miércoles, abril 15, 2009

Los crímenes de los “buenos”

Para conocimiento de las nuevas generaciones, incluimos una histórica fotografía donde se observa a los tres grandes defensores de la civilización cristiana y occidental, y la democracia, el paralítico ROOSEVELT, el pirata WINSTON CHURCHILL y el superdemocrático humanista, discípulo de los jesuitas, JOSÉ “EL TÍO” STALIN.

Sonrientes, entrelazadas las manos en intercambio de toques masónicos, acababan de sellar en Yalta, en Crimea, URSS, el reparto muy fraternal, liberal e igualitario del mundo a partir del año 1945. Esa alianza aún subsistía hasta 1993 cuando cayo la Unión Soviética y ha reverdecido recientemente en Ginebra. Habrá que esperar para ver qué diabólico plan han elucubrado.
También para recordatorio de tantos desmemoriados y conocimiento de las nuevas generaciones, incluimos las horripilantes fotografías de la ciudad alemana de Dresden.
A mediados de febrero de 1945, el 14 o 15, cuando las hordas democráticas avanzaban ya profundamente en el suelo alemán, y la resistencia alemana tocaba a su fin, el genocida CHURCHILL, en convivencia de su conmilitón ROOSEVELT, ordena la aniquilación de Dresden. No constituía un objetivo militar, en sus calles, plazas, sótanos y azoteas acampaban cientos de miles de desesperados habitantes de la Europa oriental que huían de la barbarie de las tropas comunistas del EJÉRCITO ROJO que avanzaban. Allí trescientos mil de ellos murieron asesinados y carbonizados por terribles bombardeos al mando el carnicero MARISCAL HARRIS de la RAF, que duraron tres días. Recordemos, para las nuevas generaciones, que en Hiroshima (la ciudad japonesa con mayoría católica) sólo murieron 110.000 y en Nagasaki algo menos. Así, Dresden, Hiroshima, Nagasaki, etc., demuestran que la barbarie liberal-masónica occidental es superior a la rojo-marxista.
Esta obra misericordiosa de los civilizados occidentales ingleses y norteamericanos fue complementada por la entrega de medio millón de croatas a los rusos bolcheviques, y otros millones de anticomunistas rusos y de Europa oriental al Soviet. Ello fue ordenado por W. CHURCHILL y F. D. ROOSEVELT.
Por la “democracy”, por los civilizadores “cristianos”…
SÓLO UNA REVOLUCIÓN SOCIAL, ECONÓMICA Y POLÍTICA, QUE TÍMIDAMENTE ESBOZÓ PERÓN Y NO SE ATREVIÓ A LLEVAR A SUS ÚLTIMAS CONSECUENCIAS, PUEDE SALVAR AL PAÍS.
EL PROCESO, VERGONZOSAMENTE DEFENDIDO POR TANTOS DESMEMORIADOS, DEMOSTRÓ PALMARIAMENTE QUE EL LIBERALISMO Y LA DEMOCRACIA EN ARGENTINA, Y EN AMÉRICA HISPANA, SOLO CONDUCEN A UN MAYOR DESPOJO DEL PAÍS…

La lucha por la libertad llevada a cabo en Hungría por los trabajadores, campesinos y miembros de la clase media compromete a todos los hombres de buena voluntad, y afecta tanto a húngaros como a toda nación por igual. Debemos aunar esfuerzos para destruir el poder de los conquistadores del mundo; de no ser así, estallará una tercera guerra mundial cuyos sobrevivientes serán los desdichados esclavos del judaísmo, o bien los restos humanos y los idiotas desfigurados por la radiación atómica y los efectos del estroncio.
No fue el odio sino esa firme convicción la me instó a escribir este libros. No somos antiestadounidenses porque admiremos y tengamos afecto a los granjeros trabajadores y valientes pioneros norteamericanos; son sólo los Estados Unidos de MONGENTHAU y BARUCH los que detestamos en Europa. De modo similar, no somos los adversarios del pueblo ruso sino los enemigos mortales de la Unión Soviética de KHAGANOVICH y el bolchevismo judío.
Si ha de existir la paz en el mundo, no deberá haber “pueblo elegido” alguno en el futuro sino PUEBLOS LIBRES CON IGUALDAD DE DERECHOS. Esa es la única verdad, la que, sin duda, prevalecerá al final. (LOUIS MARSCHALKO, “Los conquistadores del mundo. Los verdaderos criminales de guerra, Editorial Nuevo Orden, Buenos Aires, 1982, p. 418 Epílogo).
El Comando Supremo del Ejército Rojo soviético incluía también a muchos judíos y a ese respecto encontramos la cita siguiente en el libro titulado The Hebrew Impacto on Wertern Civilisation (El impacto judío en la civilización occidental), publicado en Nueva YORK en 1951 por el judío DAGOBERT DAVIS RUNES: “Entre los generales soviéticos que combatieron en la guerra contra HITLER, había 313 judíos”.


Editó Gabriel Pautasso
gabrielsppautasso@yahoo.com.ar
DIARIO PAMPERO Cordubensis nº 243

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