sábado, enero 17, 2009

Las profecías del Padre Castellani



“A Monseñor Marcel Lefebvre recuerdo de su paso fructuoso y meritorio por este país.

El ruiseñor, fusilado.
Homenaje del sacerdote simple.
L. Castellani, julio de 1977”


Contra su voluntad, el PADRE CASTELLANI fue profeta de desgracias, es decir, vislumbró la destrucción de la tradición en Occidente sin cerrar los ojos ante ella y, como buen médico, suministró el único remedio posible hoy en día: “la primera medicina es saber la enfermedad”… y por eso fue grande.
El Padre LEONARDO CASTELLANI VIVIÓ Y LUCHÓ CON LA CONSIGNA DE NO SER VENCIDO, SABIENDO QUE SI ERA VENCIDO EN EL COMBATE CRISTIANO, ÉSE ERA SU MAYOR TRIUNFO, Y QUE SU ACABAMIENTO ERA PRENDA DE RESURRECCIÓN.

“Una vez planteada la cuestión, basado en la Historia y en las profecías del Apocalipsis, saca sus propias conclusiones sobre el futuro de la Iglesia y de la Cristiandad.

a) “La Cristiandad será pisoteada:

La Iglesia creó la Cristiandad europea, sobre la base del Orden Romano. La Fe irradió poco a poco en torno suyo y penetrando sus entornos: la familia, las costumbres, las leyes, la política. Hoy en día todo está cuarteado y contaminado, cuando no netamente apostático, como en Rusia; un día será “pisoteado por los gentiles” del nuevo paganismo. Ése es el atrio del templo. Quedará el santuario, es decir, la Fe pura y oscura, dolorosa y oprimida; el recinto medido por el profeta con la “caña en forma de vara”, que es la esperanza doliente en el Segundo Advenimiento, la caña que dieron al ECCE HOMO y la vara de hierro que le dio su Padre para quebrantar a todas las gentes (Los papeles de Benjamín Benavides, página 294).”

b) La Iglesia cederá en su armazón externo:
“La presión enorme de las masas descriadas y de los gobiernos, o bien maquiavélicos o bien hostiles, pesará horriblemente sobre todo lo que aún se mantiene fiel; la Iglesia cederá en su armazón externo; y los fieles “tendrán que refugiarse” volando “en el desierto” de la Fe. Sólo algunos contados, “los que han comprado”, con la renuncia a todo terreno, “colirio para los ojos y oro puro afinado”, mantendrán inmaculada su Fe (…) Esos pocos “no podrán comprar ni vender”, ni circular, ni dirigirse a las masas por medio de los grandes vehículos publicitarios, caídos en manos del poder político; y, después, del Anticristo: por eso serán pocos. Las situaciones de heroísmo, sobre todo de heroísmo sobrehumano, son para pocos; y si esos días no fuesen abreviados, no quedará ni uno. Pero la Iglesia no está por hacer, ya está hecha; hoy está construida, inmensa catedral de piedra y barro, con una luz adentro. No desaparecerá como si fuese de humo: quedarán los muros, quedarán al menos los escombros, y en los altares dorados y honrados con huesos de mártires se sentará un día el Hijo de PERDICIÓN, el Injusto, cuya operación será en todo poder de Satanás, para perdición de los que no se asieron a la verdad mas consistieron con la inequidad (Los papeles de Benjamín Benavides, páginas 292-293).”.

“c) Estábamos en 1947; diez años más tarde anticipará que, si el mundo debe morir pronto, el democratismo liberal será reforzado nefastamente por una religión preñada del Anticristo:

El democratismo liberal, en el cual somos nacidos, uno puede considerarlo como una herejía, pero también por suerte como un carnaval o payasada: con eso uno se libra de llorar demasiado, aunque tampoco le es lícito reír mucho. Ahora está entre nosotros en su desarrollo último, y una especie de gozo maligno e la tentación del pensador, que van cumplirse todas sus predicciones, y desenvolverse por orden casi automático todos los preanuncios de los profetas y sabios antiguos que, empezando por ARISTÓTELES, lo vieron venir y lo miraron acabar… como está entre nosotros. De suyo debería morir , si la humanidad debe seguir viviendo; pero no se excluye la posibilidad de que siga existiendo y aun se refuerce nefastamente, si es que humanidad debiera morir pronto, conforme al dogma cristiano. Mas eso no será sino respaldo por una religión, sacado a la luz el fermento religioso que encierra en sí, y que lo hace estrictamente una herejía cristiana: la última quizás, preñada del Anticristo (Una religión y una moral de repuesto. Cristo, ¿vuelve o no vuelve?, página 278)”.

c) Mientras tanto, a los que no quieren ver, a los que ven pero no aman bastante la verdad, a los católicos de cartelito, se les suministra una religión de repuesto:

“Es para llorar el espectáculo que presenta el país, mirado espiritualmente. El liberalismo ha suministrado a la pobre gente – no a toda, sino a la que no habla bastante la verdad –una religión y una moral de repuesto, sustitutivas de las verdaderas; un simulacro vano de las cosas, envuelto a veces en palabras sacras. ¡Qué es ver tanto pobre diablo haciendo de un partido un Absoluto y poniendo
Su salvación en un nombre que no es el de Cristo – aun cuando a veces el nombre de Cristo está allí también, de adorno o de señuelo -¡ Se pagan de palabras vacías, vomitan fórmulas bombásticas, se enardecen por ideales utópicos, arreglan la nación o el mundo con cuatro arbitrios pueriles, engullen como dogmas la mentiras de los DIARIOS; y discuten, pelean, se denigran o e aborrecen de balde, por cosas más vanas que el humo…Una vida artificial, discorde con la realidad, les devora la vida (Una religión y una moral de repuesto. CRISTO ,¿vuelve o no vuelve?, páginas 278-279).

d) La religión y la moral de repuesto que en 1957 podían malinterpretarse solamente como un afán puesto en lo temporal, irrumpieron luego con la avasalladora fuerza de lo estrictamente religioso; a punto tal que la clásica opción entre lo dos señores del Evangelio, los dos amores y las dos ciudades de SAN AGUSTÍN, las dos banderas de SAN IGNACIO, se presenta claramente en la alternativa de REVOLUCIÓN o TRADICIÓN:

“No hay que engañarse: en el mundo actual no hay más que dos partidos. El uno, que se puede llamar la Revolución, tiende con fuerza gigantesca a la destrucción de todo el orden antiguo y heredado, para alzar sobre sus ruinas un nuevo mundo paradisíaco y una torre que llegue al cielo; y por cierto que no carece para esa construcción futura de fórmulas, arbitrios y esquemas mágicos; tiene todos los planos, que son de lo más delicioso del mundo. El otro, que se puede llamar la Tradición, tendiendo a seguir el consejo del Apokalipsis: “conserva todas las cosas que has recibido, aunque sean cosas humanas y perecederas” (Una religión y una moral de repuesto. CRISTO ¿vuelve o no vuelve? (SAN AGUSTÍN, ¡vuelve o no vuelve? Página 228).

¿CUÁL ES LA CARACTERÍSTICA DE NUESTRA ÉPOCA SINO UN INMENSO MOVIMIENTO POR DESTRUIR HASTA LA RAÍZ DE LA TRADICIÓN OCCIDENTAL Y UNA HEROICA DECISIÓN DE CONSERVARLA Y REVIVIFICARLA? (SAN AGUSTÍN y nosotros, página 10).

Editó Gabriel Pautasso
Diario Pampero Cordubensis
nº 169

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