miércoles, enero 14, 2009

Doctrinas nacionales


LOS PUEBLOS con libre determinación poseen estilo de vida, aspiraciones, propósitos y fines propios. De ese libre juego nace espontáneamente una Doctrina Nacional que conforma el espíritu de la Nación. Cuando hablamos de una nación libre y soberana pensamos en un país con designios y objetivos, como asimismo educado, instruido y conducido con sus propósitos y hacía sus fines.
Las colonias poseen la doctrina de sus metrópolis, por, porque el imperialismo tiene también una doctrina, sólo que inconfesable.
Un país sin doctrina nacional lleva al pueblo sin alma. Es el camino que conduce de la libertad a la servidumbre.
En la Doctrina Nacional tienen su origen y forma lo político, lo económico, lo social, y la doctrina de guerra de un país, y es a la vez, la reunión de todas éstas lo que conforma a la misma.

El panorama actual del mundo es la consecuencia de una lucha despiadada entre la la doctrina marxista y la capitalista, encarnadas en dos imperialismos antagónicas en busca de su aniquilamiento.
El trabajo colateral consiste, por ambos bandos, en la tarea de sumar países que, con doctrina propia o sin ella, permanezcan aún fuera de las “cortinas” establecidas. La forma de ejecución es la dictadura política o económica. Los pretextos la defensa del proletariado o de la democracia, de la libertad y la justicia, aunque, en realidad, ninguna de estas cosas interesa a los sectores en lucha por la supremacía.
En resumen, dos doctrinas crudamente materialistas en busca de una decisión, no de una solución. Por eso todo se confía a la fuerza, no a la razón. Detrás, el coro de los fariseos.
La fuerza y la violencia sólo procurarán decisiones a lo Pirro. Lo permanente sólo vendrá con la verdadera justicia y la verdadera libertad. El camino para lograrlo no puede ser el de la destrucción, la miseria y el odio. Todos los pueblos lo entienden así, pero no todos los gobiernos.

El conformar una propia doctrina nacional, en el mundo contemporáneo tiene mayor importancia de lo que algunos suponen. Nada menos que decidirse por la propia verdad en vez de apoyar la mentira ajena; y buscar las propias soluciones, no sumándose discrecionalmente a una decisión en una lucha materialista vacía de valores permanentes.
No han de ser los déspotas ni los dominadores quienes puedan juzgar, porque sólo los tiempos y la Historia tienen el privilegio de escrutar la verdad en la razón y no en los intereses.
En la actualidad juzgan también los pueblos. Eso es lo que cuenta en el presente, y todos sabemos cuál es su juicio.
Las soluciones actuales giran sobre lo mismo; la conquista de la justicia para los hombres y la libertad para los pueblos. El camino es uno solo: que cada país elabore y ejecute la propia forma de alcanzarlas. Para ello es menester suprimir el colonialismo, que es la servidumbre de los pueblos y la explotación, que es la causa de la moderna esclavitud de los hombres. El triunfo de uno de los imperialismos sólo asegura su impunidad. Doctrinad nacionales inspiradas en los designios de las propias pueblos serán el fin de los imperialismo y el comienzo de toda solución. La “DOCTRINA PERONISTA” es el pueblo y la Nación Argentina en busca de esa solución.

La “DOCTRINA JUSTICIALISTA”, como también se llama el Peronismo, es nueva y es auténtica, Es una creación del pueblo argentino, positiva y auténticamente nacional. Los hombres sin pueblo no hacen doctrina, porque la doctrina ha de inculcarse, practicarse y triunfar en las masas populares, o no pasará de palabras.
El publicista cubano ISIDORO VIRGILIO MERINO dice que tienen razón quienes pretenden desconocer la originalidad de la Doctrina Justicialista, y agrega: “Reconocemos que antes que PERÓN se escucho a un hombre predicar el justicialismo, y consideramos que PERÓN se siente satisfecho de ese exelso precursor, que fue nada menos que JESÚS DE NAZARET. Bienaventurado el hombre que ha sabido organizar hasta convertir en realidad directamente en su pueblo y por derivación en todo el mundo, la doctrina del más Justo de los hombres. A ningún mortal le es dado llegar a la dimensión de CRISTO, pero alta gloria es merecer el título de buen discípulo del Maestro”. Y CONCLUYE diciendo: “Nada lograrán que amengue al justicialismo los que lo juzgan una vieja doctrina, porque, en realidad, como aspiración espontánea hacia el bien, es tan viejo como el hombre, y como cuerpo de doctrina es tan antiguo como los Evangelios; nada supera al Nuevo Testamento; pero entre todas las doctrinas políticas-sociales, sólo el Justicialismo le guarda absoluta fidelidad”.

* (Artículo publicado por el GENERAL PERÓN, bajo el seudónimo de “DESCARTES”, en la columna “Política y Estrategia”, en el diario Democracia, el 15 de mayo de 1952)*.

Editó Gabriel Pautasso
Diario Pampero Cordubensis
nº 167

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