domingo, enero 23, 2011

*DRESDE* (BOMBARDEOS DE TERROR) p. DAVID IRVING

*Referencia: DP nº 179 El holocausto de DRESDE; DP nº 236 La destrucción de DRESDE; José Mª MUNDET, Europa en llamas, Editorial Acervo, Barcelona, 1975, p. 490-492*.

Editó: Lic. Gabriel Pautasso

*Fragmentos de la carta de YIZHAK SHAMIR – ex primer ministro de ISRAEL – del 11 de enero de 1941, Al Führer ADOLFO HITLER (transcripto de la obra “The Iron WALL – Zionist Revisionism from JABOTINSKY to SHAMIR” del historiador y periodista judeo-americano LENNI BRENNER;



“EN CONFERENCIAS y otras declaraciones de eminentes hombres de estado de la Alemania Nacionalsocialista SE HA EXPRESADO FRECUENTEMENTE que una de las condiciones para el nuevo orden de EUROPA es la solución radical de la cuestión judía a través de la evacuación (“Europa libre de judíos”).
La evacuación de las masas judías de EUROPA es condición primordial para la solución de la cuestión judía; más esto sólo puede ser alcanzado a través de la colonización de estas masas en la patria del pueblo judío, PALESTINA, y a través de la fundación de un estado judío dentro de sus fronteras históricas.
La SOLUCIÓN del problema de esta manera, y la consecuente conducción a la liberación del pueblo judío, de una vez por todas, es también el objetivo de la actividad del Movimiento de Liberación Israelita, de la NATIONAL MILITARY ORGANISATION (Irgun Zvai Leumi), en Palestina.  
La NMO que bien conoce la buena voluntad del gobierno del Reich alemán y de sus autoridades, referente a la actividad sionista dentro de Alemania y referente a los planes de evacuación sionistas, es la opinión que:
  1. Podrán existir intereses conjuntos entre un nuevo orden de Europa en conformidad con el concepto alemán y la verdadera voluntad nacional del pueblo judío, personificada por la NMO.
  2. Una colaboración entre la Nueva Alemania y un imperio hebraico völkisch-nacional renovado sería posible, y
  3. La fundación de un Estado judío histórico con una base nacional y totalitaria, ligado al Reich Alemán a través de un tratado, estaría en los intereses de una posición de futuro en el MEDIO ORIENTE, para Alemania…”.

*LA OPERACIÓN “TRUENO”, nombre clave de todos los bombardeos, era otro paso que daba el gobierno británico en su proyecto de bombardear zona por zona, lo cual, según el parecer de HARRIS, era el mejor modo de terminar la guerra. Se le conocía como “Bombardero” HARRIS, mote que no le desagradaba, y algunos periódicos llegaban a llamarle “Carnicero HARRIS”, sin que él no se diera por aludido”*.

JOHN TOLAND, Los últimos cien días. Círculo de Lectores S. A. Barcelona, 1968, p. 173-175.

*EL BOMBARDERO-PILOTO hizo una verificación final con el Lancaster más alto en el cielo: “¿Puede ver los indicadores de objetivo rojos?” La respuesta fue satisfactoria: “Veo netamente los indicadores de objetivo, tanto los verdes como los rojos”. Eran las 22 horas, 9 minutos, la hora “H” menos seis minutos. El marcaje de la zona de bombardeo era total y el bombardero-piloto quería que el ataque comenzara lo antes posible: sus reservas no le permitían estar sobre el objetivo más de doce minutos y quería ser testigo del comienzo del ataque y asegurarse de que todo iba bien.

ACHTUNG! ACHTUNG!  

“El director de la sección de Operaciones de Bombardero sugirió al ayudante de Sir Charles Portal, Norman Bottomley: “Si el ataque se lanza en el momento en que la ofensiva rusa sigue en todo su vigor, ello dará la impresión de que existe un plan coordinado entre los rusos y nosotros”. J. TOLAND

Fue en ese momento cuando los habitantes de DRESDE, que habían abandonado los espacios descubiertos y escuchaban con aprehensión en sus subsuelos y en sus bodegas el ruido de los Mosquitos (aviones caza-bombarderos ingleses) yendo y viniendo encima de los techos de la capital sajona, fueron informados, por primera vez, de la verdadera naturaleza de la amenaza que pesaba sobre la ciudad.
A las  22 horas 9 minutos de esa tarde del 13 de febrero de 1945, el repique de péndulo, que reemplazaba las emisiones de radio durante las alertas aéreas en Alemania, fue bruscamente interrumpido. La voz indudablemente sajona de un locutor muy agitado estalló en los altavoces: ACHTUNG! ACHTUNG!ACHTUNG! Las primeras olas de la gran formación de bombarderos enemigos han cambiado de ruta y se acercan ahora a los límites de la ciudad. Va a haber un ataque. ORDEN para la población de dirigirse inmediatamente hacia los subterráneos y las bodegas. La policía ha recibido orden de detener a todos los que permanezcan en espacio descubierto”.
En su Mosquito, a 3000 pies sobre la ciudad silenciosa, el bombardero-piloto repetía una y otra vez en su emisor de muy alta frecuencia: “Controlador a Fuerza “Portaplatos”: Aproximaos y bombardead al reflejo de los indicadores de objetivo rojos, como está previsto”.
Entre tanto, los cañones que defendían DRESDE están silenciosos. No debía verse el resplandor de una sola boca de cañón. El bombardero-piloto comienza a pensar que en realidad DRESDE es una ciudad sin defensas. Podía, con toda seguridad, dar la orden a los pesados cuatrimotores Lancaster de bombardear desde alturas inferiores, de manera que se asegurarse una distribución de bombas más uniforme sobre el sector señalado en vistas al ataque. Llama al Lancaster de enlace nº 1, que mediante el Morse estaba en contacto permanente con los bombarderos:
-          DILES A LOS APARATOS DE ARRIBA QUE DESCIENDAN BAJO LA NUBE.
-          COMPRENDIO
A las 22: 19 horas las bombas habían comenzado a caer sobre DRESDE. El jefe señalizador llama la atención del bombardero-piloto sobre las explosiones características de las enormes bombas explosivas de 4.000 y 8.000 libras, destinadas a romper las ventanas y arrancar los techos de los edificios muy combustibles de la vieja ciudad de DRESDE, algunos tenían más de mil años. Una viva claridad azul desgarra la oscuridad en el momento en que un rosario de bombas estalla al lado de un objetivo; más tarde las tripulaciones fueron informadas de que se debía haber tocado alguna instalación eléctrica.
- JEFE SEÑALADOR A CONTROLADOR: LAS BOMBAS PARECEN CAER OK AHORA. LISTO.
- SÍ, JEFE SEÑALADOR, TIENEN UN BONITO ASPECTO.
- HELLO!, FUERZA “PORTAPLATOS”, es un hermoso bombardeo. LLEGAD Y MIRAD LOS INDICADORES DE BLANCO ROJOS, COMO ESTÁ PREVISTO.  
A las 22:30 horas toda la primera ola de ataque contra DRESDE reemprende la ruta hacia INGLATERRA. La retirada de los bombarderos fue entonces cubierta por la de nuevas fuerzas, que en ese momento volaban sobre FRANCIA y el sur de ALEMANIA; la fuerza de 529 Lancaster que debían abrir sobre DRESDE  a las 1:30 horas de la mañana. Era un verdadera ARMADA aérea, transportando un cargamento de bombas todavía más pesa que el que había sido lanzado sobre COLONIA, treinta meses antes.
A LA CABEZA de la flota de bombarderos avanzaban los BLIND ILLUMINATOR LANCASTER, con sus lanzas-bombas cargados de bombas de retardo, de cohetes luminosos y de linternas de magnesio, que debían arder a 20.000 pies para iluminar el campo, a fin de que el jefe de bombardeo adjunto pudiese identificar el objetivo e indicar el lugar donde asestar el golpe. En las primeras de la fuerza de ataque había escuadrillas de cazas equipados para el combate nocturno y el ametrallamiento de los campos de aviación alemanes. En la flota de bombarderos estaban junto a los LIBERATORS y las FORTALEZAS VOLANTES del Grupo nº 100 (Contramedidas electrónicas), transportando cada uno dos expertos en contramedidas, encargados de realizar su trabajo: el lanzamiento de las toneladas de señuelos de interferencias que portaban los aviones.
Contrariamente a la mayor parte de los raids aéreos sobre objetivos alemanes en este periodo de la guerra, el grupo de ataque transportaba alrededor de 75% de bombas incendiarias. El objetivo era una ciudad prácticamente virgen y se podía aplicar contra ella el tratamiento aplicado a HAMBURGO: destrozar antes las ventanas y los techos con explosivos; hacer llover enseguida las bombas incendiarias que llevarían el fuego a las casas tocadas y producirían tempestades de chispas; estas chispas se infiltran, a su vez, por las ventanas y techos destrozados y prenden fuego en las cortinas, tapices, muebles y vigas.
Las oleadas de bombarderos del segundo ataque llevaban justamente demasiadas bombas explosivas para propagar los incendios e impedir a los bomberos y soldados alemanes buscar en el cielo; es por esto por lo que las bombas del Grupo nº 3 eran de dos clases: en una de las oleadas cada aparato llevaba una gruesa bomba explosiva de 4.000 libras y cinco bombas incendiarias de 750 libris; la otra llevaba un explosivo de 500 libras e incendiarias de 750 libras. En total los Lancaster que atacaban DRESDE contenían 650.000 bombas incendiarias. Ninguno transportaba, como alguien después pretendió, bombas de fósforo.

LA NUEVA ARMADA 

“…lo cual crearía una gran confusión, impediría el movimiento ordenado de las tropas y obstaculizaría el mecanismo militar y administrativo alemán…ayudaría a los rusos en la trascendental batalla que se estaba desarrollando en el Frente Oriental…” J. TOLAND

 La hora “H” para el segundo ataque a DRESDE era la 1:30 hs. de la madrugada. Siete minutos antes los Lancaster Blind Iluminator arrojaron sus rosarios de cohetes sobre el punto señalado y a la 1:28 el jefe de bombarderos llegaba; descubrió con horror que todo el centro de la ciudad estaba engullida por las llamas, lo que identificar el punto del marcaje con precisión y la columna de humo que se elevaba de la ciudad en llamas oscurecía toda la parte Este.
A la 1:30 hs. el jefe adjunto de los bombarderos llega y, también él, encuentra el punto de marcaje oscurecido por las llamas y el humo; como habían decidido antes de partir que el adjunto haría la primera operación de marcaje, este oficial llamó al jefe de bombarderos para discutir con él la elección de las tácticas de marcaje; la cuestión era decidir si los equipos debían concentrar sus bombas sobre la zona que ardía ya o si se debía extender el ataque. El jefe de los bombarderos decidió finalmente adoptar finalmente adoptar la segunda solución, según la cual el bombardeo del grueso de la fuerza sería concentrado sobre las zonas que no habían sido tocadas por el primer ataque. En algunos barrios de DRESDE las sirenas funcionaron, pero en la mayor parte de ellos las estaciones generadoras habían sido destruidas y este segundo raid tomó a los habitantes de sorpresa. Mientras que los Lancaster Illuminator pasaban sobre DRESDE en llamas, algunos minutos antes de de la hora “H” los bombarderos podían ver las carreteras y las autopistas que conducían al interior de la ciudad bullentes de actividad.
Largas columnas con los faros encendidos se arrastraban hacia la ciudad. Debían ser los convoyes son socorros y los de los bomberos y zapadores que llegaban desde otras ciudades de Alemania central; el segundo punto de la estrategia de doble ataque aunque pensada por el Mariscal BOMBER HARRIS se verificaba: la DESTRUCCIÓN DE LAS FUERZAS DE DEFENSA PASIVA DE DRESDE, pero también la de un gran número de ciudades vecinas. “Es la única que los alemanes me han dado lástima – declaró un bombardero de un Lancaster de la Escuadrilla 635 – pero mi compasión no dura más de algunos segundos; se trataba de golpear al enemigo y de golpearlo duro”. Unos Lancaster Blind Illuminator estaban en esos momentos iluminando toda la región con sus cohetes lanzados en paracaídas.  
Desde el punto de vista alemán, el inicio de un ataque en masa sobre una ciudad, precedido por oleadas de aviones exploradores, debía ser un terrible espectáculo: los indicadores de objetivo, descendiendo en cascadas recubrían la ciudad condenada de un velo luminoso que tenía un carácter espantoso. Los hombres de las tripulaciones de los bombarderos habían la consigna de buscar esos cohetes aéreos descendiendo sobre la ciudad; pero apenas era necesario. El 14 de febrero, a la 1:24 de la mañana las tripulaciones no dudaron en saber que ya habían llegado sobre DRESDE. De un extremo a otro de la ciudad sólo se veía un mar de llamas. “La región estaba tan luminosa – escribe en sus notas un aviador – que veíamos nuestro propio aparato alrededor nuestro, así como nuestras huellas de vapor. El fantástico incendio que se veía a una distancia de unos 200 metros se veía cada vez más brillante a medida que nos aproximábamos al objetivo”. – escribía un piloto judío del Grupo nº 8 – “A 20.000 pies podíamos ver en este incendio detalles que jamás habrían sido visibles antes; por primera vez en el curso de un número operaciones, sentí piedad por la gente que estaba allí debajo. Una vez más los cazas nocturnos alemanes quedaron paralizados. Esta vez no se trataba de falta de carburante ni de falta de preparación en los aeródromos correspondientes.
Los pilotos de caza del aeródromo de KLOTZSCHE podían ver claramente los grandes incendios que devastaban DRESDE a menos de cinco millas al Sur. Cuando supieron que otra fuerza se aproximaba a la Alemania Central, procedentes del Sur, ninguno de los aviadores dudó de que el segundo ataque de dirigiría igualmente hacia DRESDE, que estaba indicada como un faro. El comandante de la base ordenó inmediatamente que las tripulaciones de los cazas nocturnos tomaran sus asientos en los Me-110 y estuvieron listos para despegar. El personal de tierra estaba alrededor de los aparatos y verificada los preparativos.


LOS MESSERSCHMITT, en tierra  

“El ayudante de HARRIS, mariscal del Aire Sir Robert Saundby, tenía algunas discrepancias al respecto, y al leer la orden se preguntó la razon de que se incluyera a DRESDE en el ataque, ya que consideraba que la ciudad no tenía tanta importancia como se le daba. Aunque centro ferroviario de interés, no era un gran núcleo industrial, ni se empleaba en movimientos de tropas en gran escala”. J. TOLAND

Esta vez los alemanes tenían el tiempo para alcanzar con sus aparatos la altura de ataque. Pero diez minutos, después veinte, después treinta, pasaron sin que – tras la primera alarma – se lanzara la bengala verde. “Así esperamos nuestro destino, sentados en las carlingas” – relataba amargarme uno de los pilotos germanos – “Impotentes, contemplamos todo el segundo raid sobre DRESDE. Los aviones explotadores enemigos lanzaban sus “árboles de Navidad” justo encima de nuestras cabezas, iluminando el aeródromo, obstruido por aparatos que venían del Frente del Este”.
Oleadas tras oleada los pesados bombarderos pasaban encima de ellos: las bombas silbaban al caer sobre la ciudad. “En cualquier momento esperábamos que el aeródromo fuera barrido. Algunos técnicos y miembros del personal de tierra no pudieron soportarlo; abandonaron sus puestos y se precipitaron en búsqueda de abrigos. No podíamos pensar que el aeródromo no fuera destruido, pero, aparentemente, los bombarderos tenían sus órdenes y debían atenerse a ellas”. La bengala verde nunca fue lanzada. Los pilotos de los ME 110 salieron penosamente de sus carlingas. El raid había terminado. Habían asistido a todo desde del aeródromo situado sólo a cinco millas y no habían podido realizar la menor acción defensiva.
El comandante de la base, que por podría iniciativa había dado la orden de alistar los aparatos, no pudo entrar en contacto con BERLÍN-DOBERITS, para obtener el permiso para lanzar a sus aparatos a la batalla. Las líneas de teléfono, que atravesaban DRESDE, estaban cortadas. Y la antena de onda corta que conectada DOBERITZ con el Cuartel General de la 1ª División de CAZAS, esta inutilizable. Las defensas terrestres estaban completamente silencios de los Lanas. Muchos de los hombres de los Lancaster  casi se avergonzaban de esta falta de oposición. Muchos aparatos hicieron deliberadamente  numerosos veces numerosos veces el mismo recorrido de la ciudad en LLAMAS, no siendo inquietados por ninguna clase de defensa. Durante diez minutos un Lancaster equipado con cámaras hizo el recorrido del objetivo, filmando toda la escena para la sección cinematográfica de la RAF. Esta película, ahora conservada en el Imperial War Museum, es uno de los más siniestros y magníficos testimonios de la Segunda Guerra Mundial. Pero aporta la prueba irrefutable de que DRESDE no estaba defendido: ningún proyector, ninguna batería antiaérea, a parecen a lo largo de la película.
“Cuando llegamos a lana del objetivo – fin del ataque – era evidente que la ciudad estaba condenada”, recuerda el piloto de un Lancaster del Grupo nº 3, que había sido tocado y retrasado por la FLAK (defensa antiaérea alemana) encima de CHEMNITZ. Habiendo recibido originalmente la consigna de llegar a DRESDE cinco minutos antes del fin del ataque su aparato llevaba más de 10 minutos de retraso. El último avión en llegar a DRESDE fue el suyo. “Había un mar de fuego recubriendo. A mi entender, poco más de 65 kms. cuadrados. Se podría sentir en mi carlinga el calor que exhalaba el brasero. El cielo tenía brillantes tintes escarlatas y blancos y la luz en el interior del aparato era la de un extraño crepúsculo de otoño. Estábamos tan petrificados por el espectáculo del terrorífico horno, que, aunque estábamos solos sobre la ciudad, hicimos el recorrido en gran cantidad de minutos, subyugados por el horror que imaginábamos debajo”.
Pero para DRESDE no era el fin. Una nueva fuerza de bombarderos, americanos esta vez, estaba despejando. El principal objetivo para estas 1.350 Fortalezas Volantes y Liberators era, una vez más, DRESDE. El tercer gran ataque en menos catorce horas se avecinaba. A LAS 12:12 del 14 de febrero las bombas volvieron a diluviar sobre la ciudad, que las llamas del ataque nocturno continuaban devorando. Durante once minutos las bombas cayeron, silbando, a través de un cielo casi totalmente, en la sección Norte de la ciudad, el nuevo DRESDE.
A las 12:23 hs., en el momento en que el ataque de los bombarderos norteamericanos finalizaba, los 37 P-51 DEL 20º Grupo de Cazas se precipitaron en la ciudad con los Grupos “A” de otros tres grupos de cazas que participan en la operación de DRESDE. Según testimonios, la mayor parte de los pilotos parecen haber decidido que los puntos de ataque más seguros eran a lo largo de las orillas del ELBA. Otros atacaron los vehículos sobre las carreteras que, estaban cubiertos de columnas de evacuados. Un P-51 del grupo “A”, de la 55ª Escuadra de Cazas volaba tan bajo que chocó contra un vagón y explotó.
Sin embargo, los otros cazas, especialmente las tripulaciones de los Grupos “B”, estaban contrariados por la falta de ocasión de atacar, aunque ninguno de ellos sentía la ausencia de los temidos cazas a reacción ME-262. Bastante curioso es que, aunque los cazas del grupo “A” habían recibido la consigna de atacar los blancos que encontraran, una vez más el aeródromo DRESDE-KLOTZCHE, que estaba cubierto de aparatos no fue atacado. El personal de vuelo fue evacuado (siendo su unidad de cazas nocturnos, no podía tomar parte en las operaciones diurnas) y debió contemplar el ataque norteamericano desde los campos al norte de la ciudad.
Cuando el alba del miércoles de ceniza se eleva sobre la Alemania central el 14 de febrero, un fuerte viento soplaba todavía del NE. En DRESDE el nacimiento de la aurora apenas fue notado: la ciudad estaba oscurecida por una columna de humo amarillo de cinco kilómetros de alto y por las emociones que caracterizan la continuación de un gran bombardeo incendiario. Quizás el color de esta columna de humo provenía del extraordinario amontonamiento de restos carbonizados y contraídos: escombros de edificios, de árboles y restos de la desgraciada ciudad que habían sido engullidos por el ciclón artificial y que continuaban siendo aspirados por el cielo.
La batalla de HAMBURGO había provocado la primera tempestad de FUEGO  que jamás conociera ALEMANIA: ocho millones cuadradas de la ciudad habían ardido como un FUEGO DE BENGALA. En DRESDE el incendio arrasó al menos 13 kms. cuadrados, aunque las autoridades de la ciudad elevaron la cifra a los 18 kms cuadrados. Estos incendios fueron, sin duda alguna, LOS MÁS ESPANTOSOS QUE JAMÁS HAYA CONOCIDO ALEMANIA. Todos los fenómenos observados en HAMBURGO reaparecieron en DRESDE a una escala mucho mayor.  
ÁRBOLES gigantescos fueron desarraigados o partidos en dos. Masas de gente en fuga eran a menudo capturadas por el tornado y precipitadas en la calle en medio de las llamas. Muebles que habían sido amontonados después del primer raid eran levantados por el huracán y lanzados al centro de la ciudad en llamas. El incendio llegó a su punto álgido en el intervalo que separó los dos raids, JUNTO  en el momento en que las gentes que se refugiaban en los sótanos o en las bodegas de la ciudad interior habrían ninguna protección contra este tornado artificial habrían debido huir hacia los arrabales vecinos.
Otras personas, huyendo a lo largo de los taludes de las vías del tren, los únicos caminos que no fueron bloqueados por los escombros, cuentan que los vagones situados sobre parte de la vía descubierta fueron levantados por el huracán. Igualmente los espacios abiertos, como las grandes plazas y las zonas extensas de parque, no ofrecían ninguna protección contra este tornado artificial. Una vez declarado el incendio no pudieron hacer nada para dominarlo.
La destrucción casi inmediata de las comunicaciones telefónicas debía decidir la suerte de DRESDE. Con un cuerpo de bomberos de menos de 1.000 hombres y con poco material, DRESDE dependía de la asistencia inmediata del exterior. Pero, casi desde la primera de bombas sobre la ciudad, la central eléctrica de los servicios telefónicos dejó de funcionar. Además la central auxiliar que se encontraba en el edificio había sido irremediablemente aplastada por un muro que se derrumbó.
Los refuerzos de bomberos que llegaban inmediatamente desùés del primer raid venían de las ciudades vecinas de DRESDE. El enrojecimiento más allá del horizonte era suficientemente elocuente. A la uno de mañana, hora local, los cuerpos de bomberos de bomberos llegaban a DRESDE desde toda SAJONIA y penetraban en los arrabales de la ciudad. LAS SIRENAS ELÉCTRICAS no pudieron actuar para anunciar el segundo raid. Las fuerzas de lucha contra incendios y las defensas pasivas de la ciudad fueron destruidas por el doble bombardeo, informaron sin otro comentario los comandantes de las tres unidades aéreas aliadas.
No existen estadísticas exactas sobre lo ocurrido a estas fuerzas de lucha contra incendios en DRESDE. Pero un ejemplo dará indicación clara del destino de la mayor parte de ellos: el cuerpo de bomberos enviado a DRESDE desde Bad Schandau, 13 kms. de la ciudad atacada, llegaba poco después de la 1 de la madrugada. De todos los hombres de ese cuerpo no hubo ni UN SOLO SUPERVIVIENTE. Fueron aniquilados TODOS en el segundo raid.
Como en otras partes de Alemania, la organización de la Defensa Pasiva (la LUFSCHUTZ) de la ciudad estaba integrada en la estructurada del Partido Nacional Socialista, ejerciendo el director de policía de la ciudad “ex.officio” el papel de jefe de la LUFSCHUTZ. Todo el mundo tenía un papel, no sólo las Juventud Hitlerianas; hasta los niños de JUNGVOLK ESTABAN INTEGRADOS EN ESTOS DISPOSITIVOS:
En febrero de 1945 yo tenía quince años y durante toda la guerra mi papel era ser mensajero en caso de incursión aérea – relata un ex miembro de la DEUTSCHES JUNGVOLK -. El día 13 era el día de nuestro gran carnaval de MARTES GRASO y yo pasaba la tarde en el circo SARASSANI, que tiene una sala permanente en DRESDE, en la ciudad nueva. Durante el último número del programa, un número muy divertido de payasos montados en asnos, la sirena de alarma resonó en los altavoces. Al auditorio, en medio de las chanzas de los payasos, se le rogó que se dirigiera al subsuelo del circo. Gracias a mi pase de mensajero tuve permiso para salir”. Los primeros cohetes blancos lanzados por los Lancaster Iluminator iluminaban ya la ciudad como en pleno día y, como la parte de los habitantes, el muchacho no adivinaba aún lo que esas luces significaban. “En ese momento yo estaba muy impresionado por los cohetes. La ciudad nueva no fue tocada del todo durante el primer ataque y yo corrí inmediatamente a casa Allá no había nada que hacer y como no tenía órdenes, me presente como mensajero en el cuartel general del Partido. El jefe del grupo local nos distribuyó los informes sobre las daños para que lo lleváremos a la oficina de control de la defensa civil, situada en el centro de la ciudad interior. Se nos dieron cascos de acero azules, máscaras de gas y bicicletas; después partimos”.
El Castillo, la Iglesia de la Residencia y la Ópera ardían ya furiosamente y los puentes sobre el ELBA estaban cubiertos de bombas incendiarias apagadas o todavía ardiendo. Los mensajeros, valerosos pero muy mal equipados llegaron a la plaza de correos justamente cuando empezaba el segundo RAID. No pudieron sino refugiarse en el subsuelo de un hospital cerca de la POST-PLATZ. Los mensajes, todavía en sus manos, nunca serían entregados. Así, la organización central de la Defensa Pasiva del centro de la ciudad quedó en la ignorancia total de los lugares y del desarrollo de los incendios, mientras que una tras otra sus líneas, eran cortadas.  

UN OCÉANO DE FUEGO y LLAMAS

*“MI DRESDE es el homenaje a una ciudad mártir, ignominiosamente incendiada y arrasada por miles de toneladas de bombas de fósforo. Esta también un alegato contra los horrores de la guerra. En él he intentado simbolizar la DESTRUCCIÓN DE LA HUMANIDAD POR LOS MISMOS ENTES QUE HAN ATENTADO CONTRA EL ARTE. Son las mismas fuerzas cafradas que intentan aniquilar todo vestigio de cultura en Europa. DRESDE, la hermosa y culta capital de SAJONIA, fue declarada durante la S.G.M., como ciudad abierta, ciudad blanca, ciudad hospital”.

MARTI TEIXEDOR y su obra de arte*
UN OCÉANO DE FUEGO y LLAMAS 

Nadie había podido prever el océano de fuego y llamas que debía engullir a la ciudad de Sajonia. Las bodegas y sótanos de cada casa abrigaban de 80 a 90 personas cuando el ataque comenzó, y las gentes provenientes de la calle continuaban descendiendo a las mismas. Tras el fin del primer ataque, todo el mundo intento huir precipitadamente. Siempre se reproducían las mismas circunstancias: refugiados de las refugiados de las regiones del Este de Alemania, que venían huyendo de los soviéticos, que no había oído jamás el ruido de las sirenas o de la explosión de las bombas, se encontraban entonces prisioneros en el corazón de la más grande conflagración de la historia. No podían escapar a través de unas calles donde las llamas alcanzaban los 12 o 15 metros de alto.  
La mayor parte de la gente esperaba que los incendios se apagarían y que entonces podrían salir, indemnes, con sus casas intactas. Así esperaban todavía en sus sótanos y en los túneles, a la 1:30 hs., cuando, sin alerta, el segundo ataque se inició. El comandante de una compañía de transporte del Servicio del Trabajo, que había llegado apresurada mente con un convoy desde una ciudad vecina, describe este bombardero: “Las destrucciones conmovían los muros del sótano. El ruido de las explosiones se mezclaba con un nuevo sonido extraño, que parecía aproximarse cada vez más, el sonido del torrente que ruge; era el ruido del terrible huracán que barría la ciudad interior”.  
“Cuando el “raid” comenzó a disminuir en intensidad (relato otro oficial, igualmente atrapado con sus hombres en el segundo bombardeo) constaté que estábamos rodeados por el fuego por todas partes: llamas enormes barrían las calles. Supe por otros que calle abajo había una plaza vacía, con el edificio del circo SARASSANI. Ordené a mis hombres pasaran de casa a casa por las brechas producidas en los muros. Así salíamos finalmente al aire libre. En la mitad de la plaza se encontraba el circo. Creo que había habido una representación especial, por el carnaval. El edificio ardía con rabia y se desplomó ante nuestros ojos. En aquella vecina vi a un grupo aterrorizado de caballos de circo, cubiertos de ornamentos de vivos colores, que se mantenían en círculo, unos cerca de otros”. Estos magníficos árabes no iban a vivir mucho más tiempo. Durante el segundo ataque los 48 caballos del circo fueron muertos. En los días siguientes, sus cadáveres fueron arrastrados por el ELBA hasta KÖNIGSUFER, donde el 16 de febrero se pudo contemplar una siniestra escena, cuando llegó una bandada de buitres escapada del zoológico de la ciudad.
En numerosos casos, las personas, viendo como las emanaciones sofocantes llegaban de lo alto e invadían los subsuelos no aireados, hacían brechas en los muros… Así el humo tenía acceso igualmente a los sótanos vecinos.

LLEGAN LOS TRENES DE RUFUGIADOS

“Las noticias y rumores sobre los sucesos de DRESDE ensombrecieron todavía más tinieblas que se habían lanzado sobre ALEMANIA con la tormenta del Este. La aviación Aliada se lanzó también sobre SAJONIA en cuya región se acogían precisamente los que venían desde el Este. Pero la nueva inseguridad y nueva angustia no estaban solas”.  

JURGEN THORWALD, Comenzó en el Vístula, Luis de Caralt, Editor, Barcelona, 1967, p. 113.

Un capitán, que retiraba a su unidad del frente del Este, describe con detalle la suerte que sufrieron las personas que se encontraban con él durante el segundo ataque: de 60 a 80 personas, sobre todo ancianos y niños, perecieron por las emanaciones. La carnicería en la estación central de DRESDE-ALISTAD, al sur del ELBA, supera todo lo que pueda imaginarse. Dos días el último tres oficial de refugiados procedentes del Este había llegado a la ciudad, los pasajeros se apiñaban en vagones primitivos e igualmente en vagones de mercancías. Sin embargo, los refugiados continuaban llegando a la ciudad, abarrotando que llegaban trenes regulares. Las interminables columnas habían sido dirigidas sobre diferentes centros de acogida: al Grossen Garten, donde varios millares de ellos habían encontrado la muerte; a la Plaza de las Exposiciones, donde otros cientos habían sido quemados vivos por el petróleo inflamado que escapada del depósito de la Wehrmacht; los que esperaban proseguir su viaje hacia el Oeste habían sido situados en los jardines públicos próximos a la Estación Central. Algunos refugiados que habían hecho cola en la estación en la estación la tarde del Martes Graso habían, sin  embargo, salvado la vida: sólo uno de los trenes que estaban en la estación en el momento en que las sirenas habían sonado pudo escapar hacia el Oeste: el expreso AUGSBURGO-MUNICH. En los subterráneos de la estación central había cinco amplios pasajes, donde habría sido posible abrigar alrededor de 2.000 personas. Pero no había ni puertas blindadas ni sistemas de ventilación. De hecho, las autoridades de la ciudad habían recogido miles de refugiados de SILESIA y de PRUSIA ORIENTAL EN ESOS CORREDORES subterráneos. “Las pilas de equipages amontonados sobre lo peldaños que conducían a los andenes superiores habían convertido las escaleras en impracticables”, relata el responsable de una columna de refugiados que llevó a la estación central la noche misma del ataque. Los andenes mismos estaban abarrotados, surgiendo gente de todos lados cuando un tren vacío llegaba. Fuera, sobre la BISMARCK PLATZ y la WIENERPLATZ, cerca de la estación, había otras colas interminables.
En medio de este caos y de esta confusión, la alarma había sonado la tarde del 13 de febrero a las 9:41. Se habían apagado todas las luces de la estación, dejándola iluminada tan solo por las señales luminosas que conducen a los andenes. Después, estas serían igualmente pagadas. Sin embargo, la gente no reaccionaba, negándose a admitir la posibilidad de un ataque. Muchos refugiados que habían hecho cola durante numerosos días no querían abandonar sus lugares; bien podría ser esta la 172ª falsa alarma de DRESDE. Dos trenes acababan de llevar de KÖNINGBRUCK. Estaban llenos de niños de Alemania occidental, que habían sido evacuados al este, para eludir los bombardeos, y ahora volvían a ser evacuados para escapar al Ejército Rojo.
A PESAR de la muchedumbre y de la confusión reinante en el interior de la estación, todos los trenes estaban colocados al aire libre cuando las primeras bombas empezaron a caer. Los altavoces habían invitado a la gente a descender a los pasajes cubiertos bajo los andenes. Antes pocos habían obedecido; ahora, como las bombas comenzaban a caer, todo el mundo se precipitó hacia ellos.
La estación central se encontraba fuera del sector designado para el primer ataque y había sufrido pocos daños tras el primer ataque y había sufrido pocos daños tras el primer raid. Es entonces cuando los empleados de la estación cometieron un error que iba a ser fatal. Pensando que la RAF había acabado su “trabajo” sobre DRESDE, EL JEFE DE LA ESTACIÓN dio orden a los trenes de que fueron puestos de nuevo en la estación. En tres horas la ciudad había reemprendido su actividad. Oleadas de gente llegaban de la ciudad interior, en llamas, añadiéndose a la confusión. Los andenes estaban de nuevo llenos de gentes de la CRUZ ROJA y de la BENEFICENCIA NACIONAL SOCIALISTA, NSV, de refugiados, de evacuados, de soldados, cuando, sin la menor advertencia, el segundo ataque comenzó. Esta vez la estación estaba en el corazón de la zona designada para el ataque.
Los dos trenes llenos de jóvenes evacuados, de 12 a 14 años, habían sido dejados al aire libre junto al puente FALKEN-BRUCKE. La estación había salido del primer ataque sin incidentes; el jefe del campamento de niños evacuados, un viejo funcionario del NSDAP de 55 años, había explicado imprudentemente a los niños que las luces blancas, parecidas a los “árboles de Navidad”, indicaban a los bombarderos la zona a atacar. Debió maldecir su falta de tacto ante el inesperado retorno de los bombarderos. A pesar de que ordenó repetidamente a los niños que bajaran las cortinillas, los pobres pequeños tuvieron tiempo de ver cómo los cohetes dibujaban un largo rectángulo en el centro del cual estaba la misma estación.
Centenares de bombas taladraron el frágil techo de vidrio de la estación; las pilas de equipajes amontonados en el hall se prendieron fuego. Otras bombas incendiarias penetraron en las cajas de los montacargas de los túneles de equipaje, donde mucha gente se había refugiado, y llenaron los túneles de humo venenos.
Una joven madre había llegado en un tren de SILESIA en el momento mismo en que el primer raid comenzaba.  Su marido le había escrito desde el cuartel de DRESDE que era seguro que la ciudad no iba a ser atacada, “porque los Aliados que querían establecer allí la capital alemana después de la guerra”; ella fue con sus dos recién nacidos a buscar la seguridad de DRESDE. “Solo una cosa me salvó: me abrí paso justamente en la sala de calderas, bajo uno de los andenes. En el techo, poco espeso, un agujero había sido por una bomba que no había explotado. Por ese agujero recibimos aire para respirar difícilmente. Pasaron muchas horas. Después oí a alguien gritar y un oficial me ayudó a atravesar un largo corredor. Habíamos atravesado el subsuelo. Había allí millares de personas inmóviles”.  
En aquel lugar había miles de personas, espalda contra espalda; no eran víctimas del pánico, sino que estaban mudas, inmóviles. Encima de ellos los incendios hacían estragos. En las entradas de la estación había montones de niños muertos. Se estaban ya amontonando otros que se traían de la estación. Entre las víctimas había niños en traje de carnaval que habían venido a la estación, tal vez para recibir a familiares procedentes del Este…Sólo el agujero taladrado había salvado a los que se refugiaron en la sala de calderas. Pero la mayoría no tuvo esa suerte.
La mayor parte de la gente fue víctima, no de los centenares de bombas explosivas, de 4.000 y 8.000 libras, sino más bien de las 650.000 bombas incendiarias lanzadas sobre la ciudad.
Inmediatamente después de los bombardeos el número de muertos fue, como de costumbre, muy exagerado. En BERLÍN, LAS FUENTES OFICIALES situaban  la cifra entre 180.000 y 220.000. En el Ministerio de Propaganda se manejaron cifras que oscilaban entre 200 y 300.000. Algunos días más tarde, sin embargo, las autoridades responsables de las medidas de auxilio en las ciudades bombardeadas, estimaban, con más moderación, que había habido entre 120.000 y 150.000 muertos.
Esta cifra. Anunciada poco tiempo después de los bombardeos, es próxima al balance definitivo  establecido por HANS VOIGT, de la Abteilung Tote. De las cifras ofrecidas por las autoridades, estas de VOIGT son las más fiables. Quizás se conveniente RECORDAR que las cifras oficiales de muertos en HIROSHIMA y NAGASAKI son, respectivamente, 83.793 y 71.370.
Traducción de JOSÉ R. LAPLANA. Artículo aparecido en la revista francesa “HISTORIA”, nº 219, pp. 8-15. Reproducido de “REVISIÓN” de ESPAÑA, nº 1, Vol. II.    

*A MODO DE CONCLUSIÓN DEL DIARIO PAMPERO Cordubensis:
En su escalada de terror, la aviación Aliada sometió a DRESDE al bombardeo más brutal de todos los realizados durante la segunda guerra mundial contra una ciudad que apenas contaba con industrias y que no tenía ninguna guarnición militar. ¿Por qué se llevó a cabo el bombardeo sobre una población indefensa si con él no se obtenía ninguna ventaja militar? En DRESDE no se trataba de atacar a tropas enemigas, de aniquilarlas en su avance, ni de eliminar fábricas de armamento, sino de matar a mujeres y niños que solamente podían rezar, ya que no poseían armas para defenderse.*

DIARIO PAMPERO Cordubensis Nº 400
INSTITUTO EMERITA URBANUS
Córdoba de la Nueva Andalucía, a 20 de enero del Año del Señor de 2011. Fiesta de SAN FABIÁN, Papa y Mártir, y  SAN SEBASTIÁN, Mártir.
Sopla em Pampero. ¡VIVA LA PATRIA! ¡LAUS DEO TRINITARIO! ¡VIVA HISPANOAMÉRICA!
Gratias agamus Domino Deo nostro! gspp*