martes, octubre 07, 2008

La Tercera Posición y la neutralización argentina

1895 – 8 DE OCTUBRE – 2008 aniversario General JUAN DOMINGO PERÓN.

El Centro de Estudios Geopolíticos “Tercera Posición” de la Ciudad de Córdoba conmemora el día 8 de octubre de 1895 – 2008, aniversario del nacimiento del iniciador y conductor de la Segunda Guerra de la Independencia Americana, General JUAN DOMINGO PERÓN, quien sentó las bases del nuevo Estado que habremos de fundar para romper la dialéctica regiminosa de gobiernos militares y demoliberales, y para que sea posible la consolidación definitiva de la Nación Argentina en la gran Patria hispanoamericana.
Lamentablemente la situación se ha agravado con este gobierno radical (1983-1989) y con las inepcias utópicas del canciller DANTE CAPUTO, que como A.HAIG y N. COSTA MÉNDEZ se incluyen línea operativa de H. KISSINGER. El país no parece encontrar el modo prudente y eficaz de reconstruir sus relaciones internacionales y los ideales de una “TERCERA POSICIÓN”, cada vez lejanos en la implementación, son erosionados en la doctrina por una tenaz guerra semántica que propone siempre algún Ersatz (sustituto), aproximativo y funesto. De esa nueva fase en que transcurre la Segunda Guerra de la Independencia.
A estos insólitos recursos, esgrimidos por vaticanistas, soviéticos y yanquis, incrustados profundamente como es lógico en el gobierno radical, responden estás páginas sucintas y densas, con el ánimo de proseguir desde nuestra trinchera solitaria la guerra semántica, que entrevimos hace cuarenta años. En esa guerra hemos visto sucumbir las más altas jerarquías, que ahora la dirigen contra la Res Pública, de raigambre romana, contra los pueblos y naciones americanas. Nosotros, en cambio, en la difícil misión que nos compete, la de humanista y filólogo, no hemos sucumbido, porque no somos indios desarrapados, para el último abalorio del Papa, ni metecos para el último producto de la sinarquía; ni sucumbiremos, porque no nos gobiernan los ejercicios espirituales del judeo-cristianismo, proclive siempre u entregar una tierra sagrada por un paraíso obsoleto. Defenderemos las Termópilas hasta fin. (C.A.D., 25 de mayo de 1984).
Una vez más nos enfrentamos con un deterioro profundo de la república, ocasionado en realidad por una discordia contraria a la concertación social, propugnada por nuestro movimiento y por su ilustre fundador. Ese deterioro y esa discordia integran una guerra civil latente, iniciada por la violencia de 1955, que implementó la destrucción del Estado Justicialista.

Una vez más debemos profundizar, definir sus líneas operativas y conciliar soluciones empíricas urgentes, pues en el mundo contemporáneo, de poderosas tensiones imperialistas, de todos los signos, los centros del poder mundial no tolerarán un vacío de eficacia de eficacia política en el cono sur americano, una falencia de integración territorial, marítima y aérea, una disponibilidad de recursos (renovables y no renovables), que están escindidos de la voluntad política de un pueblo en derrota (Guerra de las Malvinas), de un pueblo reducido a ser servidor de otros intereses que no son los de nuestra América.
En ese contexto la reconstrucción de las relaciones internacionales argentinas, en el sentido que deducimos de la doctrina justicialista para esta coyuntura conflictiva, esa reconstrucción es una prioridad incuestionable. Muchos obstáculos se interponen para impedirla, pero es nuestro deber proclamar la nitidez de la doctrina, urgir su aplicación fecunda, denunciar al enemigo, esté en el llano o en el poder, foráneo o cipayo que se cree supuestamente libre, o libre que mancilla la libertad americana haciéndose siervo de la sinarquía mundialista.

Ahora bien, un elemento fundamental de la doctrina justicialista es la TERCERA POSICIÓN. En estas reflexiones nos proponemos pues retomar sus fundamentos políticos, confrontarlos con la situación presente y deducir luego ciertos perfiles que debemos requerir de nuestros representantes en las magistraturas políticas, o en forma más generalizada del gobierno constitucional presente, que para eso fue elegido, para servir a la nación, defender su entidad política y solucionar de modo empírico prudente el grave deterioro de sus relaciones mundiales. Pues gobierno constitucional quiere decir eso: instauración, consolidación y defensa de todo lo que haga a la continuidad histórica de la Nación Argentina y a la precisión empírica de un Estado, que sea expresión de la Res Pública, y no campo mostrenco para un secta de utopistas, trasnochados ideológicos, resentidos agentes de una subversión semántica que en nombre de la paz pueden precipitarnos en la guerra civil, y en nombre de los derechos humanos al suelo y al espíritu de la historia argentina.

La TERCERA POSICIÓN integra como sabemos la esencia de las tres notas del programa o apotegma peronista: soberanía política, independencia económica, justicia social. Aunque es común decirlo u oírlo en cualquier ordenamiento, es lógica la trabazón interna del apotegma, en cuanto soberanía coloca el fundamento inexcusable de todo lo demás. Y ESTA EXIGENCIA es de hierro para el peronismo y para todo el país, sobre todo en estas coyunturas. Lo vemos en la actual circunstancia de la guerra con Gran Bretaña, de sus secuelas políticas internacionales, de su repercusión en las delicadas tensiones internas de nuestro país. Pues tanto en el plano lógico de los conceptos, como en el plano empírico de la política internacional, si omitimos o callamos el dato de la soberanía, ¿qué podemos conversar con Inglaterra y a qué terreno espinoso nos llevarán esas conversaciones? Lo mismo podría decirse en el caso Beagle, cuyas condiciones instrumentales concretas todavía ignoramos, e ignora el Congreso, contra los preceptos constitucionales, desde el rechazo el Laudo Arbitral hace ya siete años. Pero sean las que fueren esas condiciones, no pueden infringir la nota de Soberanía. Y en ese sentido la responsabilidad del Congreso de la Nación, y en particular de los legisladores peronistas, es verdaderamente grave. Por ello aunque TERCERA POSICIÓN es un contenido político común, esencial de todo el apotegma, esta vez consideraremos preferentemente su relación con Soberanía Política, que es como dije el término semánticamente mayor.
Ahora bien, en Soberanía se incluyen entre todos constitutivos inexcusables, uno que se refiere al poder y otro a la integridad de la Nación o a la continuidad del Estado.
El primer constitutivo se formularía así: Soberanía significa definir centros de decisión política, no por agresión, capricho, o discrecionalidad arbitraria, sino porque esas decisiones implican el acto de forjar concretamente la existencia de la Nación jurídicamente perfilada. Pongo un ejemplo: en los inicios de la revolución justicialista, en las circunstancias del fin de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), PERÓN creó por decisión política soberana el Consejo Nacional de Posguerra y la Junta de la Propiedad enemiga.
Por eso la doctrina de la TERCERA POSICIÓN, elaborada en un momento muy especial de los orígenes del peronismo, en medio de la guerra contradictoria, para preservar la NEUTRALIDAD ARGENTINA, y sobre todo en la posguerra sinárquica que repartió en Yalta las esferas del poder, esa doctrina pues presupone sus fundamentos en los orígenes del poder nacional, cimentado para el peronismo en la COMUNIDAD ORGANIZADA.

EN FIN, LA SOBERANA DECISIÓN DE UN PUEBLO LIBRE, QUE PUEDA SER ARTÍFICE DE LA PAZ, PORQUE ES ARTÍFICE DE SU PROPIO DESTINO, ARTÍFICE DE LA VICTORIA, QUE RENACE ENTRE LAS RUINAS. QUEREMOS EN UNA PALABRA LA PAZ DE LA VICTORIA SOBERANA, Y NO LA VICTORIA DE LA PAZ ENSOMBRECIDA Y FUNESTA. QUEREMOS LA PATRIA LIBRE DE ALIANZAS EXTRANJERAS, Y EL ESTADO LIBRE DE SINARCAS. ESTE ES EL MANDATO DE NUESTRA HISTORIA ARGENTINA ORIGINARIA, LA ORDEN ROTUNDA IMPARTIDA POR NUESTRO ESTRETEGO INCOMPARABLE, LA VOLUNTAD DE NUESTRO PUEBLO HUMILDE, PERO ESCLARECIDO, PATRIOTA, INSOBORNABLE.

Editó Gabriel Pautasso
Diario Pampero nº 105 Cordubensis
Córdoba, 8 de octubre de Penthecostés del Año del Señor de 2008, al cumplirse el aniversario de JUAN DOMINGO PERÓN (1895 – 8 DE OCTUBRE – 2008)
Sopla el Pampero. ¡VIVA LA PATRIA!

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