un estorbo inútil” (ZULETA ÁLVAREZ, ENRIQUE, op. Cit., tº 2, p. 513).

Y:
“A larga, PERÓN vio a los Nacionalistas más como adversarios que como aliados y,  por lo tanto, estaba dispuesto a deshacerse de ellos ni bien afectaran sus intereses políticos” (ROCK, DAVID, “La Argentina Autoritaria. Los nacionalistas, su historia, y su influencia en la vida pública”, Buenos Aires, Ariel, 1993, p. 164).

Luego, si esto es así, como lo es, ¿por qué se continúa considerando en los manuales de historia que las revolucionarios de 1930 y 1943 fueron “nacionalistas”?
Las respuestas pueden ser muchas. Una, entre tantas, se nos ocurre que debe obedecer al hecho cierto de que los demás gobiernos del periodo de crisis (1930-1998) (salvo el cortísimo régimen del Gral. LONARDI, han sido mucho menos nacionalistas que aquellos. Por ejemplo, la circunstancia de que el cohecho y el proxenetismo fueron castigados duramente en esas revoluciones, no se ha repetido después.  

De todas maneras, es claro que aquella “Revolución que anunciamos” que dijera MARCELO SÁNCHEZ SORONDO, todavía ésta sin concretarse. Aun hoy la REVOLUCIÓN NACIONAL de la ARGENTINA está pendiente. Y ese es el problema de la Argentina o mejor dicho de la Argentina como problema. Lo demás…es lo de menos. En ese momento, el NACIONALISMO tendrá la palabra.
“En resumen, el país entero se encuentra penetrado y lo que es peor, parte del país mismo (especialmente el elemento directivo pago) está al servicio de quien nos penetra. Por esa razón se ha visto en los últimos que los políticos han rivalizado en la tarea de viajar a ciertos países y recibir órdenes del extranjero”. (Documento “Perón y el GOU” en ROBERT A. POTASH, p. 198) 

 
GRATIAS AGAMUS DOMINO DEO NOSTRO!

DIARIO PAMPERO Cordubensis. INSTITUTO EMERITA URBANUS.
Córdoba de la Nueva Andalucía, diciembre del año del Señor de 2010.
Sopla el Pampero. ¡VIVA LA PATRIA!