domingo, enero 25, 2009

Protestantismo, judaísmo y capitalismo


Lo que calla la historia

“Mas el verdadero medio de hacer parar el curso de los usureros y dar alovio perpetuo a los pobres, y guardar las obligaciones legítimas, es seguir la ley de Dios, que ha prohibido todo género de usuras entre los súbditos, porque sería injusta la ley a favor de los extranjeros si les fuese permitido dar usura a los súbditos, de los cuales sacarían la sustancia, el oro y la plata… y el usuario que llevase más intereses era conducido era condenado a volver cuatro veces tantos, teniendo – dice CATÓN – por más perverso al usurero que al ladrón, que no era condenado a más del doble de la cosa robada”.

JUAN BODINO: Los seis libros de la República (1576).

“Una sociedad que conoce al mundo y no es conocida por él, es un poder irresistible”. (De un documento masónico)

El protestantismo preparó perfectamente el camino para el capitalismo. Afirma el historiador Henri Seé: “La Reforma religiosa, sobre todo la calvinista, CONTRIBUYÓ DE MODO DECISIVO AL DESARROLLO CAPITALISTA Y DE LA CONCEPCIÓN CAPITALISTA, como lo han demostrado los alemanes Max Weber y Troelsch. La doctrina calvinista, en cuanto al préstamo en interés, está en abierta oposición con la doctrina de la Iglesia Católica. Y esto porque Calvino no establecía jerarquías entre lo espiritual y lo temporal; considera digno de elogio el trabajo o el ejercicio serio de cualquier profesión, y veía, por consiguiente, como legítima la adquisición
De riquezas. El prestar dinero a interés no le parecía más condenable que las utilidades obtenidas en el comercio. Desde este punto, su doctrina se acerca se acerca al concepto judío. Por otra parte, la sencillez de la vida de los calvinistas y puritanos contribuyó a la acumulación de riquezas, y sus virtudes morales se convirtieron con frecuencia en virtudes ECÓNOMICAS. El individualismo que caracterizó a la Reforma calvinista cuadró admirablemente con el individualismo de los centros capitalistas nacientes en el siglo XVI, y es digno de observar que ciudades como Lyon y Amberes hayan abrazado con tanta decisión las nuevas ideas religiosas. Más tarde se verá que fueron precisamente los puritanos, al par que los judíos, los que contaban entre los agentes más activos del capitalismo moderno. (H. SEE: Origen y evolución del capitalismo moderno. R. H. TAWNEY: Religion and the rise of capitalismo).
“LUTERO – asienta HENRICH SIEVEKIND – declaró la profesión de todas las actividades profanas como servicio grato a Dios, y los puritanos, ante todo los calvinistas, sujetos por las creencias en la PREDESTINACIÓN, consideraron con toda seriedad como honra divina el ejercicio de la profesión terrenal. Los pietistas y, posteriormente, en INGLATERRA, los metodistas, que provocaban o pretendían provocar metódicamente el éxtasis, la exaltación religiosa, vinieron a completar el movimiento social.
Ello demuestra que demuestra que aunque fue en ITALIA donde primeramente se desarrollaron las formas reales del tráfico comercial, y aunque en los países católicos, instituciones para-financieras como los “Montes Pietatis” (casas de préstamo públicas, sobre la base de prendas) produjeron elevadas rendimientos en el sector de crédito consuntivo, el punto culminante de la vida económico se desplazó hacia los protestantes. El ejército de Cromwell aparecía a los ojos de los genoveses como una asamblea de monjes. De tal modo invadió el espíritu puritano la vida económica. Para el hombre piadoso, su capital aparecía como un bien que le había sido confiado por Dios, y acerca de cuyo patrimonio tenía que rendir cuentas exactas como fiel administrador. Precisada rendir cuentas de cada hora, de cada minuto que Dios donaba al hombre. Practicando la más estricta sobriedad, absteniéndose de todo contacto con los “placeres humanos”, el capital no debía permanecer, sin embargo, inactivo. Incluso en el caso de pequeñas industrias, esta conducta debía dar lugar a la constitución de ahorros que continuamente fueran incorporándose al negocio. Aun cuando el capital se formó con los bienes de los imperantes, sobre la base de la explotación de los súbditos, de la guerra y del comercio ocasional, también los ahorros de menor cuantía, agrupados, llegaron a constituir masas de capital importantes para el mercado” (véase Historia de la economía, Ed. Labor, Barcelona).

Por su parte, afirma sobre este punto RENÉE GONNARD: “Varios economistas alemanes, belgas y franceses han insistido recientemente acerca de dos ideas conexas: la influencia de la Reforma en el desarrollo del capitalismo occidental y la imitación hecha por ella de la religión judía tomando todos los elementos que contribuyeron a este desarrollado. En Alemania, MAX WEBER y WERNER SOMBART; en los países anglosajones, R. H. TAWNEY; en Bélgica, HENNEBICQ, ha presentado a los puritanos e israelitas del siglo XVI, y según la expresión de este último, como los “iniciadores” (“pionners”) “del naciente capitalismo”; y esta semejanza de su papel se debe a la semejanza de las fuentes han bebido su inspiración, el Antiguo Testamento, con sus promesas de poder, de riqueza, de dominación material para el pueblo elegido”. (véase Los judíos y la vida económica, Ed. Cuatro Espadas, Buenos Aires). Por WERNER SOMBART).
“…Los calvinistas y, después de ellos, los puritanos ANGLOSAJONES, se forman del mundo un concepto activo y comercial. Tienen la misma filosofía ético-económica de los JUDÍOS, filosofía que considera la riqueza, no como cosa sospechosa o tolerada, sino como signo de la bendición divina.
“Calvino quiere realizar su ideal cristiano en una sociedad económica activa”. “Entrevió el valor del comercio y de la industria. Rompió el cuadro estrecho de las instituciones medioevales y desechó la teoría escolástica del dinero. Percibió el vínculo entre el progreso moral y el progreso económico. ¿Acaso no era favorecer al capitalismo predicar el trabajo y al mismo y al mismo tiempo prohibir el lujo? (véase del mismo Werner Sombart, “Lujo y capitalismo”). El calvinismo ha glorificado el trabajo, como instrumento de la realización del plan divino. Así ha favorecido la evolución económica del mundo moderno”.
“Pero aún hay más. ¿Qué es el trabajo para el puritanismo metodista, sino una disciplina activa? Impulsa a la producción, al mismo tiempo que enseña a despreciar el lujo. De aquí se derivan el capitalismo, la división del trabajo, la especialización, el utilitarismo. Los bienes materiales son un don de Dios. El espíritu de empresa está alentado por la religión misma”. (Religión y producción). Desde el siglo XVI, los calvinistas tienen por divisa, por bandera, la de su correligionario del siglo XIX. GUIZOT: “ENRIQUECEOS”. (Etudes sur la Reforme, por VERMEIL).
“Por su parte, BERNPUILLI ha señalado la conexión, histórica y lógica, que une el dogma teológico de la PREDESTINACIÓN y LA APOLOGÍA de una actividad económica encaminada enérgicamente a conseguir una fortuna: el ÉXITO es una señal de la ELECCIÓN DIVINA. Pero no oculta los peligros de esta creencia: el Calvinismo – dice – “por su dogma de la PREDESTINACIÓN, se ha convertido en el tutor obedecido de un capitalismo sin escrúpulos”.
Es un hecho histórico que los puritanos de Inglaterra y de Holanda, en los siglos XVII y XVIII, no vacilaron en enriquecerse con la trata de esclavos, la explotación feroz de los indígenas y la piratería colonial viendo, como KURELLA, “la prueba de la elección divina en las grandes ganancias del negocio”. Otro hecho son las vergonzosas y rituales apostasías con que los COMERCIANTES holandeses pagaban su derecho de comerciar en el Japón. Otro más lo es el de las monstruosidades de la colonización holandesa en lo que ahora es Indonesia.
“El ascetismo calvinista, el metodismo puritano, el culto al trabajo, el espíritu exagerado de ahorro y respeto al DINERO han producido “este héroe, este santo, este mártir de la RELIGIÓN CAPITALISTA, el negociante puritano, el “BUSINESS – MAN”, el hombre generalmente sano de espíritu, reflexivo, algunas veces aun liberalmente dotado por la naturaleza, que nunca toma reposo, condenándose voluntariamente a una vida de “hard labour”, a una vida de gabinete o de laboratorio o de la banca, en la que sólo piensa en tipo de cambio y de descuento precisos al mayoreo y al detalle, precios de reventa, costos de producción, caducidades y dividendos, viviendo en el lúgrube tapete verde de los consejos de consejos de administración, entre las llamadas de de teléfonos y el ruido de las máquinas de escribir”. (La civilización el comunismo marxista, por RICARDO C. ALBANÉS, La Habana, Cultura s.a. 1937, p. 35).
Frente a este concepto nórdico del “Time is Money” quedó el de los países del Sur, que puede resumirse en un “Time is life”: valores vitales vs. Valores económicos.

TEXTOS:

1.- “Veis aquí pues cómo veremos la Iglesia visible: donde quiera que veamos sinceramente ser predicada la palabra de Dios y los sacramentos ser administrados conforme a la institución de Jesucristo, no debemos en manera ninguna dudar que no haya allí Iglesia: pues que en su promesa en ninguna manera puede faltar: donde quiera que están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy en medio de ellos. J. CALVINO: Institución de la Religión Christiana (1536). Textos fundamentales para la Historia, p. 279.

2.- Judaísmo y Puritanismo: “El opúsculo se titula: “El espejo judío del calvinismo” y en la p. 33 describe las relaciones entre las dos comunidades religiosas con el gracioso estilo siguiente: “Si quieren que declare por mi honor y con toda verdad por qué me he me he hecho calvinista, afirmo que no hay razón que ésta: ninguna otra religión se aproxima tanto al judaísmo su manera de resolver los problemas religiosas y de la vida: (el autor cita enseguida de un modo entre serio y satírico las semejanzas que existen entre el calvinismo y el judaísmo: 8, los judíos aborrecen el y sólo la soportan si está hecha en oro o en plata o acuñada sobre monedas; también nosotros tenemos muy poca estima por María, pero estamos muy lejos de despreciar las monedas sobre las que está reproducida su imagen y vendemos de muy buen grado en nuestros negocios sus estatuas de oro y de plata; 9, los judíos se deslizan por todo el país para engañar a la gente; nosotros también: dejamos nuestra patria y vamos a otros países donde somos desconocidos para lograr, mediante engaños y mentiras, explotar a la gente tanto más fácilmente por cuanto no desconfían de nosotros”… etc., Dejo al lector la conclusión. (SOMBART, Werner, Los judíos y la vida económica, p. 324.325).

3.- La religiosidad ignaciana dominada por los valores del sentmiento y la voluntad, unida al activismo y la obligación de “vivir el siglo” que impuso a los miembros de la Compañía de Jesús, forjaron los instrumentos para la conquista religiosa de las conciencias a la doctrina definida por la Iglesia en el Concilio de Trento. El Concilio se enfrentó desde sus origines al doble problema de la reforma moral de la Iglesia, a cuya falta se atribuía por muchos el fenómeno, y la necesidad de definir con inequívoca precisión la doctrina ortodoxa frente a la herejía. ¿Y la contemplación? (gspp). (Los Textos fundamentos de la Historia, p. 283).

Cátedra de la Argentinidad: Beneméritos de la Patria Argentina:

FRAY CRISTÓBAL DE LA MANCHA Y VELASCO, obispo de Buenos Aires.
JUAN DE PALAFOX Y MENDOZA, obispo de Puebla de los Ángeles
FRAY BERNARDINO DE CÁRDENAS, obispo de Asunción del Paraguay.

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¡DIOS Y ELLOS TE SALVEN, ARGENTINA! enero 2009

Editó Gabriel Pautasso
Diario Pampero Cordubensis nº 151
Instituto Eremita Urbanus

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