viernes, octubre 24, 2008

¡Ya la religión se acaba!

En América Latina: Prelados rojos, misioneros marxistas y sacerdotes “guerrilleros”.
El jesuita Alejandro del Corro en el Congreso de Jesuitas argentinos, celebrado el 8 de octubre de 1968 (natalicio de Juan Perón), proclamó que “no hay más salida que la violencia”…


LA OLEADA DE SUBVERSIÓN que señaló los años 1968-1969 (hace cuarenta años) inundó todo el hemisferio sur de América cuya población tuene, en general, un nivel de vida muy bajo. Hasta aquel momento, no obstante la jerarquía había prevenido al clero y a los fieles contra las empresas marxistas revolucionarios. Tal ha sido el caso, especialmente, del Cardenal ANTONIO CAGGIANO y 33 obispos argentinos que, el 21 de febrero de 1959 (S. S. JUAN XXIII), denunciaron la “alianza de la francmasonería y del marxismo”, y del Cardenal CARLOS MARÍA DE LA TORRE, de Quito (Ecuador), el 23 de diciembre de 1960. Pero había excepciones, existían prelados que no habían entendido la lección de Cuba aunque FIDEL CASTRO RUS, disfrazado de reformador agrario, tras haberse beneficiado de la ayuda del progresistas JOSÉ MARÍA AGUILERA de la Confederación de Trabajadores Cristianos y JOSÉ LANUZA de Deportes, se hubiese quitado la máscara, para instaurar el comunismo totalitario y eliminar la influencia de la Iglesia.

En primera fila, monseñor HELDER CÁMARA, inclinado quizá a la política por la herencia de un padre francmasón – que convirtió su “camisa verde”, porque había sido fascista de 1931 a 1936, mas tarde en roja -. Obispo auxiliar de Río de Janeiro, pero amigo de Monseñor J. B. MONTINI, fue nombrado en 1964 arzobispo de Recife, capital de una región miserable del nordeste brasileño. Obtuvo luego del futuro papa la autorización para crear una Confederación Nacional Episcopal y, en 1965, un Consejo Episcopal de América Latina (CELAM), lo cual le permitió extender su influencia antes de atacar de frente la autoridad de los militares que gobernaban Brasil y, sobre todo, la de ARTUR DA COSTA SILVA, cuando éste último suprimió las libertades civiles mediante una quinta enmienda a la Constitución de 1968. La actitud rebelde de aquel “Savonarola brasileño” y de sus seguidores (1.000 sacerdotes, quizá, de 13.000) le causó lamentables dificultades. En octubre de 1968 se libró por poco de ser ametrallado, en mayo de 1969 uno de sus colaboradores, el padre ANTONIO HENRIQUE PEREIRA NETO DA SILVA fue asesinado y el 25 de julio de 1973 desaparecieron dos. Cuando 21 sacerdotes hicieron público en 1970 un “Libro Negro” que denunciaba las torturas a que sometida a sus prisioneros la policía, el padre ANTONIO DE MAGALHAES, autor de la “declaración” publicada el 26 de mayo de 1970, fue detenido, y monseñor HELDER CÁMARA FUE REDUCIDO AL SILENCIO.

No obstante, personalmente no predicaba la violencia, ni en sus libros La revolución de la paz y La Iglesia y el colonialismo, ni en sus sermones. En abril de 1968, se entrevistó en Roma con su amigo PABLO VI Y, si denunció más adelante “la miseria”, como los superiores jesuitas de 18 países reunidos el 16 de mayo por el muy progresista padre ARRUPE, general de la Compañía de Jesús, si toleró que sus amigos reclamasen el 5 de junio “una sociedad socialista en la que participen también los católicos” y que se uniesen, el 26 de junio, en Río, a una manifestación que pedía la vuelta a las libertades democráticas, si fundó el 20 de julio un “Movimiento de PRESIÓN Moral para la Liberación”, tanto en el Congreso de Bogotá, celebrado del 23 al 25 de agosto de 1968 y presidido por PABLO VI, como en la Confederación Episcopal de Medellín, a la que asistió hasta el 6 de septiembre, personalmente respetó los límites puestos por el Pontífice a la actividad “PROFÉTICA” del clero. Pero no por ello protegía menos a algunos elementos extremistas como el sacerdote belga JOSEPH COMBLIN (expulsado después), quien era un teólogo “leninista” que de vuelta del Congreso de La Habana en enero 1968 se convirtió en intérprete de 18 obispos y 700 sacerdotes del Tercer Mundo, autores de un manifiesto progresista, proponiendo en Medellín un documento de base en el que proclama a “Dios revolucionario” y reclamaba una revolución social y cultural.

Al igual que el arzobispo de Recife, el obispo de Cuernavaca, en Méjico, monseñor SERGIO MÉNDEZ ARCE, partidario de una reforma de las estructuras sociales, además de sus intervenciones personales, apoyaba activamente a monseñor IVÁN ILLICH, de origen judío alemán, que logró adoctrinar en su centro (CIDOC) a unos 2.000 misioneros de la subversión, y la publicación del libro LA IGLESIA, EL SUBDESARROLLO Y LA REVOLUCIÓN, en colaboración con el padre JUAN CARMELO GARCÍA, dominicano de Valladolid, miembro marxistoide de “Justitia et Paz”, el 1º de mayo de 1968, animador de la CIDSE (Cooperación Internacional para el Desarrollo Social y Económico de los Pueblos), el padre jesuita GUSTAVO GUTIÉRREZ MERINO del Perú, autor de Teología de la Liberación, que actuaba en relación con la CELAM y con el “Latin Americam Bureau yanqui.

Van aún más lejos otros que predican abiertamente la rebelión la rebelión: el padre jesuita ALEJANDRO DEL CORRO, que, en el Congreso de Jesuitas argentinos, celebrado el 8 de octubre de 1968 (natalicio de Juan Perón), proclamó que “no hay más salida que la violencia”, mientras, también en Argentina, algunos de sus cofrades participaban en el “Frente Civil de RESISTENCIA” (véase Primera Plana 10 de julio) 23 sacerdotes establecían relaciones con la C. G. T., y, en Colombia, el 18 de diciembre, unos sacerdotes publicaban un manifiesto rebelde y predicaban con el ejemplo, luchando en la guerrilla, como CAMILO TORRES RESTREPO, ex capellán de los estudiantes, secularizado en 1965, creador del “Frente Revolucionario”, muerto en una guerrilla castrista el 15 de febrero de 1966, o el sacerdote guerrillero DOMINGO LAÍN y, en Uruguay, el jesuita JUAN CARLOS ZAFFARONI, autor de Sacerdocio y Revolución y uno de los nueve fundadores del movimiento nacional “tupamaros” en 1963. (¡AY JESÚS QUE COMPAÑÍA…!).

Con el fin de coordinar esta propaganda progresista en todo el continente, se organizó un primer Congreso en Santiago de Chile, del 23 al 30 de abril de 1972, con el nombre de “Encuentro Latinoamericano de Cristianos por el Socialismo”, bajo la conducción de HÉCTOR BORRAT, uno de los creadores del “Frente Amplio” o Frente Popular ampliado uruguayo, animador de la Revista Víspera, de Montevideo, relacionada con el centro IDO-C. El Congreso en…Escorial (España. El palacio de Felipe II) decidió el 25 de abril, “optar por la revolución”. Se organizó un segundo Congreso en …El Escorial (¡pobre Felipe II!), del 8 a 15 de julio de 1972, en la Casa de los Padres del Sagrado Corazón, gracias a la complicidad del Instituto “Fe y Secularidad”, organizado a partir de julio de 1967 por el padre ALVAREZ BOLADO, que estuvo en los coloquios con los marxistas celebrados en Salzburgo en abril y en Baviera en 1966, y a la complacencia de varios prelados españoles, entre ellos monseñor PALENZUELA, de Segovia, ORIS, de Huesca, y ECHARREN, obispo auxiliar de Madrid.

Efectivamente, en aquellos momentos, los progresistas disponían aún de puntos de apoyo políticos en Uruguay, en Chile – donde uno de sus agentes más activos, el padre jesuita ROGER VACKEMANS, jesuita belga colaborador de la revista Mensaje y del Centro DESAL., era uno de los consejeros más apreciados de EDUARDO FREI – y en Venezuela – mientras estuvo en el poder el COPEI – donde 22 sacerdotes osaron rebelarse contra su obispo demasiado tibio para su celo “conciliar”, en abril de 1969, y donde la CLASC (Confederación sindical para América Latina, ligada al CISC de Bruselas, uno de cuyos “misioneros”, TIBER SULIK, de “Justitia et Paz”, presidente mundial de los trabajadores cristianos, fue detenido en Brasil el mes de marzo de 1969, trasladó su sede, que estaba en antes en Santiago de Chile, para unirse en Caracas con el IFEDEC., centro de formación política demócrata-cristiana, mientras, por su parte, las Juventudes Obreras o JODCA se ligaban, mediante el UIJDIC., situado en Roma, con el movimiento comunista de Polonia, la organización de estudiante CELAM, con sede en Santiago, al ORMEU. Todos estos movimientos, al igual que los partidos demócratas-cristianos, eran financiados por sus “partidos hermanos” alemán, italiano, belga (el canónigo Fr. MONTANT, de Louvin, controlada especialmente mediante el FERES a los padres JOSEPH COMBLIN, de Recife, y ROGER VECKEMANS, de Santiago de Chile, así como a Monseñor ILLICH, de Cuernavaca, sin olvidar a los yanquis del Latin America Bureau.
Tal es la red de amparo y protección progresista en la que se apoya la SUBVERSIÓN ROJA. ¿No es lógico que estos elementos extremistas del clero, entregados al papel “profético” fácil de agitadores irresponsables, se vean sometidos prácticamente en todas partes a los rigores de las autoridades, interesadas sobretodo en que se respete, que se esfuerzan, en condiciones difíciles y con medios limitados, por reparar los daños causados por un capitalismo extranjero ciego y un desorden político endémico, equiparado económicamente a su país y mejorando la condición de sus habitantes , aunque sea mediante dictaduras militares, autoridades a las que es demasiado fácil denigrar en nombre de principios sacrosantos?

Editó Gabriel Pautasso
Diario Pampero
nº 103 Cordubensis

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